Recuperan celular robado a víctima del colectivo que arrolló a varias personas en Mar del Plata

Una joven de 18 años falleció en el accidente; seis personas fueron hospitalizadas con graves lesiones, tres en terapia intensiva con pronóstico reservado.
Confió en quien creía que lo ayudaba, y fue robado en el mismo instante
El adolescente compartió la clave de su teléfono con un desconocido que se le acercó mientras pedía auxilio tras ser atropellado.

En medio del caos que dejó un colectivo descontrolado en Mar del Plata —una joven muerta, varios heridos graves— alguien eligió aprovecharse de un adolescente indefenso para robarle el teléfono mientras recibía auxilio en la vereda. La fiscalía convirtió ese acto de oportunismo en una investigación que derivó en dos detenciones, aunque el verdadero ladrón permanece prófugo. El caso revela cómo la vulnerabilidad extrema puede despertar tanto la solidaridad como lo más oscuro del comportamiento humano, y cómo la justicia, aun en medio de la tragedia, sigue su curso.

  • Un colectivo fuera de control arrolló a decenas de personas en una parada de Mar del Plata, mató a una joven de 18 años y dejó a seis hospitalizados, tres de ellos en terapia intensiva con pronóstico reservado.
  • Mientras el novio de la víctima fatal —un adolescente de 15 años con fracturas graves— yacía en la vereda, un desconocido ganó su confianza, le pidió desbloquear el teléfono para llamar a su madre y desapareció con el iPhone.
  • La denuncia viral en redes sociales activó a la fiscalía, que desplegó una operación encubierta para interceptar la venta del dispositivo por 150.000 pesos y detuvo a dos intermediarios.
  • Los detenidos no son los autores del robo original: el verdadero ladrón, captado en videos del siniestro, sigue siendo buscado mientras el adolescente, recién enterado de la muerte de su novia, recibe atención en salud mental.
  • Paralelamente, peritos mecánicos analizan si el accidente fue por falla en el sistema de dirección del colectivo o por error humano, lo que determinará la responsabilidad final del conductor.

El lunes pasado, un colectivo se salió de su carril en Mar del Plata y arrolló a decenas de personas en una parada. Una joven de dieciocho años, Guadalupe Merlos, murió en el acto. Entre los heridos estaba su novio, un adolescente de quince años que recibía auxilio en la vereda cuando un desconocido se le acercó, le pidió que desbloqueara su teléfono para llamar a su madre, y desapareció con el iPhone. También le faltaron ropa y zapatillas.

Una prima del muchacho expuso el robo en redes sociales, y la denuncia llegó a la fiscalía a cargo de Carlos Russo. Durante toda la semana, personal policial rastreó el dispositivo hasta localizarlo. En una operación encubierta, se acordó un punto de encuentro con quienes intentaban venderlo por 150.000 pesos. Dos personas —una mujer de veinte años y un hombre de veintitrés— fueron detenidas al llegar al lugar. Sin embargo, ninguna de las dos era el autor del robo original: los investigadores ya habían identificado en videos del siniestro el rostro del verdadero ladrón, un joven de entre diecisiete y veinte años que continúa prófugo.

El adolescente permanece internado en el Hospital Interzonal General de Agudos. Hace pocos días, cuando comenzó a mostrar lucidez, le comunicaron que su novia había muerto. Fue él quien relató a su familia los primeros minutos tras el impacto, incluyendo el momento en que alguien lo ayudó y luego lo robó. Recibe acompañamiento del equipo de Salud Mental del hospital. Tres de los seis hospitalizados siguen en terapia intensiva con pronóstico reservado.

Sobre el accidente, el conductor del colectivo declaró que el volante comenzó a girar de forma incontrolable y atribuyó lo ocurrido a una falla en el sistema de dirección, versión que algunos pasajeros respaldaron. Enfrenta cargos por homicidio culposo y lesiones culposas, aunque fue liberado. Este viernes se realizó el peritaje mecánico del vehículo; sus resultados, junto con el análisis accidentológico, determinarán si el siniestro fue técnico o responsabilidad del chofer.

El lunes pasado, un colectivo se salió de su carril en Mar del Plata y arrolló a decenas de personas que esperaban en la parada. Una joven de dieciocho años murió en el acto. Entre los heridos estaba un adolescente de quince años que recibía auxilio en la vereda cuando un desconocido se le acercó, le ofreció ayuda, y le pidió que desbloqueara su teléfono para llamar a su madre. El muchacho compartió la clave. El extraño hizo la llamada, pero luego desapareció con el iPhone.

Esa noche, mientras el adolescente permanecía internado con fracturas graves en el cráneo y un brazo roto, su familia descubrió que no solo había perdido el teléfono. También le faltaban algunas prendas de ropa, incluso las zapatillas. Una prima del muchacho expuso el robo en redes sociales, y la denuncia llegó a la fiscalía a cargo de Carlos Russo. Lo que comenzó como un acto de oportunismo en medio del caos se convirtió en una investigación que atravesaría toda la semana.

La fiscalía desplegó personal policial para rastrear el dispositivo. Lograron ubicarlo y, en una operación encubierta, se pusieron en contacto con quienes intentaban venderlo. Dos personas —una mujer de veinte años y un hombre de veintitrés— habían fijado el precio en ciento cincuenta mil pesos. Se acordó un punto de encuentro bajo el pretexto de una compra genuina. Cuando llegaron al lugar, ambos fueron detenidos.

Pero la investigación reveló algo importante: ninguno de los dos detenidos era la persona que había robado el teléfono al adolescente. En los videos del lugar del accidente, los investigadores habían capturado el rostro del verdadero ladrón, un joven de entre diecisiete y veinte años que aún sigue siendo buscado. Los dos detenidos eran intermediarios, no autores del robo original.

Mientras tanto, el adolescente permanece internado en el Hospital Interzonal General de Agudos. Hace poco más de dos días, cuando comenzó a mostrar signos de lucidez, le comunicaron una noticia devastadora: su novia, Guadalupe Merlos, había muerto en el accidente. Él fue quien proporcionó a su familia los detalles de esos primeros minutos después del impacto, cuando alguien lo ayudó y luego lo robó. Recibe asistencia del equipo de Salud Mental del hospital.

En total, seis personas fueron hospitalizadas por las heridas sufridas en el arrollamiento. Tres permanecen en terapia intensiva con pronóstico reservado, enfrentando complicaciones por lesiones graves. Los otros tres, incluido el adolescente, muestran indicios de mejor recuperación, aunque su camino será largo.

Sobre el accidente mismo, el conductor del colectivo interno 173 de la línea 532 permaneció aprehendido y declaró ante el fiscal Germán Vera Tapia. Aseguró que el volante comenzó a girar de forma incontrolable y que perdió el dominio de la unidad. Atribuyó lo sucedido a una falla en el sistema de dirección. Algunos pasajeros que viajaban en el colectivo coincidieron con su versión. El chofer enfrenta cargos por homicidio culposo y lesiones culposas, pero fue liberado.

Este viernes se realizó el peritaje mecánico del vehículo para determinar si existió realmente una falla en la dirección o si todo fue resultado de un error humano. Los resultados de esa pericia, junto con el análisis accidentológico, definirán si el siniestro fue técnico o responsabilidad del conductor. Mientras tanto, la búsqueda del joven que robó el teléfono continúa, y las familias de las víctimas esperan respuestas sobre qué exactamente sucedió en esos segundos que lo cambiaron todo.

El conductor declaró que el volante giraba de forma incontrolable y que perdió el control de la unidad, atribuyendo lo sucedido a una falla en el sistema de dirección
— Conductor del colectivo, ante el fiscal Germán Vera Tapia
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué alguien roba un teléfono en medio de un accidente donde hay gente herida?

Model

Es difícil de entender desde afuera, pero en esos momentos de caos, hay personas que ven oportunidad. El adolescente estaba pidiendo ayuda, vulnerable, y alguien decidió aprovecharse.

Inventor

¿El muchacho sabía que lo estaban robando?

Model

No. Él le dio la clave de su teléfono a quien creía que lo estaba ayudando. Confió. Después desapareció con el dispositivo, y también con algunas de sus prendas. Es difícil saber si fue la misma persona o si otros aprovecharon el desorden.

Inventor

¿Cómo lograron recuperar el teléfono?

Model

La familia denunció el robo en redes sociales. La fiscalía rastreó el dispositivo y detectó que estaba siendo vendido. Hicieron una operación encubierta, fingieron ser compradores, y atraparon a los que intentaban venderlo.

Inventor

Pero dijiste que los detenidos no eran los ladrones originales.

Model

Exacto. Eran intermediarios. El verdadero ladrón, un joven de diecisiete a veinte años, aparece en los videos del accidente. Sigue siendo buscado. Los dos detenidos solo intentaban lucrar con lo que alguien más había robado.

Inventor

¿Qué pasó con el adolescente después?

Model

Sigue internado con fracturas graves. Hace poco le dijeron que su novia, la joven de dieciocho años que murió en el accidente, no iba a volver. Fue quien contó los detalles de esos primeros minutos, cuando alguien lo ayudó y lo robó al mismo tiempo.

Inventor

¿Y el conductor del colectivo?

Model

Dice que el volante se volvió incontrolable, que fue una falla mecánica. Algunos pasajeros lo respaldan. Pero todavía no hay certeza. El peritaje mecánico debería aclarar si fue un problema técnico real o si cometió un error.

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