Durante cuatro décadas, una mujer trabajó sin recibir un solo peso en una vivienda privada y una clínica, invisible para el Estado y para quienes la rodeaban. Su rescate reciente por parte de las autoridades no es solo el fin de un caso individual de explotación extrema, sino el reflejo de una fractura sistémica en la protección del trabajo doméstico. En la historia larga de los trabajos invisibles, este caso ocupa un lugar perturbador: cuarenta años de labor humana sin nombre, sin contrato, sin testigos que actuaran.
Rescatada empleada doméstica tras 40 años sin cobrar salario
Una mujer fue explotada laboralmente durante 40 años sin recibir compensación económica alguna por su trabajo.