Chile ha cerrado silenciosamente una puerta que estuvo abierta durante décadas: la posibilidad de usar un teléfono móvil prepago sin revelar quién lo hace. Desde el 20 de agosto de 2026, la Ley N° 21.729 obliga a vincular una identidad verificada a cada línea prepago, afectando a más de 4,4 millones de usuarios en un país donde el anonimato telefónico fue durante mucho tiempo una condición ordinaria de la vida cotidiana. La medida no es solo técnica —es una redefinición de la relación entre el ciudadano, las empresas de telecomunicaciones y el Estado, impulsada por la necesidad de frenar estaf