Río atmosférico trae lluvias torrenciales y nieve a la costa oeste estadounidense

Se reporta al menos una avalancha en Washington; se menciona devastación por tornados mortales del fin de semana anterior.
La nieve caerá a velocidades de casi 8 centímetros por hora
Los meteorólogos advierten sobre las nevadas extremas que se esperan en Sierra Nevada durante el paso del río atmosférico.
Mark

¿Por qué se llama río atmosférico? Suena como algo que debería estar en el cielo, pero parece que causa daños como una inundación real.

Mimi

Es exactamente eso: una columna de humedad que fluye a través de la atmósfera como un río invisible. Transporta tanta agua que cuando descarga, produce lluvias torrenciales. En este caso, estamos hablando de hasta 300 milímetros en algunas áreas.

Luke

Pero ¿esos 300 milímetros son confirmados o son proyecciones? Porque hay una diferencia entre lo que los modelos predicen y lo que realmente cae.

Mimi

Son proyecciones de los modelos meteorológicos. Lo que sí está confirmado es que San Francisco ya ha recibido más de 50 milímetros, y Mount Shasta reportaba más de 30 centímetros de nieve el lunes por la mañana.

Mark

¿Y la nieve en Sierra Nevada? ¿Realmente puede acumular 1,8 metros?

Mimi

Eso es lo que predicen los modelos, sí. La nieve caerá a velocidades de casi 8 centímetros por hora, así que es posible. Pero lo que es seguro es que habrá cierres de carreteras y condiciones de blanqueamiento.

Luke

¿Hay reportes de daños ya, o solo advertencias?

Mimi

Hay al menos una avalancha confirmada en Washington. El resto son advertencias y predicciones de lo que viene.

Mark

¿Y después de que pase por la costa oeste, qué sucede?

Mimi

La energía del sistema se traslada al centro del país a finales de semana. Eso significa lluvia para las áreas que fueron devastadas por los tornados mortales del fin de semana anterior.

Luke

¿Eso es bueno o malo? ¿Lluvia en áreas que ya están en crisis?

Mimi

Es complicado. La lluvia podría ayudar con los incendios, pero también podría dificultar los esfuerzos de rescate y reconstrucción en comunidades que ya están destrozadas.

  • Un río atmosférico de escala excepcional golpea la costa oeste con lluvias torrenciales de hasta 300 mm y nevadas que podrían superar 1,8 metros en Sierra Nevada.
  • Washington ya registró al menos una avalancha y la bahía de San Francisco acumula más de 50 mm de lluvia, señales de que el sistema no es una amenaza teórica sino una realidad en curso.
  • Vientos de hasta 216 km/h en tierras bajas y ráfagas extremas en las crestas de Sierra Nevada amenazan con cerrar carreteras y crear condiciones de visibilidad nula en zonas de montaña.
  • El sur de California se prepara para una tormenta dos o tres veces más intensa que la de octubre, con hasta 80 mm de lluvia esperados en Los Ángeles, la mayor cantidad en aproximadamente un año.
  • A finales de semana, la energía del sistema se desplazará hacia el centro de EE.UU., llevando frío y lluvia a regiones que apenas comienzan a recuperarse de los tornados mortales del fin de semana anterior.

Desde las profundidades del Pacífico, una corriente de humedad suspendida en la atmósfera avanza sobre la costa oeste de Estados Unidos, recordándonos que la naturaleza no distingue entre temporadas ni fronteras humanas. Este río atmosférico, ya responsable de una avalancha en Washington y de inundaciones en la bahía de San Francisco, amenaza con depositar hasta 300 milímetros de lluvia y 1,8 metros de nieve en Sierra Nevada. Al mismo tiempo, la energía del sistema viajará hacia el centro del país, donde comunidades aún heridas por tornados mortales deberán enfrentar una nueva prueba climática.

Una columna de humedad procedente del océano Pacífico avanza sobre la costa oeste de Estados Unidos como un río invisible suspendido en la atmósfera. Los meteorólogos denominan a este fenómeno «río atmosférico», y su capacidad destructiva ya es visible: en Washington desencadenó al menos una avalancha durante el fin de semana, y su trayectoria hacia el sur ha dejado inundaciones a su paso.

El sistema descargó más de 50 milímetros de lluvia sobre la bahía de San Francisco antes de concentrarse en la costa central de California. Las proyecciones indican que Big Sur recibirá entre 100 y 150 milímetros durante la tarde y la noche, mientras que algunas zonas podrían acumular hasta 300 milímetros en total. En las montañas, la nieve caerá a casi 8 centímetros por hora, con acumulaciones que podrían superar 1,8 metros en partes de Sierra Nevada. Mount Shasta ya registraba más de 30 centímetros el lunes por la mañana.

Los vientos agravan el panorama: ráfagas de entre 140 y 216 km/h en tierras bajas harán imposibles los desplazamientos por zonas de montaña y provocarán cierres de carreteras en California, Nevada, Oregon, Arizona e Idaho. En Los Ángeles, las autoridades esperan una tormenta dos o tres veces más intensa que la de octubre, con lluvias que no se veían desde hace aproximadamente un año.

Mientras la costa oeste enfrenta el frío y la furia del sistema, el este del país vive un diciembre inusualmente cálido, con temperaturas entre 4 y 6 grados por encima del promedio. Sin embargo, ese contraste no durará: a finales de semana, la energía del sistema occidental se trasladará hacia el interior del continente, llevando aire frío y lluvia a las mismas comunidades que aún recogen los escombros dejados por los tornados mortales del fin de semana anterior.

Una columna de humedad que fluye desde el océano Pacífico se está desplazando hacia la costa oeste estadounidense, trayendo consigo uno de los sistemas de tormentas más intensos de la temporada. Este río atmosférico, como lo llaman los meteorólogos, no es una tormenta convencional sino una vía de agua suspendida en la atmósfera que transporta lluvia extrema y nieve a su paso. El sistema ya ha comenzado su trabajo destructivo: en Washington provocó al menos una avalancha durante el fin de semana, y ahora serpentea hacia el sur, dejando a su paso inundaciones y acumulaciones de nieve que amenazan con paralizar regiones enteras.

La tormenta llegó primero a Washington el fin de semana pasado, creando condiciones de inestabilidad que desencadenaron peligros en las montañas. Desde allí se ha desplazado hacia la bahía de San Francisco, donde ya ha descargado más de 50 milímetros de lluvia, y ahora se concentra en la costa central de California con una intensidad creciente. Los meteorólogos advierten que las tasas de lluvia más altas se concentrarán a lo largo de Big Sur durante las horas de la tarde y la noche, con posibilidades de que caigan entre 100 y 150 milímetros en las zonas más elevadas. El Centro de Predicciones Meteorológicas ha indicado que el evento se intensificará durante las primeras horas de la mañana, desatando lluvias torrenciales de hasta 300 milímetros en algunas áreas.

La amenaza no se limita a la lluvia. Las montañas de California enfrentarán nevadas extraordinarias que caerán a velocidades de casi 8 centímetros por hora, con acumulaciones que podrían alcanzar 1,8 metros o más en partes de Sierra Nevada. Mount Shasta ya reportaba más de 30 centímetros de nieve el lunes por la mañana. Estos vientos extremos, con ráfagas de entre 140 y 216 kilómetros por hora en las tierras bajas y de 360 a 720 kilómetros por hora en las crestas de Sierra Nevada expuestas, crearán condiciones de blanqueamiento que harán imposibles los viajes por montaña y provocarán cierres de carreteras. Las advertencias de viento están vigentes para grandes porciones de California, el oeste de Arizona, Nevada, el sur de Oregon y el suroeste de Idaho.

En el sur de California, la oficina meteorológica de Los Ángeles espera que esta tormenta sea entre dos y tres veces más intensa que la que azotó la región en octubre. Se proyecta que caigan entre 20 y 80 milímetros de lluvia en el centro de la ciudad, la mayor cantidad que ha visto en aproximadamente un año. La última vez que se registró una tormenta con más de una pulgada de lluvia fue en enero. El noroeste del Pacífico y el norte de California verán descender los niveles de nieve hasta el nivel del mar durante la noche del lunes al martes por la mañana, lo que significa que incluso en elevaciones bajas caerá nieve mojada y pesada.

Mientras la costa oeste lidia con este sistema, el país enfrenta un contraste climático notable. La mitad oriental de Estados Unidos experimenta temperaturas anormalmente cálidas para diciembre, con máximas que podrían ser entre 4 y 6 grados más altas que el promedio, rompiendo récords en las llanuras. Pero este clima sofocante no durará. A medida que avance la semana, la energía del sistema de tormentas del oeste se trasladará hacia el centro del país, trayendo aire más frío y lluvia a las áreas que hace poco fueron devastadas por tornados mortales. Los meteorólogos advierten que esta lluvia llegará a regiones que aún se están recuperando de la destrucción del fin de semana anterior, cuando tornados nocturnos dejaron múltiples muertes y obligaron a comunidades enteras a reconstruirse desde cero.

Sucedió tan rápido. Todos simplemente nos balanceamos de un lado a otro, y luego boom, todo cayó sobre nosotros.
— Kyanna Parsons-Perez, sobreviviente del tornado en la fábrica de velas de Mayfield, Kentucky
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