Desde Varsovia, Boris Johnson articuló lo que Occidente considera una respuesta histórica a un error de cálculo histórico: la invasión de Ucrania por parte de Vladimir Putin no solo ha despertado una unidad occidental que el Kremlin subestimó, sino que ha puesto en marcha mecanismos —económicos, jurídicos y diplomáticos— cuyas consecuencias podrían perseguir al liderazgo ruso durante décadas. El Reino Unido, al sancionar a Sberbank y respaldar una investigación de la Corte Penal Internacional, señala que esta guerra no tendrá únicamente un costo en el campo de batalla, sino también en los trib
Reino Unido advierte a Putin: más sanciones y responsabilidad por crímenes de guerra
Putin ha subestimado la unidad y la determinación de Occidente
¿Por qué el Reino Unido está tan enfocado en sanciones económicas si Putin claramente no se detiene?
Porque las sanciones no son solo castigo inmediato. Raab explicó que sin acceso a los fondos internacionales, la máquina de guerra rusa se queda sin combustible. Y los oligarcas, que dependen de ese sistema, presionarán a Putin desde adentro.
Pero Sberbank dice que sus clientes no verán impacto significativo. ¿Cuánto sabemos realmente sobre la efectividad de estas medidas en tiempo real?
Eso me lleva a la Corte Penal Internacional. ¿Qué tan probable es que Putin termine en La Haya?
Raab dice que el riesgo es "muy real". El fiscal Khan ya abrió investigación. Pero esto es un proceso largo, y requiere cooperación internacional para arrestar.
Exacto. La CPI no tiene policía propia. Sin un cambio de régimen en Rusia o una derrota militar, es difícil ver cómo Putin comparece ante ese tribunal.
¿Y la idea de expulsar a Rusia del Consejo de Seguridad?
Es dramática porque Rusia es miembro permanente desde 1945. Pero Johnson dijo que hay "mecanismos bien establecidos" para hacerlo.
Aunque no especificó cuáles son esos mecanismos. La Carta de la ONU no es clara sobre cómo expulsar a un miembro permanente. Eso sería territorio legal sin explorar.
Entonces, ¿cuál es el mensaje real que Johnson está enviando?
Que Occidente está unido, que esto durará años si es necesario, y que no hay salida fácil para Putin. Las sanciones, la investigación penal, el aislamiento diplomático.
Pero todo eso depende de que Occidente mantenga la unidad. Johnson dice que Putin subestimó eso. El tiempo dirá si tiene razón.
Der Puls
- Las sanciones occidentales escalan con urgencia: el Reino Unido añadió a Sberbank —el mayor banco ruso— a su lista negra, días después de congelar los activos del banco central ruso, apretando el cerco financiero sobre Moscú.
- El viceprimer ministro Dominic Raab advirtió que las sanciones buscan dejar 'sin fondos la maquinaria bélica de Putin' y presionar a los oligarcas para que actúen desde adentro del sistema ruso.
- La amenaza penal es concreta: el fiscal de la CPI anunció una investigación por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, y Raab señaló que Putin y sus generales enfrentan 'un riesgo muy real' de terminar ante un tribunal en La Haya.
- Amnistía Internacional y Human Rights Watch documentan el uso de bombas de racimo contra civiles ucranianos, alimentando el expediente que podría sustentar esas acusaciones.
- Londres estudia una medida sin precedentes modernos: expulsar a Rusia del Consejo de Seguridad de la ONU, una opción que el gobierno de Johnson confirmó estar evaluando activamente.
- Johnson viajó de Varsovia a Estonia junto al secretario general de la OTAN, Stoltenberg, subrayando que Occidente se mueve en bloque y que la presión sobre Rusia apenas comienza.
Desde Varsovia, Boris Johnson articuló lo que Occidente considera una respuesta histórica a un error de cálculo histórico: la invasión de Ucrania por parte de Vladimir Putin no solo ha despertado una unidad occidental que el Kremlin subestimó, sino que ha puesto en marcha mecanismos —económicos, jurídicos y diplomáticos— cuyas consecuencias podrían perseguir al liderazgo ruso durante décadas. El Reino Unido, al sancionar a Sberbank y respaldar una investigación de la Corte Penal Internacional, señala que esta guerra no tendrá únicamente un costo en el campo de batalla, sino también en los tribunales y en los libros de historia.
En Varsovia, Boris Johnson declaró junto al primer ministro polaco Mateusz Morawiecki que Putin cometió un error de cálculo al subestimar la unidad occidental. Esa unidad, dijo Johnson, se traduciría en sanciones económicas que el Reino Unido mantendría e intensificaría sin límite de tiempo.
El mismo martes, Londres anunció la incorporación de Sberbank, el mayor banco de Rusia, a su lista de entidades sancionadas, sumándose a una semana de medidas contra instituciones financieras rusas y al congelamiento previo de activos del banco central ruso. Mientras Sberbank minimizaba el impacto en sus clientes, el viceprimer ministro Dominic Raab ofrecía otra lectura: las sanciones ahogarían el financiamiento de la guerra y presionarían a los oligarcas rusos para que actuaran sobre Putin.
Más allá de lo económico, el Reino Unido dejó claro que la responsabilidad penal también estaba en juego. Raab advirtió que Putin y sus comandantes militares serían considerados responsables por violaciones a las leyes de la guerra. El fiscal de la Corte Penal Internacional, Karim Khan, ya había anunciado una investigación por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, y Raab señaló que existe 'un riesgo muy real' de que el liderazgo ruso acabe ante un tribunal en La Haya. Amnistía Internacional y Human Rights Watch habían documentado el uso de bombas de racimo contra civiles ucranianos, evidencia que alimenta ese expediente.
Londres también evaluaba expulsar a Rusia del Consejo de Seguridad de la ONU —una medida sin precedentes en la era moderna—, aunque Johnson aún no había tomado una posición definitiva. Tras Varsovia, el primer ministro viajó a Estonia junto al secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, para reunirse con el liderazgo estonio. El recorrido tenía un mensaje implícito: Occidente se mueve unido, y la presión sobre Moscú apenas está comenzando.
En Varsovia, el primer ministro británico Boris Johnson dejó clara la posición de Occidente: Vladimir Putin ha cometido un error de cálculo fundamental al invadir Ucrania. El mandatario ruso, dijo Johnson junto a su homólogo polaco Mateusz Morawiecki, "ha subestimado la unidad y la determinación de Occidente y del resto del mundo". Esa unidad, advirtió, se expresaría en sanciones económicas que el Reino Unido mantendría e intensificaría indefinidamente, sin importar cuánto tiempo tomara.
El gobierno británico ya estaba dando forma a esa promesa. El martes mismo anunció que había añadido a Sberbank, el banco más grande de Rusia, a su lista de entidades sancionadas. Esto llegaba después de una semana de medidas contra varias instituciones financieras rusas, y un lunes en el que el Reino Unido había congelado los activos del banco central ruso y del ministerio de Finanzas. Sberbank respondió con un comunicado que minimizaba el impacto, asegurando que sus clientes rusos, tanto personas como empresas, no experimentarían "una influencia significativa". Pero el viceprimer ministro Dominic Raab ofreció una lectura distinta en entrevistas con la BBC: las sanciones occidentales lograrían que "la maquinaria bélica de Putin se quede sin fondos" y presionarían a los oligarcas rusos que dependían del acceso al sistema financiero internacional para ejercer presión sobre el presidente.
Más allá de lo económico, el Reino Unido estaba señalando que la responsabilidad penal acechaba. Raab declaró a Sky News que tanto Putin como los comandantes militares en Moscú y sobre el terreno en Ucrania "serán considerados responsables de cualquier violación de las leyes de la guerra". No era una amenaza vacía. El fiscal de la Corte Penal Internacional, Karim Khan, había anunciado el lunes que abriría una investigación "lo antes posible" sobre la situación en Ucrania. Khan dijo estar "convencido de que hay una base razonable para creer que se han cometido presuntos crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad". Refiriéndose específicamente a Putin, sus generales y los militares rusos, Raab afirmó a la BBC que "existe un riesgo muy real de que acaben en el banquillo de los acusados de un tribunal de La Haya".
La evidencia de esos crímenes ya estaba siendo documentada. Amnistía Internacional y Human Rights Watch habían denunciado el uso de bombas de racimo en territorio ucraniano, armas que habían alcanzado a civiles. Esas denuncias formaban parte del registro que la comunidad internacional estaba compilando.
Londres también estaba considerando una medida sin precedentes en la era moderna: la expulsión de Rusia del Consejo de Seguridad de la ONU. Un portavoz de Johnson confirmó el martes que esta "opción" estaba sobre la mesa, aunque aclaró que el primer ministro aún no había tomado una posición definitiva. "Hay mecanismos para ello bien establecidos", dijo el portavoz, refiriéndose a los procedimientos formales que permitirían tal acción. Lo que sí estaba claro era el objetivo: "Queremos ver a Rusia aislada diplomáticamente y consideraremos todas las opciones para conseguirlo".
Después de Varsovia, Johnson se dirigía a Estonia para reunirse con el presidente Alar Karis y la primera ministra Kaja Kallas, acompañado por el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. El viaje subrayaba el mensaje: Occidente estaba unido, moviéndose en bloque, y la presión sobre Rusia apenas estaba comenzando.
Bemerkenswerte Zitate
Putin también ha subestimado la unidad y la determinación de Occidente y del resto del mundo— Boris Johnson, primer ministro británico
Existe un riesgo muy real de que acaben en el banquillo de los acusados de un tribunal de La Haya— Dominic Raab, viceprimer ministro británico, refiriéndose a Putin y comandantes militares