Red de tráfico de cocaína dirigida por estudiantes de universidad de EE.UU. usaba novatadas como iniciación

Estudiantes universitarios fueron explotados y obligados a participar en actividades delictivas como parte de rituales de iniciación en fraternidades, siendo utilizados para procesar y distribuir drogas.
Una organización de trata de personas de alto nivel operando en el campus
Cómo el fiscal general de Pensilvania caracterizó la red de tráfico de cocaína dirigida por estudiantes universitarios.
Mark

¿Cómo es posible que una red de tráfico de cocaína operara durante tanto tiempo en un campus universitario sin ser detectada?

Mimi

Usaban herramientas que parecían inofensivas: Snapchat, Venmo, nombres de usuario que sonaban como apodos normales. La policía solo los encontró cuando un informante confidencial conectó el apodo "T-Rob" con una venta específica. Fue un detalle pequeño el que rompió todo.

Mark

¿Por qué obligaban a los aspirantes a miembros a procesar la droga? ¿Qué ganaban con eso?

Mimi

El fiscal lo llamó adoctrinamiento. No era solo reclutamiento; era una forma de comprometer a los nuevos miembros, de hacerlos cómplices desde el primer día. Si empaquetabas cocaína para entrar a la fraternidad, ya estabas dentro del sistema. Ya eras parte de algo.

Mark

Abbatiello vino de una escuela donde le enseñaron a hacer lo correcto. ¿Qué cambió?

Mimi

Eso es lo que hace perturbador este caso. No fue un criminal que llegó al campus. Fue alguien que cambió, que vio una oportunidad y la tomó. Zeepvat notó el cambio en él: pasó de usar drogas con amigos a vender con fines de lucro. Fue una transformación deliberada.

Mark

¿Cómo fue que la policía finalmente lo detuvo?

Mimi

Un allanamiento de rutina en la habitación de Robinson en diciembre de 2024. Encontraron marihuana, pastillas, una pistola. Robinson pensó que era una broma y desobedeció, así que lo taserearon. Luego señaló a Abbatiello, y todo comenzó a desmoronarse.

Mark

¿Qué dice esto sobre las fraternidades universitarias?

Mimi

El fiscal general fue claro: esto no era conducta adolescente. Era una organización de trata de personas de alto nivel que usaba la estructura de la fraternidad como cobertura. Las fraternidades tienen rituales de iniciación, tienen jerarquía, tienen lealtad. Alguien vio eso y lo convirtió en una operación criminal.

Mark

¿Qué pasará ahora con los estudiantes que fueron obligados a empaquetar la droga?

Mimi

Eso dependerá de cómo las autoridades determinen su grado de culpabilidad. Algunos pueden haber sido reclutados bajo presión, otros pueden haber participado voluntariamente. Pero todos fueron explotados dentro de un sistema que los utilizó como mano de obra.

  • 13 estudiantes actuales y antiguos acusados de formar parte de la red de tráfico de cocaína
  • Agostino Abbatiello, de 24 años, identificado como cabecilla de la operación
  • Aspirantes a miembros obligados a procesar y empaquetar cocaína como parte de iniciación en fraternidades Delta Upsilon y Sigma Chi
  • Operación desmantelada en diciembre de 2024 tras allanamiento de la habitación de Thomas Robinson en la fraternidad

Agostino Abbatiello, de 24 años, fue arrestado como cabecilla de una operación que reclutaba miembros de fraternidades para procesar y distribuir cocaína en el campus. La red utilizaba aplicaciones como Snapchat y Venmo para coordinar operaciones; nombres de usuario vinculados a identidades reales facilitaron su identificación por las autoridades.

Trece estudiantes de la Universidad Estatal de Pensilvania fueron acusados de dirigir una sofisticada red de tráfico de cocaína que utilizaba fraternidades como estructura organizativa, obligando a aspirantes a miembros a empaquetar droga como parte de rituales de iniciación.

Agostino Abbatiello llegó a la Universidad Estatal de Pensilvania como muchos otros estudiantes destacados: atleta, procedente de una prestigiosa escuela católica de Long Island, formado bajo un código moral que le enseñaba a hacer lo correcto sin importar quién mirara. A los 24 años, fue arrestado esta semana acusado de dirigir una red de tráfico de cocaína que operaba desde las fraternidades del campus, transformando rituales de iniciación en operaciones de procesamiento de drogas.

La estructura de la red era sofisticada para su escala. Abbatiello, miembro de la fraternidad Sigma Chi, comenzó comprando cocaína a un traficante local a través de Lars Zeepvat, otro miembro de Sigma Chi. Cuando ese suministro se agotó, Abbatiello encontró un nuevo proveedor en su ciudad natal que ofrecía mayores cantidades. Zeepvat notó el cambio: Abbatiello ya no buscaba droga para sí mismo y unos pocos amigos, sino que vendía con fines de lucro. Le preguntó directamente si quería ganar dinero ayudándole a distribuir cocaína. Pronto, Zeepvat y otros conducían hasta direcciones que Abbatiello les proporcionaba, recibían bolsas de cocaína de un distribuidor y las llevaban de vuelta al campus.

La operación se expandió cuando Mohammed Huraibi y Thomas Robinson, miembros de la fraternidad Delta Upsilon, se asociaron con Abbatiello en 2023. Ambos comenzaron a comprar cantidades cada vez mayores de cocaína. A finales de ese año, el modelo de negocio incorporó un elemento que las autoridades describen como adoctrinamiento criminal: aspirantes a miembros de Delta Upsilon fueron obligados a cortar y empaquetar cocaína en bolsitas de medio gramo como parte de su iniciación en la fraternidad. No era alcohol ni desafíos físicos, sino procesamiento de drogas como rito de entrada.

Para el otoño de 2024, la red estaba en pleno funcionamiento. Robinson y Abbatiello reclutaban más ayudantes. Amigos y compañeros de fraternidad colaboraban en el empaquetado, la entrega y la distribución. Pero mientras la operación crecía, la policía estaba siguiendo la pista. Un informante confidencial reportó que alguien usando el apodo "T-Rob" vendía cocaína desde la casa de Delta Upsilon y aceptaba pagos por Venmo bajo el nombre de usuario "Tom-Robinson". Las autoridades rastrearon al estudiante de Penn State. En diciembre de 2024, la policía allanó su habitación en la fraternidad. Robinson, pensando que era una broma, desobedeció las órdenes y recibió una descarga de Taser. Los agentes encontraron 220 gramos de marihuana, frascos de pastillas, parafernalia de drogas, una pistola en una caja fuerte y munición.

Robinson señaló a Abbatiello como su proveedor, y a partir de ahí la investigación se aceleró. En total, 13 estudiantes actuales y antiguos fueron acusados de formar parte de la red. Un decimocuarto acusado, padre de un estudiante, enfrenta cargos por manipulación de pruebas y obstrucción de la investigación. Zeepvat describió a Abbatiello como el "mayor distribuidor de cocaína en la Universidad Estatal de Pensilvania". Abbatiello fue acusado de múltiples delitos graves, incluyendo posesión ilegal de drogas con intención de distribuir y conspiración. No se presentó a su comparecencia el 17 de agosto, pero se entregó al día siguiente.

El fiscal general de Pensilvania, Dave Sunday, caracterizó la operación de manera contundente: no era conducta adolescente o infantil, sino una organización de trata de personas de alto nivel que operaba en la región. Describió un patrón deliberado en el que cortar y empaquetar cocaína se había convertido en forma de adoctrinamiento para aspirantes a miembros de las fraternidades Delta Upsilon y Sigma Chi. La Universidad Estatal de Pensilvania expresó consternación ante las acusaciones, afirmando que las actividades delictivas y las novatadas no tienen cabida en la institución. El director ejecutivo de Delta Upsilon declaró que los sospechosos asociados con la fraternidad habían sido expulsados, suspendidos o habían renunciado.

La operación fue desmantelada gracias a detalles aparentemente menores: nombres de usuario en Venmo vinculados a identidades reales, Snapchat como herramienta de coordinación, un informante que conocía los apodos de los distribuidores. Lo que comenzó como unos pocos miembros de fraternidad vendiéndose droga entre sí se convirtió en una red que utilizaba rituales de iniciación para reclutar y explotar a estudiantes más jóvenes. Ahora, mientras las investigaciones continúan, la pregunta sobre cómo una institución académica de prestigio se convirtió en base operativa de una red de narcotráfico permanece abierta.

No había nada de infantil o adolescente en este tipo de conducta. Se trataba de una organización de trata de personas de alto nivel que operaba en esta región de Pensilvania.
— Dave Sunday, fiscal general de Pensilvania
Las actividades delictivas, incluidas las novatadas, no tienen cabida en nuestra institución, y cooperaremos con las fuerzas del orden en todo lo que podamos.
— Andrea Dowhower, vicepresidenta de asuntos estudiantiles de la Universidad Estatal de Pensilvania
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