La inteligencia artificial no solo altera rostros. Genera mentiras completas.
En las plataformas digitales donde la atención es moneda, los estafadores han encontrado un aliado poderoso en la inteligencia artificial: los rostros y voces de celebridades como Rosalía y Georgina Rodríguez son ahora materia prima para fabricar mentiras convincentes. A través de TikTok, vídeos manipulados con deepfakes prometen empleos bien pagados sin experiencia, atrayendo a usuarios vulnerables hacia trampas que les cuestan dinero y, en los casos más graves, los convierten en cómplices involuntarios del crimen organizado. La tecnología que nació como entretenimiento ha mutado en instrumento de depredación, y la frontera entre lo real y lo fabricado se estrecha cada día.
- Vídeos con deepfakes de Rosalía, Georgina Rodríguez y otras figuras públicas circulan en TikTok prometiendo ingresos fáciles de hasta 300 dólares diarios, con una verosimilitud que engaña a primera vista.
- La plataforma de verificación Maldita.es documentó el patrón: los estafadores extraen vídeos reales de 2023 y 2024, alteran digitalmente el movimiento de labios y los redistribuyen desde cuentas que desaparecen en días.
- Las víctimas realizan pagos previos para 'activar' cuentas que nunca existieron, y algunas son reclutadas sin saberlo como mulas bancarias para mover dinero ilícito, exponiéndose a consecuencias penales.
- Este fraude no es aislado: en 2024 una estafa similar en WhatsApp suplantaba al Departamento de Promoción de TikTok, confirmada por los Mossos d'Esquadra, lo que revela una estrategia criminal en evolución constante.
- Maldita.es alerta sobre señales claras de fraude: ofertas no solicitadas, salarios desproporcionados, trabajo remoto sin experiencia requerida y cualquier tarea que implique transferir dinero entre cuentas.
Los deepfakes dejaron de ser una curiosidad tecnológica para convertirse en una herramienta de fraude sofisticada. En TikTok han proliferado vídeos donde Georgina Rodríguez, Rosalía y la creadora Abril Cols parecen ofrecer empleos sencillos y bien remunerados. Los labios coinciden con las palabras, las caras son reconocibles, pero todo es una fabricación. La plataforma de verificación Maldita.es documentó el patrón: los estafadores toman vídeos reales de estas celebridades —uno extraído de una entrevista de Vogue Spain de 2023, otro de una publicación de Instagram donde Georgina cocinaba una tortilla— y los manipulan digitalmente para cambiarles el mensaje. Las cuentas que los distribuyen desaparecen días después.
El mecanismo es tan simple como efectivo. Se promete dinero fácil —hasta 300 dólares diarios por ver y evaluar contenido— a cambio de un pago previo que supuestamente activa la cuenta. Ese dinero se pierde en una cuenta que nunca existió. Pero el daño puede ir más lejos: algunos usuarios terminan siendo reclutados como mulas bancarias, transfiriendo dinero ilícito entre cuentas sin comprender que están participando en un delito financiero.
No es la primera vez. En marzo de 2024, una estafa similar en WhatsApp suplantaba al Departamento de Promoción de TikTok, prometiendo 40 euros diarios y hasta un Mercedes como incentivo. Los Mossos d'Esquadra lo confirmaron como fraude. Lo que cambia en cada iteración es el disfraz; el objetivo permanece idéntico: explotar la confianza y la necesidad económica.
Maldita.es recomienda desconfiar de cualquier oferta laboral no solicitada que llegue por redes sociales, especialmente si el salario es elevado, el trabajo es remoto, no requiere experiencia y —señal inequívoca— implica mover dinero entre cuentas bancarias. La tecnología que alguna vez fue entretenimiento se ha vuelto depredadora, y sus víctimas siguen siendo captadas por promesas que nunca se cumplirán.
Los vídeos falsos llevan años circulando en internet como entretenimiento inofensivo: filtros que embellecen, deepfakes que hacen reír entre amigos. Pero en algún momento la tecnología cambió de manos. Ahora la inteligencia artificial no solo altera rostros o voces. Genera mentiras completas, y esas mentiras tienen precio.
En TikTok, durante las últimas semanas, han proliferado vídeos donde Georgina Rodríguez, Rosalía y la creadora Abril Cols ofrecen trabajos sencillos y bien remunerados. Los vídeos se ven reales. El movimiento de los labios coincide con las palabras. Las caras son reconocibles. Pero nada de esto es verdad. Maldita.es, la plataforma de verificación de hechos, documentó esta nueva estrategia de fraude y encontró un patrón claro: los estafadores toman vídeos reales de estas celebridades, los manipulan digitalmente para cambiar lo que dicen, y los distribuyen a través de cuentas de TikTok que luego desaparecen.
En uno de los vídeos, Georgina supuestamente anuncia que el espectador ha sido seleccionado para una aplicación donde puede ganar dinero viendo y evaluando contenido. En otro, una Rosalía manipulada invita a descargar una app que promete hasta 300 dólares diarios, aproximadamente 260 euros. El mismo engaño se repite con la cantante Melody. Los verificadores descubrieron que el vídeo de Rosalía fue alterado para modificar el movimiento de sus labios y crear declaraciones falsas. El material original provenía de una publicación de Vogue Spain de 2023 donde la artista analizaba sus looks de años anteriores. El vídeo de Georgina, por su parte, fue extraído de una publicación de su cuenta oficial de Instagram del 13 de octubre de 2024, donde simplemente estaba cocinando una tortilla de patatas. Todos estos contenidos fueron publicados por la cuenta @dr.clarabecker, que fue eliminada el 30 de octubre.
La mecánica del fraude es simple pero efectiva. Los estafadores se hacen pasar por empresas conocidas y ofrecen dinero abundante por trabajo mínimo. Para acceder, los usuarios deben realizar un pago previo que supuestamente "activa la cuenta" o "valida el perfil". Lo que ocurre en realidad es que pierden dinero en una cuenta que nunca existió. Peor aún: algunos de estos usuarios pueden terminar siendo "mulas bancarias", personas reclutadas sin saberlo para transferir dinero de origen ilícito de una cuenta a otra, convirtiéndose así en cómplices involuntarios de delitos financieros.
Este no es un fenómeno nuevo. En marzo de 2024, El Periódico informó sobre una estafa similar en WhatsApp donde ciberdelincuentes se hacían pasar por el Departamento de Promoción de TikTok, prometiendo 40 euros diarios por trabajo desde casa sin límite de horario, e incluso ofreciendo un Mercedes valorado en 81.753 euros a cambio de ser "socio de desarrollo comercial". Los Mossos d'Esquadra confirmaron que se trataba de un fraude. Lo que cambia con cada iteración es el disfraz, no el objetivo: atraer víctimas con promesas imposibles de rechazar para obtener datos personales o pagos adelantados.
Maldita.es ofrece señales de alerta para identificar estas estafas. Desconfiar de ofertas de trabajo no solicitadas, especialmente si llegan por mensaje de texto o redes sociales. Prestar atención a la redacción: si el texto está mal escrito o falta información sobre el supuesto empleo, es sospechoso. Sospechar cuando el salario es muy elevado, el trabajo es remoto y no se requiere experiencia previa. Y ser especialmente cauteloso si el trabajo consiste en transferir dinero entre cuentas bancarias, porque eso es exactamente lo que hace una mula bancaria. La tecnología que alguna vez fue un juego se ha convertido en una herramienta de depredación. Y mientras los estafadores perfeccionan sus métodos, las víctimas siguen siendo reclutadas por promesas que nunca se cumplirán.
Citas Notables
Se usan siempre las mismas grabaciones para cada celebridad, se repiten en bucle o se reproduce el mismo audio en vídeos diferentes— Maldita.es
El vídeo ha sido alterado para modificar el movimiento de sus labios y crear declaraciones falsas— Maldita.es, sobre el vídeo de Rosalía
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué funcionan tan bien estos vídeos falsos? ¿No debería ser obvio que algo está manipulado?
Porque la IA ha llegado a un punto donde el movimiento de los labios coincide perfectamente con el audio. No hay parpadeos raros ni distorsiones evidentes. Tu cerebro ve a alguien que reconoces diciendo algo que suena natural, y eso es suficiente para bajar la guardia.
¿Y cómo descubrieron que eran falsos?
Maldita.es encontró patrones. Los estafadores reutilizan el mismo audio una y otra vez, lo repiten en bucle. Y cuando rastrearon los vídeos originales, encontraron que provenían de publicaciones reales de 2023 y 2024: Rosalía en una entrevista de Vogue, Georgina cocinando en Instagram. Alguien tomó eso y lo reconfiguró.
¿Qué pasa después de que alguien paga el depósito?
Nada. La cuenta nunca se activa. El dinero desaparece. Pero lo peor es que algunos de estos usuarios pueden ser reclutados para ser mulas bancarias sin ni siquiera saberlo, transferiendo dinero robado de una cuenta a otra.
¿Esto es nuevo o es una versión más sofisticada de estafas antiguas?
Es lo mismo con un disfraz nuevo. En marzo de 2024 había estafas casi idénticas en WhatsApp, solo que sin los vídeos falsos. El objetivo nunca cambia: promesas imposibles, pagos adelantados, datos personales. Lo que evoluciona es la tecnología que usan para hacerlo creíble.
¿Hay algo que realmente funcione para protegerse?
Desconfiar de lo que no pediste. Si una oferta de trabajo llega por redes sociales sin que la hayas buscado, y promete dinero fácil sin experiencia, es casi seguro que es falso. Y si en algún momento te piden que transfieras dinero entre cuentas, eso es una bandera roja absoluta.