En un gesto que redefine la relación entre el ciudadano y la ciudad, Rionegro se convirtió en septiembre de 2026 en el primer municipio colombiano en abrir el transporte público a los medios de pago que sus habitantes ya llevan consigo. Durante treinta días, 35 buses en cinco rutas locales pondrán a prueba si la infraestructura financiera cotidiana —una tarjeta, un celular, un reloj— puede reemplazar los sistemas cerrados que históricamente han fragmentado la movilidad urbana. La pregunta de fondo no es tecnológica sino humana: ¿puede el transporte público adaptarse al ciudadano, en lugar de e