En las carreteras del este de Ucrania, a pocos kilómetros de las líneas de combate, voluntarios arriesgan sus vidas para rescatar animales abandonados por quienes huyeron de la guerra. Lo que comenzó como un acto de compasión hacia criaturas indefensas se ha convertido en una misión que ya ha cobrado vidas humanas, recordándonos que en tiempos de guerra, la frontera entre el cuidado y el sacrificio es tan delgada como el zumbido de un dron en el cielo.
Rescatistas de animales en Ucrania arriesgan sus vidas bajo amenaza de drones rusos
Hoy está lleno de vida, y en un segundo, adiós
¿Por qué siguen haciendo esto si ya han perdido a dos compañeros?
Porque hay miles de animales abandonados en el frente. Alguien tiene que ir por ellos. Ruslan lo sabe. Todos lo saben.
¿Sabemos realmente cuántos animales hay? El artículo dice «miles» pero no da un número verificado.
No, no hay un número exacto. Pero en una sola misión rescataron diez perros y varios gatos. Y eso es solo una tarde en dos pueblos.
¿Qué tan cerca están realmente del peligro?
Kramatorsk está a trece kilómetros de las líneas rusas. Druzhkivka está mucho más cerca. Olha Kuzmenko murió allí hace poco más de un año.
¿Sabemos cómo murió exactamente? El artículo dice que una bomba guiada rusa la mató, pero ¿hay más detalles?
No. Solo que fue el 11 de julio. Alyona murió de forma similar, un dron ruso, pero ella estaba con su unidad militar en Sumy, no en una misión de rescate.
Entonces, ¿el peligro viene de los drones o de la artillería?
De ambos. Los drones son la amenaza más directa para los rescatadores. Pero también hay artillería. Hoy mismo oyeron cañonazos mientras cargaban un perro.
¿Cuántos rescatadores han muerto en total? El artículo menciona a dos, pero ¿es eso todo?
El artículo solo confirma esos dos. Olha Kuzmenko y Alyona Yeryomenko. Pero probablemente hay más historias que no se cuentan.
¿Qué pasa con los animales que rescatan? ¿Llegan todos a Járkov?
Eso es lo que dice Ruslan. Los llevan a las instalaciones de Animal Rescue Kharkiv en Járkov y después los dan en adopción. Pero el artículo no dice cuántos llegan, cuántos mueren en el camino, o qué pasa después.
Le Pouls
- Dos rescatadoras de animales han muerto en operaciones activas: Olha Kuzmenko en julio de 2026 y Alyona Yeryomenko el 29 de junio de 2025, ambas víctimas de ataques con drones rusos.
- Los voluntarios operan a tan solo 13 kilómetros de las líneas rusas, donde los cañonazos suenan de fondo y los drones de ala fija cruzan el cielo sin ser derribados.
- Las carreteras están cubiertas con redes antidrones y flanqueadas por vehículos calcinados, convirtiendo cada misión de rescate en una travesía donde la destrucción puede llegar en cuestión de segundos.
- A pesar del peligro constante, los rescatadores siguen saliendo: perros, gatos, cabras y conejos son trasladados a instalaciones en Járkov donde esperan ser adoptados.
- La tensión entre la vida cotidiana y la aniquilación instantánea define cada jornada: un pueblo puede estar lleno de vida al mediodía y quedar en silencio antes del anochecer.
En las carreteras del este de Ucrania, a pocos kilómetros de las líneas de combate, voluntarios arriesgan sus vidas para rescatar animales abandonados por quienes huyeron de la guerra. Lo que comenzó como un acto de compasión hacia criaturas indefensas se ha convertido en una misión que ya ha cobrado vidas humanas, recordándonos que en tiempos de guerra, la frontera entre el cuidado y el sacrificio es tan delgada como el zumbido de un dron en el cielo.
Ruslan conduce su furgoneta blanca por carreteras vigiladas por redes antidrones, buscando perros y gatos abandonados en pueblos que están al alcance de la artillería rusa. Es voluntario de Animal Rescue Kharkiv, organización que rescata animales en las zonas de combate del este de Ucrania y los traslada a Járkov para su adopción. Sus misiones lo llevan a Kramatorsk, a unos trece kilómetros del frente, y a Druzhkivka, donde la línea de combate está casi encima. Lleva algo más de dos años en este trabajo. Hace algo menos que sus compañeros comenzaron a morir.
En julio pasado, una bomba guiada rusa mató a Olha Kuzmenko en Druzhkivka. El 29 de junio de 2025, un dron acabó con la vida de Alyona Yeryomenko, paramédico militar que colaboraba con los rescatadores cuando sus misiones coincidían. Antes, en la primavera de 2024, Alyona y otro voluntario llamado Max trabajaban junto a Ruslan. Max dejó el trabajo meses después. Alyona siguió hasta que un dron la alcanzó.
En Malotaranivka, una mujer espera en la puerta con un perro asustado. Lo suben a la furgoneta junto a otros dos que merodeaban abandonados por la zona. La mujer tiene los ojos llorosos: pronto tendrá que marcharse a un refugio, pero irá sola. De regreso a la carretera, Ruslan habla con la calma de quien ha visto demasiado: «Hoy está lleno de vida, y en un segundo, adiós».
En la periferia de Kramatorsk, mientras cargan otro perro rescatado de la calle, suenan cañonazos. Luego llega el zumbido de un dron de ala fija que pasa alto y sigue de largo. Después aparece otro, de cuatro hélices, que nadie dispara: probablemente ucraniano, de regreso al frente. El resto de la misión transcurre sin incidentes. Ruslan rescata en total diez perros y dos o tres gatos. La última vez también salvaron cabras y conejos, mientras las bombas caían muy cerca. A ambos lados de la carretera, vehículos calcinados recuerdan que todo puede cambiar en un segundo.
Ruslan conduce una furgoneta blanca por carreteras cubiertas de redes antidrones, buscando perros y gatos abandonados en pueblos que están a tiro de artillería. Es voluntario de Animal Rescue Kharkiv, una organización que rescata animales en las zonas de combate del este de Ucrania y los traslada a instalaciones en Járkov para su adopción posterior. Hoy sus misiones lo llevarán principalmente a Kramatorsk, a unos trece kilómetros de las líneas rusas, y a Druzhkivka, donde el frente está casi encima. Hace poco más de dos años que Ruslan hace este trabajo. Hace poco menos que sus compañeros empezaron a morir.
En julio pasado, una bomba guiada rusa mató a Olha Kuzmenko, rescatadora de animales de otra ONG, en Druzhkivka. Hace poco más de un año, el 29 de junio de 2025, un dron ruso mató a Alyona Yeryomenko, que era paramédico militar y colaboraba con los rescatadores cuando sus misiones coincidían con zonas donde ella estaba desplegada. Alyona murió cuando su unidad operaba en Sumy. Antes de eso, en la primavera de 2024, cuando el reportero acompañó por primera vez a los rescatadores, Alyona y otro voluntario llamado Max trabajaban junto a Ruslan. Max dejó el trabajo unos meses después. Alyona siguió hasta que un dron la alcanzó.
La primera parada es una casa de campo en Malotaranivka. Una mujer espera en la puerta con un perro que tiene la cola entre las patas, asustado. Lo meten en un transportín, el transportín en la furgoneta. La mujer tiene los ojos llorosos. Se irá pronto a un refugio, pero tendrá que ir sola. Dos perros más merodean abandonados por la zona. También entran en la furgoneta. Cuando regresan a la carretera, Ruslan habla con la certeza de quien ha visto demasiado: «Ha ido todo bien», dice, «pero quizás vuelvo en unos días y todo está destruido, todo el mundo está muerto o bien se han largado. Es... es realmente una locura. Hoy está lleno de vida, y en un segundo, adiós». Del interior de la furgoneta sale un olor intenso a heces de perro.
En la periferia de Kramatorsk, una pareja sale a la calle con otro perro que la mujer recogió de la calle, abandonado por alguien que huyó de la ciudad. Mientras lo cargan, suenan cañonazos. Hay posiciones de artillería en Kramatorsk. Luego llega un zumbido del cielo. Ráfagas de fusil y ametralladora. Es un dron de ala fija que vuela alto y pasa de largo sin que logren abatirlo. Después viene otro, de cuatro hélices con un saco colgando de una cuerda. Nadie dispara. Debe de ser ucraniano, volviendo a la base después de dejar provisiones en el frente.
El resto de la misión transcurre sin incidentes. Ruslan rescata en total diez perros y dos o tres gatos. La última vez que salió, también rescataron cabras y conejos. Esa vez las bombas cayeron muy cerca. Las carreteras están cubiertas de redes antidrones. De vez en cuando se ven vehículos calcinados a ambos lados. Cerca de Druzhkivka, los disparos suenan por todas partes, lo que significa que hay un dron volando cerca y los soldados de los alrededores intentan cazarlo. Todo puede cambiar en un segundo. Hoy está lleno de vida. Mañana podría no estarlo.
Citations marquantes
Ha ido todo bien, pero quizás vuelvo en unos días y todo está destruido, todo el mundo está muerto o bien se han largado. Es realmente una locura.— Ruslan, voluntario de Animal Rescue Kharkiv