En Pekín, un androide llamado Lightning ha cruzado una frontera que durante diecisiete años perteneció exclusivamente a los humanos: los 100 metros en menos de 9,58 segundos, el tiempo que Usain Bolt grabó en la historia del atletismo en 2009. Desarrollado por la empresa china Honor, Lightning no compite por una medalla sino por algo más vasto: demostrar que la inteligencia artificial encarnada en cuerpos mecánicos puede superar los límites biológicos que definieron lo posible para nuestra especie. Lo que ocurre en estas pistas no es solo deporte ni solo tecnología, sino el umbral visible de u