En el cruce entre el comercio global y la guerra olvidada, el Reino Unido ha decidido extender su sombra militar sobre el mar Rojo. Tras el ataque hutí a Riad el 19 de septiembre, el primer ministro Andy Burnham anunció el envío de aviones cisterna para reabastecer a la aviación saudita, sumándose al sistema de defensa Sky Sabre ya presente en la región. La decisión, enmarcada como protección de rutas comerciales y contención de la influencia iraní, convierte a Londres en actor más visible de un conflicto cuyas heridas humanitarias llevan más de una década abiertas.