Durante siglos, el movimiento ha sido presentado como medicina; ahora, una revisión Cochrane de dieciocho ensayos clínicos invita a matizar esa promesa. El ejercicio alivia el dolor de la artrosis de cadera, sí, pero en una medida que la mayoría de los pacientes difícilmente percibirá en su vida diaria. No es un llamado al abandono, sino a la honestidad: saber cuánto puede esperarse es, también, una forma de cuidado.