Hace más de mil años, Olaf Haraldsson gobernó el norte de Europa con una mano que no distinguía entre la conquista y la devoción. Un nuevo libro llega ahora para examinar esa vida sin el velo de la épica ni el peso de la condena moral, situando al guerrero noruego —y a toda su época— dentro de la complejidad que la historia siempre ha merecido. La obra invita a preguntarse qué significa comprender el pasado cuando ese pasado incomoda tanto como fascina.