Hay momentos en que una decisión tomada en segundos, en una sala iluminada de pantallas, cambia para siempre la vida de cientos de personas que jamás la conocieron. En la mañana en que la alta velocidad española se detuvo en Urda, un operador del centro de control de Adif ordenó a un tren que reanudara la marcha sin advertirle de otro convoy parado veinticinco kilómetros más adelante. Diecisiete minutos después, el choque dejó al menos 68 muertos y más de cien heridos, y la pregunta que ahora ocupa a jueces y técnicos es cómo una orden rutinaria pudo convertirse en una tragedia que nadie parec
“Reanude con marcha normal”: audios revelan que el centro de control autorizó al Renfe seguir pese a un Iryo detenido
Diecisiete minutos en los que nadie evitó el choque
Si tuviera que quedarme con una frase de los audios, ¿cuál sería?
"Reanude con marcha normal", dicha a las 8:36 al maquinista del tren 2080. Y lo que falta en esa llamada: nadie le dijo que había un Iryo parado más adelante.
¿Y el Iryo también recibió la orden de seguir?
Sí, a las 8:41 le dijeron que reconectara el LZB y reanudara la marcha. Pero la maquinista respondió que esperaría a que terminara el diferímetro, así que no iba a salir de inmediato.
Conviene separar lo que está en los audios de lo que es interpretación. Lo que se oye es la orden. Que fue un "error humano" es la hipótesis principal del ministro, no una conclusión de la investigación.
¿Y los 200 km/h?
Puente dijo que en ese tramo podía llegar hasta 200, pero admitió que la velocidad real se desconoce. Es un máximo posible, no una medición.
También hay un detalle del protocolo: según el ministro, un tren recordó que debía ir "a vista", a un máximo de 40 km/h, y esa orden no llegó al AVE.
¿Por qué importan los 17 minutos?
Porque entre las 8:36 y las 8:53 el tren recorrió unos 25 kilómetros sin que nadie evitara el choque.
Y aún no sabemos por qué se tomó la decisión. Las cajas negras y la declaración del responsable del centro tendrán que aclararlo.
Le Pouls
- Un fallo de señalización en Urda dejó seis trenes detenidos y obligó a improvisar órdenes en pocos minutos.
- Un audio revela que el tren 2080 recibió la indicación de reanudar la marcha con normalidad sin que se le avisara del Iryo parado delante.
- La jueza de Orgaz ha acordonado la zona a dos kilómetros de la vía y solo permiten el paso a rescatistas, sanitarios y fuerzas de seguridad.
- La Guardia Civil ha tomado declaración al responsable del centro de mando, mientras se espera recuperar las cajas negras para reconstruir cada comunicación.
Hay momentos en que una decisión tomada en segundos, en una sala iluminada de pantallas, cambia para siempre la vida de cientos de personas que jamás la conocieron. En la mañana en que la alta velocidad española se detuvo en Urda, un operador del centro de control de Adif ordenó a un tren que reanudara la marcha sin advertirle de otro convoy parado veinticinco kilómetros más adelante. Diecisiete minutos después, el choque dejó al menos 68 muertos y más de cien heridos, y la pregunta que ahora ocupa a jueces y técnicos es cómo una orden rutinaria pudo convertirse en una tragedia que nadie pareció ver venir.
A las 8:36 de la mañana, un operario del centro de control de Adif en Madrid indicó al maquinista del tren 2080 de Renfe que desconectara el sistema LZB, lo volviera a conectar y continuara la marcha con normalidad. Diecisiete minutos después, ese tren chocó contra un Iryo que llevaba detenido desde antes, unos 25 kilómetros más adelante. El balance provisional es de al menos 68 muertos y 110 hospitalizados, unos veinte de ellos en estado crítico.
Los audios filtrados muestran cómo se tomó la decisión. El maquinista de Renfe había avisado de un fallo de transmisión y de la caída de la central de Urda. Durante varios minutos, el operario consultó con sus compañeros antes de dar la orden, sin mencionar en ningún momento el tren parado delante. Minutos después, la maquinista del Iryo informó de que estaba detenida a la entrada de Urda y recibió una instrucción similar, aunque su arranque quedó condicionado a un temporizador de unos minutos.
El ministro Óscar Puente habló de un error humano ante una avería de la señalización principal y calificó la decisión de «inexplicable». Según su relato, uno de los maquinistas recordó que el protocolo exigía circular a vista y a no más de 40 km/h, pero esa precaución no llegó al tren que acabó chocando.
La investigación judicial avanza en Orgaz (Toledo). La Guardia Civil ya ha tomado declaración al responsable del centro de mando, y la jueza ha prohibido el acceso a la zona para preservar pruebas. Ahora todas las miradas se dirigen a las cajas negras, que deberán fijar la secuencia exacta de lo ocurrido.
A las 8:36 de la mañana, un operario del centro de control de Adif en Madrid le dijo al maquinista del tren 2080 de Renfe que desconectara el sistema de seguridad LZB, lo volviera a conectar y reanudara la marcha "con marcha normal". Diecisiete minutos después, ese tren chocó con un Iryo que llevaba detenido desde antes en la vía, unos 25 kilómetros más adelante. El balance, hasta ahora, es de al menos 68 muertos y 110 personas hospitalizadas, unas veinte de ellas en estado crítico.
Los audios filtrados permiten reconstruir lo que ocurrió en el centro de control. El primero es una llamada de más de cinco minutos entre Atocha y el maquinista del Renfe, que avisó de un "fallo de transmisión por bloqueo parcial" y dijo que "se ha caído la central de Urda". Desde el centro le pidieron que desconectara el sistema. Durante varios minutos, el operario consultó con otros compañeros cómo actuar y preguntó si, pasado Urda, el sistema se conectaría de nuevo. Después le confirmó que volviera a conectar el LZB y reanudara la marcha al amparo del BSL, el bloqueo de señalización lateral, con marcha normal. En ningún momento le advirtió de que había otro tren parado delante.
Unos minutos más tarde llamó la maquinista del Iryo 6076. Informó de una "pérdida de transmisión" y de que estaba detenida en la señal de entrada de Urda. Al principio, el centro no le autorizó a rebasar la señal que le obligaba a parar y le pidió atención a la señalización. A las 8:41, apenas cinco minutos después de terminar la llamada con el Renfe, le indicó que desconectara y volviera a conectar el LZB, y que reanudara la marcha con marcha normal. Ella respondió que tardaría unos minutos y que arrancaría cuando terminara el diferímetro, un temporizador, así que no sería inmediato.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, dijo que había visto una reproducción completa del accidente y escuchado los audios. Según su relato, el LZB falló hacia las 8:30 y seis trenes quedaron parados en la zona. A las 8:36 el operador decidió que todos continuaran con normalidad, solo seis minutos después del parón. Puente explicó que uno de los trenes le recordó que el protocolo exigía circular "a vista", con precaución y sin superar los 40 km/h, pero esa instrucción no llegó al AVE que acabó chocando.
Para el ministro, ese tren debía haberse detenido: el circuito de vía estaba ocupado por el Iryo parado a la entrada de la estación y había una señal roja que impedía continuar. Entre las 8:36 y las 8:53, hora aproximada del impacto, recorrió esos 25 kilómetros a una velocidad que, según dijo, aún se desconoce, aunque en ese tramo podía alcanzar hasta 200 km/h. Puente calificó la decisión del centro de control de "inexplicable" y señaló como hipótesis principal un error humano de un operador de Adif ante una avería del sistema principal de señalización. La pregunta que queda abierta es por qué se autorizó la marcha con otro tren detenido en el mismo trayecto.
La investigación judicial ya está en marcha. La Guardia Civil ha tomado declaración al responsable del centro de mando que coordinó las órdenes. La jueza del Tribunal de Instancia de Orgaz (Toledo), que instruye la causa, prohibió el acceso de personas ajenas a menos de dos kilómetros de la vía de alta velocidad Madrid-Sevilla y la retirada de cualquier elemento, así como la toma y difusión de imágenes, para preservar pruebas e indicios. Solo pueden permanecer allí las fuerzas de seguridad, los equipos de rescate y sanitarios y el personal judicial.
Los expertos consultados señalan que recuperar las cajas negras será clave para fijar la secuencia exacta con todas las comunicaciones registradas.
Citations marquantes
La decisión de retomar la circulación, no habiéndose restablecido ese sistema, corresponde al centro de control, en unas circunstancias, desde nuestro punto de vista, inexplicables.— Óscar Puente, ministro de Transportes
Reanude con marcha normal.— Operario del centro de control de Adif al maquinista del tren 2080 de Renfe