En el tenso umbral entre la guerra regional y el conflicto global, un asesor del Kremlin advirtió que Polonia 'dejaría de existir en dos o tres días' si entrara en guerra con Rusia, mientras drones rusos golpeaban un tren cerca de la frontera polaca. La amenaza no es nueva en el repertorio de Moscú, pero su coincidencia con ataques concretos junto a territorio de la OTAN revela una táctica deliberada: usar el miedo como arma donde los misiles aún no han llegado. Frente a ello, la presidenta de la Comisión Europea, Kaja Kallas, recordó a los aliados que ceder ante la intimidación es, en sí mism