"Risa y la cabina del viento" y "Calle Málaga" triunfan en Mar del Plata

Películas que miran de frente la soledad y la crisis
El festival de Mar del Plata reconoció obras que exploran dilemas sociales y búsquedas personales con honestidad narrativa.
Mark

¿Por qué dos películas tan distintas —una argentina, una marroquí— terminaron siendo las grandes ganadoras?

Mimi

Porque el festival premió algo más profundo que el origen. Ambas exploran vínculos humanos desde lugares muy personales. Touzani construye intimidad; Cabral también. El jurado vio eso.

Mark

¿Qué significa que Calle Málaga ganara tanto el premio de la crítica como el del público?

Mimi

Que no hay conflicto entre lo que los expertos valoran y lo que la gente siente. Eso es raro. Significa que la película toca algo verdadero.

Mark

Veo muchos premios temáticos —SIGNIS, ACCA, RECAM—. ¿Por qué el festival necesita tantos jurados diferentes?

Mimi

Porque cada perspectiva ve algo distinto. SIGNIS mira crisis ambiental. ACCA busca clima social. FIPRESCI explora forma. No es fragmentación; es profundidad.

Mark

¿Y los premios en dinero? ¿Realmente cambian algo?

Mimi

Cambian todo. Siete millones y medio de pesos para un director argentino no es dinero simbólico. Es la diferencia entre hacer la próxima película o no hacerla. El festival no solo premia; sostiene.

Mark

¿Qué le dice al cine regional que un trabajo en proceso reciba apoyo técnico específico?

Mimi

Que el festival cree en las películas antes de que existan. Cuero de Cambre no está terminada, pero ya tiene Cinecolor y El Cono del Silencio. Eso es apuesta, no caridad.

Mark

¿Hay algo que conecte todas estas películas ganadoras?

Mimi

Sí. Ninguna huye de la soledad, el desempleo, la crisis, la intimidad rota. Son películas que miran de frente. El festival premia eso: la honestidad.

  • Dos películas —una argentina, una marroquí— concentraron los premios más importantes de la noche, marcando el tono de una competencia que no cedió ante lo predecible.
  • Calle Málaga logró el raro doble reconocimiento del jurado oficial y del público, señal de que la calidad narrativa y la emoción popular no siempre van por caminos separados.
  • El cine argentino y latinoamericano afirmó su presencia con premios en todas las categorías, desde largometrajes hasta cortometrajes, consolidando un ecosistema regional vigoroso.
  • Jurados independientes y asociaciones especializadas ampliaron el mapa de lo premiado, reconociendo desde crisis ambientales rurales hasta exploraciones de la frontera entre sueño y realidad.
  • El respaldo económico de Banco Galicia y los apoyos técnicos a proyectos en desarrollo apuntan a que los premios no sean solo celebración, sino impulso concreto para la producción futura.

En la ciudad costera de Mar del Plata, el cine volvió a cumplir su función más antigua: reunir miradas diversas ante la pantalla común de lo humano. La cuadragésima edición de su festival internacional cerró reconociendo al argentino Juan Cabral y a la marroquí Maryam Touzani como voces que supieron articular, cada una desde su orilla, algo verdadero sobre la vida contemporánea. Cuatro décadas de festival son también cuatro décadas de una apuesta sostenida por el cine como forma de conocimiento y encuentro.

La cuadragésima edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata cerró con dos nombres dominando la noche: el argentino Juan Cabral, con Risa y la cabina del viento, y la marroquí Maryam Touzani, con Calle Málaga. Ambas obras se alzaron con los reconocimientos más importantes de una competencia que reunió producción internacional, latinoamericana y argentina.

Calle Málaga obtuvo el premio a mejor largometraje en la competencia oficial internacional y también el premio del público, un doble reconocimiento poco frecuente. Carmen Maura fue distinguida como mejor actriz por su trabajo en el filme. En la misma competencia, Nicolangelo Gelormini ganó como mejor director por La Gioia, Saul Nanni como mejor actor por la misma película, y el guion de & Sons, de Pablo Trapero, fue premiado como el mejor de la selección. En el terreno argentino, Cabral se impuso tanto en mejor largometraje como en mejor director, mientras que 3000 kms en bicicleta, de Iván Vescovo, representó a Latinoamérica en el podio.

Los cortometrajes también tuvieron su noche: Tu cuerpo en mi habitación en la categoría argentina, Domingo familiar en la latinoamericana y Sexo a los 70 en la internacional. Más allá de los premios centrales, jurados especializados reconocieron obras que abordan crisis ambientales, climas sociales inquietantes, vínculos fragmentados y la difusa frontera entre sueño y vigilia.

El festival acompañó los premios con un respaldo económico concreto: Banco Galicia distribuyó fondos entre los mejores largometrajes y cortometrajes, y el proyecto Cuero, de Joaquín Cambre, recibió además apoyo técnico para su desarrollo. Menciones especiales completaron un palmarés que, en su diversidad, reafirma el propósito de cuatro décadas de festival: sostener el cine de autor como espacio de exploración y encuentro.

La cuadragésima edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata cerró con dos películas dominando la noche de premiaciones: Risa y la cabina del viento, del director argentino Juan Cabral, y Calle Málaga, de la cineasta marroquí Maryam Touzani. Ambas obras se llevaron los reconocimientos más codiciados, consolidándose como las grandes ganadoras de una competencia que reunió lo mejor de la producción cinematográfica internacional, latinoamericana y argentina.

Calle Málaga no solo se llevó el premio a mejor largometraje en la competencia oficial internacional, sino que además ganó el premio del público, un doble reconocimiento que subraya tanto la calidad narrativa como la conexión emocional que la película logró con la audiencia. Carmen Maura recibió el premio a mejor interpretación femenina por su trabajo en el filme de Touzani. En la misma competencia oficial, Nicolangelo Gelormini fue reconocido como mejor director por La Gioia, mientras que Saul Nanni obtuvo el premio a mejor interpretación masculina por el mismo filme. El guion de & Sons, de Pablo Trapero, fue galardonado como mejor guion, y Vache Folle, de Hugo Diego García y Lorenzo Bentivoglio, recibió el premio especial del jurado.

En la competencia dedicada al cine argentino, Risa y la cabina del viento se impuso como mejor largometraje nacional, y Juan Cabral fue reconocido como mejor director argentino por la misma obra. A nivel latinoamericano, 3000 kms en bicicleta, de Iván Vescovo, obtuvo el premio a mejor largometraje. Los cortometrajes también tuvieron su espacio de reconocimiento: Tu cuerpo en mi habitación, de Axel Cheb Terrab, ganó en la categoría argentina; Domingo familiar, de Gerardo del Razo, en la latinoamericana; y Sexo a los 70, de Vanesa Romero, en la internacional.

Más allá de los premios tradicionales, el festival otorgó reconocimientos temáticos a través de jurados independientes y asociaciones especializadas. Flood, de Martín Gonda, fue premiada por SIGNIS por su retrato de una comunidad rural enfrentando crisis ambiental. La casa, de Gustavo Triviño, recibió el premio ACCA por su construcción de un clima social inquietante. Mientras tanto, de Flor Berthold y Carla Scatarelli, fue valorada por RECAM por la profundidad de su mensaje. El borde de las cosas, de Justo Dell Acqua, ganó el premio FNA por su ensamble actoral y la capacidad de unir relatos fragmentados. Night Stage, de Filipe Matzembacher y Marcio Reolon, fue destacada por FIPRESCI por explorar la frontera entre realidad y sueños.

El aspecto económico del festival también reflejó su compromiso con la continuidad de la producción. Banco Galicia distribuyó 7.500.000 pesos para los mejores largometrajes latinoamericano y argentino, 6.000.000 para mejor largometraje en tránsito, y 2.000.000 para mejor cortometraje internacional y argentino. Cuero, de Joaquín Cambre, que ganó el premio a mejor trabajo en proceso, recibió además apoyo técnico de Cinecolor y El Cono del Silencio para su desarrollo.

El festival también otorgó menciones especiales a The Sea, de Shai Carmeli Pollak; Leo & Lou, de Carlos Solano; Presepio, de Felipe Bibian; Espina, de Daniel Poler; Tres tiempos, de Marlene Grinberg; y Vlasta, el recuerdo no es eterno, de Candela Vey. Estos reconocimientos subrayan la diversidad de miradas y propuestas que caracterizaron la edición número 40, un festival que continúa consolidándose como espacio de encuentro para el cine de autor, la experimentación narrativa y la exploración de dilemas sociales y búsquedas personales que definen el cine contemporáneo.

El festival reconoció películas que exploran vínculos humanos, dilemas sociales y búsquedas personales, con énfasis en la calidad narrativa y actoral
— Criterios del jurado del festival
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