En una sala del Museo Marítimo de Asturias, el nutricionista Ricardo Ramos ofreció durante los Cursos de La Granda un mensaje que va a contracorriente del ruido mediático: no existen superalimentos ni fórmulas mágicas para envejecer bien, sino la constancia silenciosa de una alimentación equilibrada y variada. Con el paso de los años, el cuerpo cambia sus necesidades —especialmente en lo que respecta a las proteínas y a la microbiota intestinal—, y atender esos cambios con conocimiento y cuidado es, según la ciencia, la única receta que funciona. Es una verdad antigua vestida con evidencia mod
Ricardo Ramos: "No creo en los superalimentos ni en las recetas mágicas" para envejecer bien
No hay magia, pero hay equilibrio que funciona
¿Por qué rechaza tan tajantemente la idea de los superalimentos? Parece que la gente realmente quiere creer que existe algo mágico.
Porque la magia no existe en la nutrición. Lo que existe es la consistencia. Cuando alguien busca un superalimento, está buscando un atajo, una solución rápida. Pero el cuerpo no funciona así, especialmente cuando envejece. Necesita variedad, equilibrio, constancia.
Entonces, ¿la proteína es el elemento más importante para las personas mayores?
Es especialmente importante, sí, pero no es lo único. Es como si preguntaras cuál es la parte más importante de una casa. Las proteínas protegen la masa muscular y mantienen funciones vitales, pero sin los otros nutrientes, sin la variedad, no funcionan bien.
Menciona que muchas personas mayores comen demasiado poco. ¿Es por falta de apetito o por algo más?
Es una combinación. El apetito cambia, masticar se vuelve difícil, hacer la compra es complicado. Pero también hay un factor psicológico: la comodidad. Es más fácil comer lo mismo todos los días que hacer el esfuerzo de mantener una alimentación variada. Eso es lo que hay que combatir.
¿Qué es lo que más le sorprende de la microbiota después de años estudiándola?
Que sea tan desconocida siendo tan importante. La mayoría de las personas no sabe que existe. Y lo más sorprendente es que podemos influir en ella simplemente comiendo bien. Pero también es humilde: todavía no sabemos exactamente cómo envejece la microbiota ni por qué.
¿Entonces el ejercicio físico es tan importante como la alimentación?
Absolutamente. No puedes separar uno de otro. El ejercicio influye en la microbiota, en la masa muscular, en la salud emocional. Si solo cuidas la alimentación pero no te mueves, estás haciendo solo la mitad del trabajo.
¿Cuál es el mayor error que comete la gente cuando envejece?
Rendirse. Pensar que porque tienes sesenta o setenta años ya no puedes mantener los hábitos que tenías a los treinta. Eso es falso. El cuerpo responde a lo que le das, a cualquier edad.
Der Puls
- La cultura de los superalimentos y los suplementos milagrosos ha creado expectativas falsas que alejan a las personas mayores de lo que realmente necesitan.
- Con la edad, el organismo pierde eficiencia para absorber proteínas y la microbiota intestinal se empobrece, reduciendo funciones vitales que antes se daban por sentadas.
- Muchas personas mayores caen en el error silencioso de comer demasiado poco, cediendo a la comodidad cuando más necesitan mantener la calidad y cantidad de su alimentación.
- La ciencia apunta a que la microbiota puede modularse mediante la dieta y el ejercicio, aunque la relación exacta entre su deterioro y el envejecimiento sigue sin resolverse.
- Ramos propone un enfoque integral —alimentación variada, actividad física y salud emocional— como la vía más sólida para prolongar los años de vida plena.
En una sala del Museo Marítimo de Asturias, el nutricionista Ricardo Ramos ofreció durante los Cursos de La Granda un mensaje que va a contracorriente del ruido mediático: no existen superalimentos ni fórmulas mágicas para envejecer bien, sino la constancia silenciosa de una alimentación equilibrada y variada. Con el paso de los años, el cuerpo cambia sus necesidades —especialmente en lo que respecta a las proteínas y a la microbiota intestinal—, y atender esos cambios con conocimiento y cuidado es, según la ciencia, la única receta que funciona. Es una verdad antigua vestida con evidencia moderna: el equilibrio, no el milagro, sostiene la vida.
Ricardo Ramos, director adjunto del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados en Nutrición, tomó la palabra en los Cursos de La Granda para desmontar uno de los mitos más extendidos de nuestro tiempo: la idea de que existen superalimentos capaces de frenar el envejecimiento. Tras años estudiando cómo el cuerpo cambia con los años, su mensaje fue sobrio y, paradójicamente, esperanzador: no hay magia, pero hay ciencia, y la ciencia dice que el equilibrio funciona.
La alimentación, explicó Ramos, influye en prácticamente todo lo que ocurre en el organismo, aunque tendamos a tratarla como un acto rutinario. A través de lo que comemos incorporamos los componentes que el cuerpo necesita, pero también compuestos que, mal utilizados, pueden deteriorar la salud. El problema es que muchas personas no le dan la importancia que merece precisamente porque comer es algo que hacemos cada día sin pensar demasiado en ello.
Con la edad, el metabolismo cambia y las necesidades nutricionales se transforman. Uno de los nutrientes que cobra mayor protagonismo son las proteínas: el organismo envejece pierde eficiencia para incorporarlas, y al mismo tiempo necesita proteger la masa muscular que se va perdiendo de forma natural. Ramos las describió como los fabricantes, los obreros y los capataces del cuerpo, implicadas en el músculo, los huesos, el cerebro y los mecanismos de señalización que mantienen todo en marcha. Sin embargo, uno de los errores más frecuentes en personas mayores es comer demasiado poco, cediendo a la comodidad cuando más se necesita mantener la calidad de la dieta.
La microbiota intestinal emergió como otro factor clave. No es un órgano más, sino un ecosistema de miles de microorganismos sin los cuales no podríamos vivir. Con los años, ese ecosistema se empobrece: se pierde diversidad de especies y, con ella, capacidad funcional. La relación exacta entre microbiota y envejecimiento sigue siendo un misterio científico —no está claro qué es causa y qué es consecuencia—, pero sí se sabe que la alimentación y el ejercicio pueden modularla.
El consejo final de Ramos fue tan sencillo como completo: cuidarse en equilibrio. Alimentación variada, actividad física regular y atención a la salud emocional. En definitiva, intentar mantener durante el mayor número de años posible el ritmo de vida de la edad adulta, para que el organismo siga beneficiándose de esos hábitos y el envejecimiento sea, en la medida de lo posible, saludable.
Ricardo Ramos se sienta en una sala del Museo Marítimo de Asturias, en Luanco, y rechaza de entrada una idea que ha ganado terreno en las redes sociales y los estantes de las tiendas de dietética: la existencia de superalimentos capaces de resolver los problemas del envejecimiento. Como director adjunto del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados en Nutrición, ha pasado años estudiando cómo el cuerpo cambia con los años y qué papel juega la comida en ese proceso. Su mensaje, presentado durante los Cursos de La Granda en una jornada titulada "Comer bien para envejecer mejor", es más sobrio y, paradójicamente, más esperanzador: no hay magia, pero hay ciencia, y la ciencia dice que el equilibrio funciona.
La alimentación, explica Ramos, influye en prácticamente todo lo que ocurre en nuestro cuerpo, aunque tendamos a tratarla como un acto rutinario, casi invisible. A través de lo que comemos incorporamos los componentes que el organismo necesita para funcionar, y también otros compuestos que, bien utilizados, mejoran la salud, pero que mal utilizados pueden deteriorarla considerablemente. El problema es que muchas personas no le dan la importancia que merece simplemente porque comer es algo que hacemos todos los días sin pensar demasiado en ello.
Cuando envejecemos, el metabolismo no permanece estático. Durante la infancia el cuerpo está en una fase de crecimiento intenso que requiere una alimentación abundante. En la edad adulta entramos en una etapa de mantenimiento, y es precisamente en ese momento cuando debemos empezar a prepararnos para lo que vendrá después. Con los años, nuestras necesidades nutricionales cambian y el organismo simplemente no funciona como lo hacía a los veinte. Pero aquí está el punto crucial: con una alimentación cuidada, equilibrada, variada y razonable, es posible mantener un buen estado de salud durante décadas.
La variedad es la clave, insiste Ramos. No existe ese superalimento milagroso que aparece en los titulares de las revistas de salud. Lo que sí cobra especial importancia con la edad es la ingesta de proteínas. El organismo envejece pierde eficiencia para incorporarlas, y al mismo tiempo necesita proteger la masa muscular, que se va perdiendo de manera natural con el paso del tiempo. Las proteínas son moléculas fundamentales para casi todo lo que hace el cuerpo: están relacionadas con el músculo, pero también con los huesos, el funcionamiento del cerebro y los mecanismos de señalización que mantienen al organismo funcionando. Son, en su metáfora, los fabricantes, los obreros, los capataces e incluso los presidentes del cuerpo.
Uno de los errores más comunes en las personas mayores es comer demasiado poco. Con la edad, masticar puede resultar más difícil, y hacer la compra diariamente se convierte en una tarea complicada. Eso lleva a muchas personas a recurrir a lo más sencillo, pero lo sencillo no siempre es lo mejor. Ramos enfatiza que hay que hacer un esfuerzo, o pedir ayuda cuando sea necesario, para mantener la calidad y la cantidad de la alimentación en lugar de ir reduciéndola simplemente por comodidad.
La microbiota intestinal emerge como otro factor crucial en el envejecimiento saludable. No es un órgano adicional, sino un conjunto de miles de microorganismos diferentes que conviven con nosotros y sin los cuales no seríamos capaces de vivir. La mayor parte reside en el intestino y ejerce una influencia profunda sobre el organismo, interviniendo en numerosas enfermedades y modificándose según nuestras actividades: la alimentación, el ejercicio físico y otros aspectos del estilo de vida. Con el paso de los años, sin embargo, la microbiota se empobrece. Perdemos diversidad de especies, lo que significa que disponemos de una menor capacidad para realizar determinadas funciones que esos microorganismos nos proporcionaban.
La relación exacta entre microbiota y envejecimiento sigue siendo objeto de investigación. Se sabe que la microbiota cambia durante el envejecimiento, pero determinar qué es causa y qué es consecuencia continúa siendo un misterio científico. Lo que sí es cierto es que podemos intervenir sobre ella mediante la alimentación: dependiendo de qué alimentemos a nuestros microorganismos, tendremos unos u otros y realizarán funciones distintas. Que esto llegue a convertirse en una receta mágica está todavía por demostrar, pero existe una relación muy fuerte.
El consejo final de Ramos es simple pero completo: cuidarse y mantener el equilibrio. No se trata solo de alimentación. El ejercicio físico es muy importante y también influye sobre la microbiota. Hay que ser equilibrado con la comida y con la actividad física, pero también hay que cuidar la salud emocional. En definitiva, se trata de intentar mantener durante el mayor número de años posible un ritmo de vida similar al de la edad adulta. De esa manera, el organismo seguirá beneficiándose de esos hábitos y se favorecerá un envejecimiento saludable.
Bemerkenswerte Zitate
Con la edad cambian nuestras necesidades y el organismo ya no funciona exactamente como a los veinte, pero con una alimentación cuidada, equilibrada, variada y razonable podemos mantener un buen estado de salud— Ricardo Ramos
No creemos demasiado en esas recetas mágicas que hablan de un superalimento que sirve para todo— Ricardo Ramos