En el umbral de un cambio de gobierno, Ecopetrol —la mayor empresa estatal de Colombia— atraviesa una renovación de su cúpula directiva que refleja algo más que una simple rotación de cargos: es el cierre de un ciclo político y la apertura de preguntas sobre la integridad institucional. Ricardo Roa dejará la presidencia el 30 de julio, junto a otros altos ejecutivos, mientras un contrato de 700 millones de dólares y denuncias sobre vínculos entre directivos y contratistas proyectan sombras sobre la transición. Como ocurre en toda transferencia de poder, lo que se hereda no es solo una empresa,