En los primeros ocho meses de 2026, República Dominicana enfrenta una realidad que los números apenas alcanzan a describir: más de mil niños fallecidos antes de cumplir un año, setenta y seis madres que no sobrevivieron al parto o al puerperio, y un conjunto de enfermedades infecciosas que circulan sin pausa. Aunque la tendencia comparada con 2025 muestra una leve mejoría, la persistencia de cuarenta muertes infantiles por semana recuerda que el progreso estadístico no siempre alcanza a las familias que lo necesitan. El sistema de vigilancia epidemiológica del país observa, registra y alerta,
República Dominicana registra 1.042 muertes infantiles en primeras 30 semanas de 2026
Cuarenta muertes semanales de menores de un año, treinta y tres neonatales
¿Por qué es importante que las muertes infantiles hayan bajado respecto a 2025 si seguimos viendo cuarenta muertes por semana?
Porque el contexto importa. Una disminución de noventa y dos muertes en treinta semanas sugiere que algo está funcionando mejor en el sistema de salud, pero eso no significa que el problema esté resuelto. Cuarenta muertes semanales de menores de un año sigue siendo una cifra que demanda atención constante.
Pero necesitamos saber qué causó esa disminución. ¿Fue una intervención específica, una mejora en la cobertura de vacunación, o simplemente variación estadística? El reporte no lo dice.
¿Qué nos dice el patrón de muertes maternas sobre el acceso a la salud en el país?
Que hay una brecha importante entre dominicanas e haitianas. Cuarenta y dos muertes dominicanas frente a treinta y dos haitianas en setenta y seis totales sugiere que ambas poblaciones enfrentan barreras, pero posiblemente diferentes. Las edades también importan: todas entre veintiséis y treinta años, mujeres en su período reproductivo más activo.
Pero no sabemos si esa proporción refleja la composición demográfica real de la población, o si hay un sesgo en quién accede al sistema de vigilancia. ¿Hay más haitianas en el país, o simplemente se registran menos?
¿Debería preocupar el dengue con solo una muerte en doscientos veinticuatro casos?
Depende del contexto. Una tasa de mortalidad de menos del uno por ciento es relativamente baja, pero el dengue es prevenible mediante control vectorial. Que haya doscientos veinticuatro casos significa que hay circulación activa de mosquitos infectados.
Y también significa que hay transmisión comunitaria. Esos doscientos veinticuatro casos confirmados probablemente representan solo una fracción de los casos reales, porque muchas personas no buscan atención médica o no se les hace la prueba.
Le Pouls
- Cuarenta niños menores de un año murieron en una sola semana, treinta y tres de ellos en sus primeros días de vida, lo que convierte la mortalidad neonatal en la herida más urgente del sistema de salud dominicano.
- Tres mujeres jóvenes —dos dominicanas y una haitiana, todas entre veintiséis y treinta años— perdieron la vida en siete días, sumándose a las setenta y seis muertes maternas acumuladas en lo que va del año.
- El dengue, la malaria y la leptospirosis circulan simultáneamente en el territorio, con doscientos sesenta casos confirmados de leptospirosis y dos nuevos contagios en Santo Domingo en la última semana.
- Cuatro casos de SARS-CoV-2 fueron detectados sin generar alerta oficial, mientras los laboratorios siguen rastreando múltiples cepas de virus respiratorios semana a semana.
- La ciclosporiasis, un parásito intestinal de difícil diagnóstico y síntomas recurrentes, ha sido incorporada a la vigilancia epidemiológica como amenaza de interés internacional.
- La cifra total de muertes infantiles —1.042 en treinta semanas— es menor que la de 2025, pero el descenso no borra la urgencia: cada número representa una vida que no llegó a comenzar.
En los primeros ocho meses de 2026, República Dominicana enfrenta una realidad que los números apenas alcanzan a describir: más de mil niños fallecidos antes de cumplir un año, setenta y seis madres que no sobrevivieron al parto o al puerperio, y un conjunto de enfermedades infecciosas que circulan sin pausa. Aunque la tendencia comparada con 2025 muestra una leve mejoría, la persistencia de cuarenta muertes infantiles por semana recuerda que el progreso estadístico no siempre alcanza a las familias que lo necesitan. El sistema de vigilancia epidemiológica del país observa, registra y alerta, sosteniendo la esperanza de que nombrar el dolor sea el primer paso para reducirlo.
En las primeras treinta semanas de 2026, República Dominicana contabilizó mil cuarenta y dos muertes de niños menores de un año, una cifra algo menor que las mil ciento treinta y cuatro registradas en el mismo período de 2025. La mejoría relativa, sin embargo, convive con una realidad semanal que no da tregua: solo en los últimos siete días reportados, el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica documentó cuarenta fallecimientos infantiles, treinta y tres de ellos neonatales.
La mortalidad materna suma setenta y seis casos en lo que va del año. En la semana más reciente fallecieron tres mujeres de entre veintiséis y treinta años —dos dominicanas y una haitiana— en Santo Domingo y La Romana. Del total acumulado, cuarenta y dos eran dominicanas, treinta y dos haitianas, y dos de otras nacionalidades.
Entre las enfermedades infecciosas bajo vigilancia, el dengue acumula doscientos veinticuatro casos confirmados y una muerte. La malaria suma ciento cuarenta y seis casos sin fallecimientos. La leptospirosis, transmitida por contacto con orina de animales infectados, ha alcanzado doscientos sesenta casos, con dos nuevos contagios reportados en Santo Domingo.
En el frente respiratorio, se confirmaron cuatro casos de SARS-CoV-2 sin que las autoridades consideraran necesario emitir una alerta. La semana anterior los laboratorios habían detectado varios subtipos de influenza y parainfluenza, aunque el boletín más reciente marca diferencias notables respecto a esos hallazgos. Finalmente, la ciclosporiasis —infección intestinal causada por un parásito microscópico presente en agua y alimentos contaminados— figura en la vigilancia como evento de interés internacional, con síntomas que pueden prolongarse por semanas y reaparecer si no se trata a tiempo.
En las primeras treinta semanas de 2026, República Dominicana ha registrado mil cuarenta y dos muertes infantiles, una cifra que representa una disminución respecto al mismo período del año anterior, cuando se contabilizaron mil ciento treinta y cuatro fallecimientos. Sin embargo, los números más recientes revelan que la mortalidad de menores de edad sigue siendo una preocupación sanitaria constante: en la última semana epidemiológica reportada, el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica documentó cuarenta muertes de niños menores de un año, treinta y tres de las cuales fueron neonatales.
La mortalidad materna también permanece como un indicador crítico en el país. En los siete días más recientes, se registraron tres muertes de mujeres en edad reproductiva: dos dominicanas y una haitiana, todas entre veintiséis y treinta años de edad. Dos de estos casos ocurrieron en Santo Domingo y uno en la provincia de La Romana. Acumuladas hasta la fecha, las muertes maternas suman setenta y seis en lo que va del año. De ese total, cuarenta y dos corresponden a mujeres dominicanas, treinta y dos a haitianas, una a una venezolana y una a una española.
Entre las enfermedades infecciosas bajo vigilancia activa, el dengue continúa circulando en el territorio. Hasta la semana epidemiológica treinta, se han confirmado doscientos veinticuatro casos y se ha registrado una muerte. Según la Organización Mundial de la Salud, se trata de una infección viral transmitida por mosquitos infectados que carece de tratamiento específico, aunque la atención médica oportuna y adecuada reduce significativamente la mortalidad. Los síntomas típicamente aparecen entre cuatro y diez días después de la infección, persisten entre dos y siete días, e incluyen fiebre superior a cuarenta grados Celsius, dolor de cabeza intenso, dolor retrorbitario, dolores musculares y articulares, náuseas y vómitos.
La malaria ha acumulado ciento cuarenta y seis casos confirmados en los primeros ocho meses del año sin registrar muertes. La leptospirosis, en cambio, ha alcanzado doscientos sesenta casos confirmados, con dos nuevos contagios reportados en la semana más reciente, ambos en Santo Domingo. Esta infección bacteriana se transmite por contacto directo con la orina de animales infectados, un mecanismo de transmisión que requiere vigilancia continua en contextos urbanos y rurales.
Respecto a los virus respiratorios, la situación muestra variaciones semana a semana. Durante los días más recientes se confirmaron cuatro casos de coronavirus SARS-CoV-2, cifra que las autoridades de salud consideran insuficiente para justificar una alerta pública. No se reportaron casos de infección respiratoria aguda grave ni se identificó su circulación en el territorio nacional. En la semana anterior, los laboratorios habían detectado parainfluenza tipo I, influenza A no subtipificable, parainfluenza tipo III, parainfluenza tipo II e influenza A subtipo H3N2, pero el boletín de esta semana marca una diferencia notable en esos hallazgos previos.
La ciclosporiasis, una enfermedad intestinal causada por el parásito microscópico Cyclospora cayetanensis, figura entre los eventos de interés internacional incluidos en la vigilancia epidemiológica. La infección se adquiere principalmente por consumo de agua o alimentos contaminados con heces que contienen el parásito. Aunque generalmente no es mortal, puede provocar molestias prolongadas. Los síntomas incluyen diarrea acuosa abundante, frecuente y a veces explosiva, dolor abdominal, náuseas, pérdida del apetito, fatiga y debilidad. Algunas personas pueden estar infectadas sin presentar síntomas, y las manifestaciones pueden durar desde varios días hasta más de un mes, desapareciendo y reapareciendo si no se recibe tratamiento específico.
Citations marquantes
La atención médica adecuada y temprana reduce la mortalidad del dengue— Organización Mundial de la Salud, según el reporte