En Lima, ante representantes de la industria aérea latinoamericana, la organización internacional CANSO advirtió que México se aproxima a una crisis de seguridad operacional sin precedentes: el Seneam, responsable de gestionar todo el tránsito aéreo del país, recibirá en 2027 apenas 926 millones de pesos, un desplome del 73 por ciento que ni siquiera garantiza el pago de salarios. Esta reducción no ocurre en el vacío, sino sobre un déficit estructural de al menos 500 controladores de tráfico aéreo acumulado durante una década, recordándonos que la seguridad en los cielos no es un bien abstract
Reducción del 73% en presupuesto de Seneam representa riesgo alto para seguridad aérea
Un espacio aéreo mal gestionado es un espacio aéreo peligroso
¿Por qué un corte del 73 por ciento es tan diferente de un corte normal de presupuesto?
Porque no es un ajuste. Es un colapso. Un corte normal te obliga a ser más eficiente. Un corte del 73 por ciento significa que no puedes pagar salarios. No puedes mantener la infraestructura. No puedes entrenar gente nueva.
¿Tenemos cifras de cuántos controladores hay ahora versus cuántos se necesitan?
El sindicato dice que faltan 500. Pero no sabemos exactamente cuántos hay en servicio activo en este momento.
¿Y ese déficit de 500 es nuevo o lleva años?
Lleva una década. Se ha ido agravando. Pero con este presupuesto, no hay forma de contratarlos.
¿Hay alguna declaración oficial del gobierno mexicano respondiendo a esto?
No en el material que tenemos. Solo tenemos la advertencia de CANSO y lo que dice el sindicato.
¿Qué pasa si el Seneam no puede funcionar?
Potencialmente, todo. Desde retrasos masivos hasta riesgos de seguridad real. Un espacio aéreo sin gestión adecuada es un espacio aéreo peligroso.
¿Hay precedentes de esto en otros países?
CANSO menciona que el problema de escasez de personal es regional, pero no dice que otros países hayan sufrido un corte de esta magnitud.
¿Cuándo entra en vigor este presupuesto?
En 2027. Así que hay tiempo, pero no mucho, para que el gobierno reconsidere.
O Pulso
- CANSO lanzó una advertencia formal desde Lima: el recorte del 73% al presupuesto del Seneam para 2027 representa un riesgo crítico de seguridad operacional, no un simple ajuste administrativo.
- Con apenas 926 millones de pesos asignados, el organismo que dirige todo el tránsito aéreo mexicano no tendría fondos suficientes ni para cubrir la nómina de sus propios empleados.
- El déficit de 500 controladores de tráfico aéreo —profesionales cuya formación toma años y cuyo margen de error es cero— lleva una década agravándose sin solución estructural a la vista.
- La combinación de colapso presupuestal y escasez de personal elimina la capacidad del Seneam para contratar, retener y entrenar a quienes mantienen seguro el espacio aéreo nacional.
- La pregunta que dejó abierta el director regional de CANSO resume la gravedad del momento: ¿cómo se gestiona un espacio aéreo cuando no hay recursos para pagar a quienes lo gestionan?
En Lima, ante representantes de la industria aérea latinoamericana, la organización internacional CANSO advirtió que México se aproxima a una crisis de seguridad operacional sin precedentes: el Seneam, responsable de gestionar todo el tránsito aéreo del país, recibirá en 2027 apenas 926 millones de pesos, un desplome del 73 por ciento que ni siquiera garantiza el pago de salarios. Esta reducción no ocurre en el vacío, sino sobre un déficit estructural de al menos 500 controladores de tráfico aéreo acumulado durante una década, recordándonos que la seguridad en los cielos no es un bien abstracto, sino el resultado frágil de recursos, personas y voluntad institucional sostenidos en el tiempo.
Durante la Asamblea General Anual de la Asociación de Aeropuertos del Caribe y América Latina, celebrada en Lima, Javier Vanegas, director regional de CANSO, emitió una advertencia que difícilmente puede ignorarse: México está al borde de una crisis de seguridad aérea. El Seneam, organismo descentralizado que coordina todo el tránsito aéreo del país, recibirá en 2027 un presupuesto de apenas 926 millones de pesos, lo que equivale a una caída del 73 por ciento frente a años anteriores.
La severidad del recorte va más allá de lo administrativo. Ese monto no alcanza siquiera para garantizar el pago de salarios al personal que mantiene operativo el sistema de navegación aérea. Vanegas fue categórico: cuando el presupuesto se reduce en esa proporción, los inconvenientes iniciales se convierten con el tiempo en problemas de consecuencias mucho más graves. La gestión del espacio aéreo depende de tecnología, coordinación y, sobre todo, de personas capacitadas. Sin recursos, ninguno de esos pilares puede sostenerse.
El problema se asienta sobre una crisis preexistente. Durante la última década, el Seneam ha operado con un déficit crónico de al menos 500 controladores de tráfico aéreo, según el sindicato del sector. Formar a estos profesionales toma años y exige concentración absoluta en un trabajo donde el margen de error es inexistente. La escasez es regional, pero en México se ha profundizado con el tiempo, y un presupuesto colapsado elimina cualquier posibilidad de revertirla.
El Seneam no es una agencia periférica: es la columna vertebral de la seguridad y eficiencia de todos los vuelos en México. Sus fallas afectan directamente a pasajeros, aerolíneas y a una economía que depende del transporte aéreo. La combinación de un presupuesto que toca los cimientos del sistema y un déficit estructural de personal configura una situación sin salida clara, y la pregunta que Vanegas dejó sin respuesta en Lima sigue flotando: ¿quién gestiona el cielo cuando no hay con qué pagar a quienes lo cuidan?
En Lima, durante la Asamblea General Anual de la Asociación de Aeropuertos del Caribe y América Latina, Javier Vanegas, director regional de CANSO —la organización internacional que agrupa a los proveedores de servicios de navegación aérea civil— dejó clara una advertencia: México está a punto de enfrentar una crisis de seguridad operacional. El Seneam, el organismo descentralizado responsable de gestionar todo el tránsito aéreo en el país, recibirá apenas 926 millones de pesos en presupuesto para 2027. Eso representa una caída del 73 por ciento respecto a lo que recibió en años anteriores.
La magnitud del corte es tan severa que ni siquiera garantiza el pago de salarios a los empleados que mantienen funcionando el sistema de navegación aérea mexicano. Vanegas fue directo en su diagnóstico: esto no es un ajuste administrativo ordinario, sino un problema de riesgo y seguridad operacional de proporciones extraordinarias. Cuando se reduce el presupuesto en esa medida, explicó, comienzan a aparecer inconvenientes que más adelante pueden convertirse en problemas mucho más graves. La gestión del espacio aéreo, que es lo que el Seneam hace todos los días, depende de recursos humanos, tecnología y coordinación constante. Sin presupuesto, ninguno de esos elementos puede funcionar adecuadamente.
El problema no es nuevo, pero se agrava. Durante la última década, el Seneam ha operado con un déficit crónico de personal. Según el Sindicato Nacional de Controladores de Tráfico Aéreo, en México faltan al menos 500 controladores de tráfico aéreo. Estos son los profesionales que, desde las torres de control, dirigen el movimiento de cada aeronave en el espacio aéreo mexicano. Es un trabajo que requiere años de capacitación, concentración absoluta y responsabilidad sin margen de error. La escasez no es exclusiva de México —es un problema que afecta a toda la industria aérea en América Latina y más allá—, pero en México se ha acentuado con el tiempo.
Vanegas señaló que el déficit de controladores es uno de los retos más críticos que enfrenta la navegación aérea en la región. Pero no es el único. También hay escasez de pilotos y de otro personal capacitado. La industria aérea necesita gente entrenada en múltiples disciplinas, y esa capacitación toma años. Cuando el presupuesto se reduce en 73 por ciento, la capacidad de contratar, retener y entrenar a ese personal desaparece.
El Seneam no es una agencia menor. Es el organismo que coordina todas las operaciones aéreas en México y es responsable de garantizar tanto la seguridad aérea como la eficiencia de los vuelos. Eso significa que cualquier falla en su funcionamiento afecta directamente a los pasajeros que vuelan dentro del país, a las aerolíneas que operan aquí y a la economía que depende del transporte aéreo. Un espacio aéreo mal gestionado es un espacio aéreo peligroso.
La combinación de un presupuesto colapsado y un déficit estructural de personal crea una situación sin precedentes. No se trata de una reducción que pueda absorberse con eficiencia operacional o ajustes administrativos. Es un corte que toca los cimientos del sistema. Vanegas dejó la pregunta abierta: ¿cómo se gestiona un espacio aéreo cuando no hay recursos para pagar a quienes lo gestionan? La respuesta, por ahora, no existe.
Citações Notáveis
Es un tema de riesgo y seguridad operacional increíble. Estamos hablando del 70 por ciento. Estamos hablando de seguridad, de cómo vamos a gestionar el espacio aéreo; allí comienzan a aparecer muchos inconvenientes que más adelante pueden pasar.— Javier Vanegas, director regional de CANSO