Las tenencias del BCRA descendieron a USD 48.722 millones después de abonar vencimientos clave de deuda externa, revirtiendo ganancias previas. El Gobierno oficializó préstamos respaldados por BID y Banco Mundial, presentados como refinanciación ventajosa sin endeudamiento adicional.
Reservas del BCRA cayeron USD 800 millones por pago de deuda, pero mantienen nivel récord
Cada pago de deuda golpea el stock que tanto esfuerzo cuesta acumular
¿Por qué el Banco Central sigue comprando dólares todos los días si las reservas caen cuando hay que pagar deuda?
Porque son dos dinámicas distintas. Las compras diarias son para acumular reservas y estabilizar el tipo de cambio. Los pagos de deuda son obligaciones que vencen. El Central compra cuando hay oferta de dólares en el mercado; paga cuando llega la fecha que prometió pagar. Son calendarios diferentes.
Pero si emite pesos para comprar esos dólares, ¿no genera inflación?
Exactamente. Por eso el Gobierno tuvo que ser creativo. El Banco Central emitió pesos sin esterilizar, y el Tesoro buscó financiamiento local para absorber esa liquidez. Es un equilibrio frágil: necesitas dólares para pagar, pero cada peso que emites para comprarlos presiona los precios.
¿Entonces los 3.200 millones que refinanció esta semana resuelven el problema?
Resuelven el vencimiento inmediato. Pero no resuelven la ecuación de fondo. Seguirá habiendo vencimientos, seguirá habiendo presión sobre el dólar, seguirá habiendo tensión entre acumular reservas y pagar lo que se debe.
¿Por qué el Gobierno dice que esto no es endeudamiento nuevo?
Porque técnicamente no lo es. Está refinanciando deuda vieja con nuevos préstamos. Pero el efecto es el mismo: sigue debiendo dinero. La diferencia es que ahora lo debe a bancos comerciales con garantías multilaterales, no directamente al mercado de bonos.
¿Qué pasa si en julio o agosto hay otro vencimiento grande?
El Banco Central seguirá comprando dólares si puede. Pero si la demanda de dólares en el mercado local sigue siendo fuerte, como fue en junio, el Central tendrá que elegir: intervenir agresivamente y presionar la inflación, o dejar que el dólar suba. No hay tercera opción.
Il Polso
- Las reservas del BCRA cayeron de USD 49.536 millones a USD 48.722 millones tras pagar USD 2.500 millones en bonos Globales
- El Gobierno refinanció USD 3.200 millones con garantías del BID y Banco Mundial
- El Banco Central completó 124 días consecutivos de compra de dólares, acumulando USD 11.455 millones en 2026
- Los vencimientos totales de deuda esta semana sumaban USD 4.300 millones entre Globales y Bonares
Las tenencias del BCRA descendieron a USD 48.722 millones después de abonar vencimientos clave de deuda externa, revirtiendo ganancias previas. El Gobierno oficializó préstamos respaldados por BID y Banco Mundial, presentados como refinanciación ventajosa sin endeudamiento adicional.
Las reservas internacionales del Banco Central cayeron USD 814 millones tras el pago de USD 2.500 millones en bonos Globales, aunque el Gobierno refinanció USD 3.200 millones con garantías multilaterales.
El Banco Central de la República Argentina tocó un pico histórico el martes: casi 49.500 millones de dólares en reservas internacionales, el nivel más alto desde septiembre de 2019. Veinticuatro horas después, esa cifra había caído a 48.722 millones. La diferencia de 814 millones de dólares no fue un error de cálculo ni una corrección contable. Fue el costo de honrar compromisos que el Gobierno había contraído con acreedores externos: ese miércoles, la administración Milei abonó 2.500 millones de dólares en concepto de vencimiento de bonos Globales, títulos emitidos bajo ley extranjera. Al mismo tiempo, el precio del oro y otros activos que integran las reservas bajó, amplificando la caída.
La secuencia revela una tensión permanente en la gestión de divisas argentina. El Banco Central, bajo la dirección de Santiago Bausili, ha estado comprando dólares de forma casi ininterrumpida: 124 días consecutivos sin pausa, salvo un único día neutro a principios de enero. Solo en lo que va de 2026 ha acumulado 11.455 millones de dólares. Pero esas compras se financian con emisión de pesos, lo que genera presión inflacionaria. Y los vencimientos de deuda externa drenan las reservas que tanto esfuerzo cuesta acumular. El Gobierno enfrenta una ecuación difícil: necesita dólares para pagar lo que debe, pero cada pago golpea el stock que supuestamente está creciendo.
Antes de que las reservas cayeran, el Ministerio de Economía ya había movido las piezas. El miércoles mismo, el Gobierno oficializó tres operaciones de crédito por un total de 3.200 millones de dólares, todas respaldadas por garantías de organismos multilaterales. El Banco Bilbao Vizcaya Argentaria y el Banco Santander, ambos con sede en Nueva York, aportaron 2.000 millones con garantía del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento. Deutsche Bank, desde su sucursal en Londres, prestó otros 1.200 millones, de los cuales 550 millones fueron avalados por el Banco Interamericano de Desarrollo. El Ministerio de Economía fue cuidadoso al describir estas operaciones: no son endeudamiento nuevo, insistieron, sino refinanciación con condiciones más ventajosas que las que ofrecería el mercado de capitales internacional.
La lógica es clara. En lugar de emitir bonos en Nueva York a tasas de mercado, el Gobierno accedió a préstamos de bancos comerciales respaldados por garantías de instituciones de crédito multilateral. Es un arreglo que reduce el riesgo percibido y, en teoría, abarata el costo de financiamiento. Pero también es un reflejo de la realidad: Argentina sigue siendo un deudor que necesita avales para acceder al crédito. Los vencimientos que enfrentaba esta semana sumaban 4.300 millones de dólares en total, considerando tanto los Globales como los Bonares, títulos emitidos bajo ley local. El pago de los Globales ya se concretó. Los Bonares vendrían después, con el riesgo de una nueva caída en las reservas.
Mientras tanto, el Banco Central mantiene su estrategia de compra diaria. El miércoles pasado adquirió 34 millones de dólares más. En junio, sin embargo, la velocidad de acumulación se desaceleró. Ese mes el Central compró solo 1.418 millones, la segunda cifra más baja del año, porque la demanda de dólares en el mercado local se intensificó y el Gobierno decidió no intervenir con la misma agresividad para evitar presionar aún más el tipo de cambio. El dólar subió más del 5% en junio, superando por primera vez desde octubre de 2025 el ritmo de la inflación. Es un indicador de que la presión sobre la moneda local sigue siendo real, a pesar de los anuncios de estabilidad.
Las proyecciones oficiales para 2026 estimaban que el Banco Central acumularía entre 10.000 y 17.000 millones de dólares netos durante el año, dependiendo de cuántos dólares ingresaran por exportaciones y cuánta demanda de pesos existiera en el mercado. Ya se alcanzó la meta anual de reservas, según los datos oficiales. Pero esa cifra oculta una realidad más compleja: el crecimiento de las reservas netas en los primeros meses del año estuvo limitado por las necesidades financieras del Tesoro. Para mantener su intervención en el mercado de cambios sin agotar las reservas, el Banco Central emitió pesos sin esterilizar, es decir, sin retirar esa liquidez del sistema. El Tesoro, por su parte, recurrió a financiamiento local para limitar el impacto sobre el tipo de cambio y la inflación. Lo que permitió que el sistema funcionara fue el flujo de dólares provenientes de las exportaciones agrícolas y energéticas, junto con la emisión de deuda externa por parte de empresas y provincias. Sin esos ingresos, la acumulación de reservas habría sido imposible.
Citazioni salienti
No se trata de un endeudamiento adicional, sino de una refinanciación con condiciones más ventajosas— Secretaría de Finanzas del Ministerio de Economía
El préstamo es de los bancos y ellos tienen esas garantías— Ministerio de Economía a Infobea