En septiembre de 2026, el Festival de San Sebastián acogió a Berto Romero y Javier Ruiz Caldera como portavoces de una idea antigua y urgente: que la ficción especulativa no mira hacia adelante, sino que nos devuelve una imagen más nítida del presente. Sus trabajos, breves y deliberadamente incómodos, recordaron al público que el género de la ciencia ficción puede ser, en las manos adecuadas, una forma de diagnóstico antes que de evasión. La presencia de estas voces en uno de los festivales de cine más relevantes de Europa sugiere que el entretenimiento y la crítica social han encontrado, de n