Suiza vota un referéndum para limitar su población a 10 millones y frenar la inmigración

Si dejamos que esto continúe, pronto Suiza desaparecerá
Una granjera suiza expresa el temor central de la campaña del SVP sobre la inmigración.

El SVP culpa a los inmigrantes europeos de problemas de vivienda, educación y servicios, aunque la mayoría son trabajadores cualificados con contratos laborales. La economía suiza se opone firmemente: hospitales, hoteles y empresas tecnológicas dependen de personal extranjero y advierten de un éxodo empresarial.

  • Suiza tiene 9,1 millones de habitantes, el 27% extranjeros, principalmente de Italia, Alemania y Portugal
  • El SVP ha gastado 10 millones de francos en la campaña para limitar la población a 10 millones antes de 2050
  • Más del 40% de los médicos y el 22% de los enfermeros suizos son extranjeros
  • El 80% del crecimiento demográfico de los últimos 24 años proviene de inmigración europea

Suiza celebra un referéndum impulsado por el partido populista SVP para limitar la población permanente a 10 millones de habitantes y terminar la libre circulación con la UE, argumentando escasez de viviendas y sobrecarga de servicios.

Suiza se prepara para votar uno de los referéndums más polarizantes de su historia reciente: una propuesta que limitaría la población permanente del país a 10 millones de habitantes antes de 2050 y terminaría con el acuerdo de libre circulación de personas con la Unión Europea. El impulsor de la iniciativa es el Partido Popular Suizo (SVP), una formación populista que ha invertido diez millones de francos en una campaña de carteles que cubre el país alpino con mensajes como "Preservar lo que amamos" y "Proteger Suiza".

El argumento central es simple pero potente: hay demasiados extranjeros, y no son los correctos. Christoph Blocher, un banquero que fue compañero de copas de Nigel Farage en la City londinesa, resume la posición del SVP con una frase: los inmigrantes hablan inglés, compran productos importados y se comportan diferente. Suiza tiene actualmente 9,1 millones de habitantes, de los cuales el 27% son extranjeros. Casi todos provienen de Italia, Alemania y Portugal, y la mayoría llegó con un contrato de trabajo o una propiedad en el bolsillo. El 80% del crecimiento demográfico de las últimas dos décadas corresponde a esta inmigración europea, facilitada por el acuerdo de libre circulación que ha permitido a ciudadanos de la UE trabajar en Suiza sin restricciones desde hace 24 años.

La campaña del SVP ha enfatizado problemas reales: viviendas escasas, alquileres altos, escuelas abarrotadas. Una propietaria de una granja de ciervos en Goldau lo expresa con preocupación: si se permite que esto continúe, Suiza desaparecerá. Las encuestas adelantan un resultado ajustado, lo que sugiere que estos argumentos resuenan con una parte significativa del electorado suizo. Si la iniciativa prospera, Suiza se convertiría en el primer país del mundo en inscribir un límite de población en su constitución, un hito que algunos han llamado el "Brexit suizo".

Pero la economía suiza ve las cosas de manera muy diferente. Peter Voser, presidente del consejo de administración de ABB, la multinacional tecnológica con sede en Zúrich, advierte que el país depende de trabajadores cualificados extranjeros y que una restricción así causaría daño significativo. Martin von Moos, director de los hoteles de lujo Belvoir y Sedartis, señala que casi la mitad de sus 115 empleados son extranjeros y que sin ellos sus establecimientos simplemente no funcionarían. En la empresa biotecnológica MOLN, especializada en radioterapias, la mitad de los 120 trabajadores proviene del extranjero; su vicepresidente, Daniel Steiner, advierte que si solo pudieran contratar talento suizo, se verían obligados a abandonar el país. El ministro de Justicia, Beat Jans, añade un dato clínico: más del 40% de los médicos y el 22% de los enfermeros son extranjeros.

La patronal suiza, los sindicatos y las universidades han emitido advertencias conjuntas sobre consecuencias económicas y sociales impredecibles. Monika Rühl, directora de Economiesuisse, la asociación empresarial, insiste en que cuando las empresas no encuentran trabajadores adecuados, se trasladan al extranjero, lo que resultaría en pérdida de empleos, debilitamiento de la capacidad innovadora e ingresos fiscales reducidos. Es una amenaza de éxodo empresarial que contrasta fuertemente con la narrativa populista.

Jans, quien lidera la campaña por el "no", ha señalado una ironía importante: aunque el SVP ha centrado su campaña en supuestos solicitantes de asilo, las cifras oficiales muestran solo 36.000 refugiados con asilo reconocido y unas 50.000 personas admitidas provisionalmente. La mayoría de los inmigrantes son trabajadores europeos cualificados. Jans ha denunciado que las preocupaciones legítimas sobre integración, educación y seguridad están siendo llevadas "a un nivel patético". También ha tocado algo más profundo: el SVP se ha convertido en el partido de los trabajadores suizos no porque represente sus intereses reales, sino porque les ofrece una identidad en su discurso.

La oposición al referéndum es amplia: los Verdes, los partidos de centro, los socialdemócratas y el Partido Liberal lo califican como xenófobo, superficial y contraproducente. Jans defiende que Suiza puede y debe exigir a los extranjeros el cumplimiento de sus reglas y su forma de vida compartida, pero no puede convertirse en una isla. El politólogo Fabio Wasserfallen, de la Universidad de Berna, explica que el SVP probablemente pueda generar alrededor del 30% de los votos, pero el factor decisivo será si obtiene suficiente apoyo de otros grupos de votantes para superar el 50% requerido. Una victoria tendría implicaciones políticas de alcance mucho mayor, señalando una respuesta a los suizos que sienten que no pueden beneficiarse de la creciente prosperidad y culpan a los inmigrantes por ello.

Suiza depende de los trabajadores cualificados extranjeros y nos podemos hacer mucho, mucho daño
— Peter Voser, presidente de ABB
Si solo podemos contratar talento en Suiza y solo podemos colaborar con empresas suizas, nos veríamos obligados a marcharnos de Suiza
— Daniel Steiner, vicepresidente de MOLN
The Hearth Conversation Another angle on the story
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¿Por qué el SVP culpa específicamente a los inmigrantes europeos si la mayoría son trabajadores con contratos?

Model

Porque la narrativa es más poderosa que la estadística. El SVP no está realmente hablando de refugiados o solicitantes de asilo, aunque lo parezca. Está hablando de identidad, de quién pertenece a Suiza y quién no. Un trabajador alemán con un buen salario que habla inglés y compra productos importados es más visible, más amenazante culturalmente, que un número en una hoja de cálculo.

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Pero si estos inmigrantes contribuyen a la prosperidad económica, ¿cómo es que los problemas de vivienda y educación se atribuyen a ellos?

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Esos problemas son reales. Las escuelas están llenas, los alquileres son altos, las viviendas escasean. Lo que el SVP hace es ofrecerles una causa simple a personas que se sienten presionadas. Es más fácil culpar a los extranjeros que reconocer que son problemas de planificación urbana, política de vivienda y financiamiento público.

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¿Qué pasaría realmente si Suiza limitara su población a 10 millones?

Model

Sería caótico. Los hospitales perderían médicos, los hoteles cerrarían, las empresas tecnológicas se irían a Alemania o a Francia. Suiza depende de esos trabajadores extranjeros de una manera que la mayoría de los votantes probablemente no entiende. No es un lujo; es infraestructura.

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Entonces, ¿por qué las encuestas muestran un resultado ajustado?

Model

Porque hay suizos que se sienten dejados atrás. La prosperidad es real, pero no todos la sienten. Si eres un trabajador suizo de mediana edad que ve que tu salario no sube mientras los precios suben, es tentador creer que alguien más está tomando lo que debería ser tuyo. El SVP ofrece esa explicación.

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¿Qué significa esto para la relación de Suiza con la UE?

Model

Si gana el "sí", sería un quiebre fundamental. El acuerdo de libre circulación es el corazón de la relación suiza con Europa. Terminarlo sería como decir que Suiza elige aislarse. La UE probablemente respondería con represalias económicas. Es por eso que algunos lo llaman el Brexit suizo.

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