En un septiembre marcado por la turbulencia financiera global, Argentina recurrió a una herramienta antigua y conocida: detener el tiempo del mercado. El Banco Central, bajo la conducción de Santiago Bausili, decretó un feriado cambiario para el 12 de octubre con el fin de aliviar la presión acumulada sobre los activos locales, luego de que el riesgo país se deteriorara casi un 19% en apenas un mes. Es el gesto de una economía que, una vez más, busca en la pausa lo que no pudo sostener en el movimiento.
Riesgo País sube casi 100 puntos y feriado cambiario busca calmar la volatilidad
Un mes de turbulencias que borró meses de estabilidad ganada a pulso
¿Por qué un feriado cambiario es la respuesta a este problema? ¿No es solo posponer lo inevitable?
No exactamente. Cuando hay pánico, los mercados se retroalimentan. La gente vende porque otros venden, no necesariamente porque los fundamentales hayan cambiado. Un feriado rompe ese ciclo.
Pero tenemos que ser claros: esto es una medida temporal. El riesgo país subió casi cien puntos en septiembre. Eso no desaparece con un día sin operaciones.
¿Cuál fue el peor daño en septiembre? ¿El dólar, las acciones, el riesgo país?
Los tres, pero de formas diferentes. El riesgo país se deterioró casi un 19 por ciento. Las acciones en Nueva York cayeron hasta un 20 por ciento. Pero el dólar se mantuvo relativamente estable solo porque el Banco Central intervino constantemente.
Y eso es importante notar: el BCRA compró 473 millones de dólares en todo el mes. Es el número más bajo de 2026. Eso sugiere que los dólares disponibles para comprar se están agotando.
¿Entonces el feriado es también una forma de ganar tiempo para conseguir más reservas?
Posiblemente. Pero el decreto no dice eso explícitamente. Lo que dice es que necesitaban descomprimir la presión.
Exacto. Y eso es lo que debemos mantener claro: sabemos que hay presión, sabemos que los mercados están asustados, pero no sabemos exactamente cuáles son los planes del Banco Central para después del 13 de octubre.
¿Qué pasa si el mercado reabre y la venta continúa?
Entonces tendrán que considerar medidas más drásticas. Pero por ahora, apuestan a que la pausa sea suficiente.
Il Polso
- El riesgo país argentino trepó casi cien puntos en septiembre, cerrando en 607 puntos básicos y borrando de un golpe los avances de confianza construidos durante todo el año.
- Las acciones argentinas en Wall Street se desplomaron hasta un 20%, con el sector bancario como el más castigado, mientras la bolsa porteña cedía más de un 9% en dólares.
- El Banco Central acumuló apenas 473 millones de dólares en reservas durante el mes, el registro más bajo de 2026, señal de que el escudo cambiario estaba al límite.
- El gobierno respondió con un feriado cambiario para el 12 de octubre, amparado en marcos legales vigentes, buscando cortar el ciclo de ventas en pánico y dar oxígeno al sistema.
- El verdadero examen llegará el 13 de octubre, cuando los mercados reabrirán y se sabrá si la pausa fue suficiente o si la presión simplemente esperó su turno para estallar.
En un septiembre marcado por la turbulencia financiera global, Argentina recurrió a una herramienta antigua y conocida: detener el tiempo del mercado. El Banco Central, bajo la conducción de Santiago Bausili, decretó un feriado cambiario para el 12 de octubre con el fin de aliviar la presión acumulada sobre los activos locales, luego de que el riesgo país se deteriorara casi un 19% en apenas un mes. Es el gesto de una economía que, una vez más, busca en la pausa lo que no pudo sostener en el movimiento.
Santiago Bausili cerró septiembre en terreno peligroso. El presidente del Banco Central enfrentó un mes que deshizo meses de estabilidad: el riesgo país se deterioró casi un 19%, cerrando en 607 puntos básicos, con una suba de cerca de cien puntos en apenas cuatro semanas.
La tormenta vino de varios frentes a la vez. Las acciones argentinas en Nueva York cayeron hasta un 20%, con los bancos a la cabeza de las pérdidas. En Buenos Aires, la bolsa perdió más de un 9% en moneda dura. La aversión al riesgo global, la caída de materias primas y la liquidación de carteras crearon condiciones extremas. El dólar minorista se sostuvo en 1.540 pesos gracias a las intervenciones del BCRA, pero el resultado fue magro: apenas 473 millones de dólares acumulados en el mes, el peor registro del año.
Ante la presión insostenible, Luis Caputo y su equipo buscaron una válvula de escape. La encontraron en un feriado cambiario para el 12 de octubre, el Día de la Raza, respaldado por normativa vigente. La lógica es conocida: cuando el pánico domina los mercados, una pausa forzada puede interrumpir la espiral de ventas y dar tiempo para que los ánimos se recompongan.
Pero la calma prestada tiene fecha de vencimiento. El mercado reabrirá el 13 de octubre, y allí se verá si el respiro fue suficiente o si la presión simplemente aguardó. En una economía donde el riesgo país puede subir cien puntos en un mes, los alivios temporales rara vez alcanzan para cambiar el rumbo.
Santiago Bausili cerró septiembre en la cuerda floja. El presidente del Banco Central de Argentina enfrentó un mes de turbulencias que borró meses de estabilidad ganada a pulso. El indicador de riesgo país, que mide la prima de riesgo que los inversores exigen para prestar dinero al país, se deterioró casi un 19 por ciento durante esos treinta días. Cerró en 607 puntos básicos, lo que significó una suba de casi cien puntos en apenas cuatro semanas. Todo lo que se había construido en materia de confianza durante el año anterior quedó atrás.
La volatilidad internacional golpeó fuerte. Las acciones argentinas que cotizan en Nueva York se desplomaron hasta un 20 por ciento, con el sector bancario llevando la peor parte. En Buenos Aires, la bolsa local perdió más de un 9 por ciento en dólares. La aversión al riesgo global, la caída de los precios de las materias primas y el rápido desmantelamiento de carteras de inversión crearon una tormenta perfecta. El dólar minorista, en tanto, cerró prácticamente sin movimiento en 1.540 pesos, sostenido únicamente por las compras del Banco Central. Pero incluso eso fue insuficiente: el BCRA acumuló apenas 473 millones de dólares en todo el mes, el registro más bajo de todo 2026.
La presión sobre los activos locales se volvió insostenible. Luis Caputo, ministro de Economía, y su equipo necesitaban una válvula de escape. La respuesta llegó en forma de un feriado cambiario para el 12 de octubre, el Día de la Raza. Respaldado por la Ley N° 27.399, el Decreto N° 614/2025 y la Resolución N° 164/2025, este cierre temporal del mercado de divisas busca frenar las operaciones y dar tiempo para que se disipe la tensión acumulada.
El mecanismo es simple pero efectivo: cuando los mercados están en pánico, a veces lo que necesitan es simplemente detenerse. Un día sin operaciones, sin cotizaciones, sin la posibilidad de vender en el peor momento. Es una pausa forzada que permite que los ánimos se calmen y que los operadores reconsideren sus posiciones sin la presión del mercado abierto. Para una economía que ha pasado por múltiples crisis de confianza, es una herramienta que se ha usado antes y que funciona, al menos temporalmente.
Lo que viene después del feriado es lo que realmente importa. El mercado reabrirá el 13 de octubre, y entonces se verá si la pausa fue suficiente para estabilizar los precios o si la presión simplemente se acumula para explotar con más fuerza. Por ahora, Bausili y Caputo tienen un respiro. Pero en una economía donde el riesgo país sube casi cien puntos en un mes, los respiros nunca duran demasiado.
Citazioni salienti
El feriado bancario funcionará como válvula de escape para descomprimir la presión sostenida sobre los activos argentinos— Decreto N° 614/2025 y Resolución N° 164/2025