En el umbral entre la protección y la vigilancia, las grandes plataformas digitales enfrentan una encrucijada histórica: un acuerdo judicial de 18.000 millones de dólares obliga a Meta a distinguir, con precisión técnica sin precedentes, quién es niño y quién es adulto en el vasto territorio de internet. Lo que comenzó como una demanda por daños a la salud mental de los menores se convierte ahora en una pregunta filosófica más profunda sobre el precio de la seguridad y los límites de la identidad digital. Mientras la inteligencia artificial aprende a leer rostros y comportamientos para adivina
Redes sociales intensifican verificación de edad con IA ante presión regulatoria
Los menores de edad enfrentan restricciones de acceso a plataformas digitales y servicios en línea, mientras que adultos podrían verse obligados a compartir documentos de identidad sensibles.