Boris Johnson advirtió que una intervención militar rusa en Ucrania sería un 'error estratégico' con graves consecuencias para Moscú. La UE sancionó a ocho personas y tres empresas vinculadas a Wagner, y prepara medidas económicas más amplias si Rusia invade Ucrania.
Reino Unido insta a Putin a desescalar mientras UE sanciona a Wagner
Cualquier agresión a Ucrania tendrá un costo económico muy elevado
¿Por qué el Reino Unido decidió hacer una llamada directa a Putin en ese momento específico?
Johnson necesitaba señalar que Occidente estaba observando cada movimiento. La llamada no era solo diplomacia; era una advertencia pública de que cualquier acción tendría un precio.
¿Qué hace que Wagner sea tan importante como para sancionar primero?
Wagner es el brazo ejecutor de Rusia en lugares donde el Kremlin no quiere aparecer directamente. Sancionar a Wagner era una forma de decir: sabemos lo que estás haciendo, y vamos a hacerlo costoso.
Alemania parece tener el poder real aquí con Nord Stream 2.
Exactamente. Un gasoducto es dinero real, todos los días. Las palabras son advertencias, pero cerrar Nord Stream 2 es dolor económico que Rusia sentiría inmediatamente.
¿Creían realmente que esto detendría a Putin?
Probablemente no lo sabían. Pero necesitaban demostrar que estaban unidos y que el costo sería real. La disuasión funciona cuando el adversario cree que hablas en serio.
¿Por qué incluir a Bielorrusia en las conversaciones si fue excluida?
Porque Svetlana Tijanóvskaya representaba una alternativa al régimen de Lukashenko. Occidente estaba diciendo: hay otros caminos posibles en esta región, no solo el que Rusia quiere.
¿Qué pasaba en Ucrania mientras todo esto ocurría?
Zelensky estaba en primera línea, visitando posiciones en Donetsk. Mientras Occidente hablaba de sanciones, los soldados ucranianos estaban en las trincheras, esperando a ver si las advertencias funcionarían.
Il Polso
- Boris Johnson advirtió a Putin que una intervención militar sería un 'error estratégico' con graves consecuencias
- La UE sancionó a ocho personas y tres empresas vinculadas a Wagner
- Alemania amenazó con bloquear el gasoducto Nord Stream 2 si la escalada continúa
- Reunión del G7 en Liverpool con advertencia de 'consecuencias masivas' para Rusia
Boris Johnson advirtió que una intervención militar rusa en Ucrania sería un 'error estratégico' con graves consecuencias para Moscú. La UE sancionó a ocho personas y tres empresas vinculadas a Wagner, y prepara medidas económicas más amplias si Rusia invade Ucrania.
Reino Unido e instó a Putin a desescalar tensiones en Ucrania, mientras la UE sancionó al grupo paramilitar Wagner y amenazó con consecuencias económicas sin precedentes ante cualquier intervención militar rusa.
A principios de diciembre de 2021, mientras las tensiones en la frontera ucraniana alcanzaban nuevos máximos, los líderes occidentales comenzaron a coordinar una respuesta sin precedentes. El viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Riabkov, había exigido garantías sobre los intereses de seguridad de Moscú, una declaración que encendió las alarmas en Londres y Bruselas. Boris Johnson, el primer ministro británico, respondió con una llamada directa a Vladimir Putin en la que le instó a reducir la tensión militar en Ucrania, advirtiéndole que cualquier intervención armada sería un "error estratégico" con consecuencias graves para el Kremlin. El comunicado de Downing Street fue claro: el Reino Unido expresaba profunda preocupación por la acumulación de fuerzas rusas en la frontera ucraniana y reiteraba la importancia de resolver el conflicto a través de canales diplomáticos.
Esta llamada no fue un gesto aislado. Formaba parte de una estrategia occidental más amplia de contención que se había estado desarrollando durante semanas. Estados Unidos, la Unión Europea y Ucrania llevaban tiempo acusando a Moscú de preparar una invasión, acusación que el Kremlin rechazaba categóricamente. El fin de semana anterior, en Liverpool, los ministros de Relaciones Exteriores del G7 se habían reunido y lanzado su propia advertencia. Liz Truss, la ministra británica, amenazó explícitamente con "consecuencias masivas para Rusia" si invadía Ucrania. Apenas días antes, el presidente Joe Biden había hablado por teléfono con Putin y formulado amenazas de sanciones sin precedentes.
Pero la presión no vino solo de declaraciones. El lunes de esa semana, la Unión Europea tomó medidas concretas sancionando al grupo paramilitar ruso Wagner, una compañía militar privada que operaba en Ucrania, Siria, Libia y la República Centroafricana. Las sanciones iniciales apuntaron a ocho personas y tres empresas vinculadas a Wagner. Más importante aún, los ministros de la UE comenzaron a preparar un arsenal económico más amplio: acordaron los términos para imponer medidas contra la economía rusa en su totalidad si el despliegue de tropas en la frontera ucraniana derivaba en una acción militar directa. Josep Borrell, jefe de la diplomacia europea, fue contundente en su mensaje: "Vamos a enviar una señal clara de que cualquier agresión a Ucrania tendrá un costo económico muy elevado".
El ministro lituano Gabrielius Landsbergis subrayó que aunque las amenazas de sanciones tenían un propósito disuasorio, si llegaban a ser necesarias tendrían que ser de una magnitud "sin precedentes". Esta reunión de ministros de la UE era solo el preludio de una semana diplomática intensa: se preparaba una cumbre entre líderes europeos y sus contrapartes de cinco naciones de la asociación oriental (Ucrania, Georgia, Moldavia, Armenia y Azerbaiyán), seguida de una cumbre europea más amplia. Bielorrusia había sido excluida de estos encuentros, aunque su líder opositora, Svetlana Tijanóvskaya, se encontraba en Bruselas reuniéndose con los principales funcionarios europeos.
Entre bastidores, Alemania emergía como un actor crucial en esta estrategia de contención. Annalena Baerbock, la nueva ministra de Relaciones Exteriores alemana del Partido Verde que acababa de asumir el cargo bajo el nuevo canciller Olaf Scholz, tenía en sus manos una de las cartas más poderosas: el gasoducto Nord Stream 2. Este proyecto de Gazprom duplicaría la capacidad del gasoducto existente y evitaría pasar por Ucrania, la ruta actual para el bombeo de gas ruso hacia Europa. El bloqueo de este gasoducto representaría un golpe económico devastador para Rusia. Baerbock fue clara en una entrevista con la cadena ZDF: "Si la escalada prosigue, este gasoducto ya no podrá conectarse a la red". Para Ucrania, el gasoducto Nord Stream 2 representaba una amenaza existencial, no solo porque privaba a Kiev de ingresos de tránsito, sino porque ponía en peligro su suministro de gas durante los meses de invierno.
La estrategia occidental se basaba en la unidad. Un representante europeo lo expresó así: "Los europeos deben estar unidos, ser oídos y mantenerse firmes frente a las acciones de Rusia". Las sanciones contra Wagner y sus dirigentes eran solo el primer paso, una demostración de que Europa estaba dispuesta a actuar. Pero el verdadero mensaje era más profundo: cualquier invasión rusa enfrentaría una respuesta económica coordinada que afectaría los intereses vitales de Moscú. Con Alemania amenazando con cerrar Nord Stream 2, con sanciones amplias en preparación, y con líderes occidentales hablando en una sola voz, la pregunta que quedaba era si estas advertencias serían suficientes para disuadir a Putin de dar el siguiente paso.
Citazioni salienti
Vamos a enviar una señal clara de que cualquier agresión a Ucrania tendrá un costo económico muy elevado— Josep Borrell, jefe de la diplomacia europea
Si la escalada prosigue, este gasoducto ya no podrá conectarse a la red— Annalena Baerbock, ministra alemana de Relaciones Exteriores