Raúl Arévalo, actor madrileño que ha construido su oficio durante dos décadas, se detiene hoy a mirar hacia atrás y hacia adentro: los personajes oscuros que ahora encarna —un proxeneta, un villano— le sirven de espejo para examinar cómo el poder se corrompe, cómo la industria del cine ha cambiado y cómo los hombres siguen siendo arquitectos de sistemas que destruyen a las mujeres. Su reflexión no es la de quien se absuelve, sino la de quien se pregunta.
Raúl Arévalo: «He trabajado con directores que hoy serían denunciados»
La serie aborda la trata de mujeres y la explotación sexual, con referencias a feminicidios recientes y la violencia machista sistémica contra mujeres.