Randy "Komrade" Bresnik, el astronauta con 32 horas de caminatas espaciales que comandará Artemis III

Treinta y dos horas flotando en el vacío del espacio
La experiencia acumulada de Bresnik en caminatas espaciales lo posiciona como uno de los astronautas más experimentados para comandar el regreso a la Luna.

Después de más de cinco décadas de silencio lunar, la humanidad se prepara para volver a pisar la superficie de la Luna bajo el mando de Randy Bresnik, un hombre cuya vida entera parece haber sido una preparación meticulosa para este instante. Bresnik, veterano de combate, comandante de la Estación Espacial Internacional y arquitecto silencioso del programa Artemis, encarna la continuidad entre la era Apolo y el nuevo capítulo de la exploración espacial. Su designación como comandante de Artemis III no es solo un nombramiento técnico, sino el reconocimiento de que algunos destinos se construyen a lo largo de décadas.

  • La NASA ha designado a Randy Bresnik como comandante de Artemis III, la misión que devolverá humanos a la Luna por primera vez desde 1972.
  • Con más de 7.000 horas de vuelo en 95 tipos de aeronaves y 3.600 horas en naves espaciales, Bresnik posee una experiencia que pocos astronautas en la historia pueden igualar.
  • Desde 2018, Bresnik ha coordinado el desarrollo de todos los sistemas críticos del programa Artemis, desde la cápsula Orion hasta los nuevos trajes espaciales lunares.
  • La misión representa la convergencia de décadas de preparación tecnológica y humana, con sistemas como el cohete SLS, la estación Gateway y vehículos de exploración lunar aún en fase de integración.
  • El regreso a la Luna no es solo un hito científico: es la señal de que la exploración del espacio profundo ha dejado de ser una promesa para convertirse en una operación en marcha.

Randy Bresnik lleva décadas construyendo el camino que ahora lo coloca al frente de Artemis III, la misión que devolverá astronautas a la Luna por primera vez desde el fin del programa Apolo. Nacido en Fort Knox y criado en Santa Mónica, Bresnik se graduó en Matemáticas en The Citadel en 1989 y recibió su comisión en el Cuerpo de Marines, iniciando una carrera militar que lo convertiría en uno de los pilotos más experimentados de su generación. Voló cazas F/A-18 en múltiples escuadrones, participó en misiones de combate sobre Irak desde Kuwait en 2003, y acumuló más de siete mil horas de vuelo en noventa y cinco tipos de aeronaves.

La NASA lo seleccionó en 2004. Su formación incluyó entrenamiento científico, simulaciones en ambientes extremos —cuevas profundas con la Agencia Espacial Europea en 2010— y el comando de la misión submarina NEEMO 19 bajo el Atlántico. Su primer vuelo espacial fue en 2009, con la misión STS-129, donde realizó dos caminatas espaciales. En 2017 regresó al espacio por casi cinco meses, comandó la Estación Espacial Internacional durante la Expedición 53 y completó tres EVA adicionales, alcanzando más de treinta y dos horas de trabajo en el vacío.

Desde 2018 coordina, desde la Oficina de Astronautas, el desarrollo de todos los sistemas del programa Artemis: la cápsula Orion, el cohete SLS, los sistemas de aterrizaje lunar, la futura estación Gateway y los nuevos trajes espaciales. También participó en la colaboración con SpaceX para la cápsula Dragon. Con Bresnik al mando, Artemis III no es solo el regreso de la humanidad a la Luna, sino la culminación de una vida dedicada a dominar, con igual rigor, el cielo y el espacio.

Randy Bresnik lleva décadas preparándose para este momento. El astronauta que comandará la misión Artemis III acumula más de treinta y dos horas flotando en el vacío del espacio, miles de horas pilotando aeronaves militares, y una carrera que lo ha llevado desde las cabinas de cazas F/A-18 hasta la dirección de la Estación Espacial Internacional. Ahora, a los cincuenta y tantos años, se encuentra en el centro de uno de los mayores desafíos de la exploración espacial contemporánea: devolver astronautas a la Luna por primera vez desde que el programa Apolo terminó hace más de cinco décadas.

Nacido en Fort Knox, Kentucky, y criado en Santa Mónica, Bresnik —cuyo apodo "Komrade" lo acompaña desde sus días en la aviación militar— se graduó en Matemáticas en The Citadel en 1989. Ese mismo año recibió su comisión como segundo teniente del Cuerpo de Marines de Estados Unidos, iniciando una trayectoria que lo convertiría en uno de los pilotos más experimentados de su generación. Voló cazas F/A-18 Hornet en distintos escuadrones, participó en despliegues en el Pacífico, y en 2003 fue desplegado en Kuwait, donde realizó misiones de combate en apoyo de las operaciones en Irak. A lo largo de su carrera militar acumuló más de siete mil horas de vuelo en noventa y cinco tipos diferentes de aeronaves, helicópteros y planeadores, una experiencia que resultaría fundamental para su ingreso al cuerpo de astronautas.

La NASA lo seleccionó en mayo de 2004. Durante casi dos años completó un entrenamiento exhaustivo que incluyó formación científica, instrucción en los sistemas del transbordador espacial y la Estación Espacial Internacional, vuelos en aviones T-38, entrenamiento fisiológico y ejercicios de supervivencia. Participó también en programas de simulación en ambientes extremos: en 2010 fue parte de una iniciativa de la Agencia Espacial Europea en la que vivió y trabajó en cuevas profundas para estudiar el comportamiento humano en condiciones análogas a futuras misiones espaciales. Cuatro años después comandó la misión submarina NEEMO 19, permaneciendo junto a su equipo en el laboratorio Aquarius, ubicado bajo el océano Atlántico frente a la costa de Florida, probando tecnologías y procedimientos para la exploración del espacio profundo.

Su primer viaje al espacio ocurrió en noviembre de 2009, cuando integró la misión STS-129 del transbordador espacial. Durante esa misión realizó dos caminatas espaciales que sumaron once horas y cincuenta minutos, mientras la tripulación entregaba equipos logísticos a la Estación Espacial Internacional. Su segundo vuelo comenzó en julio de 2017, cuando pasó casi cinco meses en órbita como integrante de las Expediciones 52 y 53 de la EEI. Durante ese tiempo, la tripulación llevó adelante más de trescientos experimentos científicos, colaboró con distintos vehículos espaciales visitantes y realizó varias actividades extravehiculares. Bresnik efectuó tres caminatas espaciales adicionales en esa misión, alcanzando un total de cinco EVA y más de treinta y dos horas de trabajo en el vacío del espacio. En la Expedición 53 asumió además el cargo de comandante de la Estación Espacial Internacional, una de las máximas responsabilidades dentro del programa espacial.

Actualmente posee más de tres mil seiscientas horas de vuelo en naves espaciales, una cifra poco frecuente incluso entre los astronautas con mayor trayectoria. Desde 2018 ocupa el cargo de Asistente del Jefe de la Oficina de Astronautas para la Exploración, desde donde coordina la participación de las tripulaciones en el diseño y prueba de prácticamente todos los sistemas del programa Artemis. Su trabajo incluye el desarrollo de la cápsula Orion, el Sistema de Lanzamiento Espacial, los sistemas de aterrizaje lunar, la futura estación Gateway, los vehículos de exploración de la superficie y los nuevos trajes espaciales que utilizarán los astronautas durante las misiones lunares. También participó en la colaboración entre la NASA y SpaceX para el desarrollo de la cápsula Dragon destinada al transporte de tripulaciones.

A lo largo de su trayectoria recibió numerosas condecoraciones militares y civiles, entre ellas la Legión al Mérito, la Medalla al Servicio Meritorio de Defensa, varias Medallas Aéreas y la Medalla de Plata al Mérito de la NASA. Integra organizaciones profesionales como la Sociedad de Pilotos de Pruebas Experimentales y la Asociación de Exploradores Espaciales, que reúnen a algunos de los astronautas y pilotos de pruebas más experimentados del mundo. Con Bresnik al mando, Artemis III representa no solo el regreso de la humanidad a la Luna, sino la culminación de décadas de preparación de un hombre que ha dedicado su vida a dominar tanto el cielo como el espacio.

Bresnik fue seleccionado como astronauta en 2004 y desde entonces participó en dos misiones espaciales, comandó la Estación Espacial Internacional, realizó cinco caminatas espaciales y actualmente dirige el desarrollo y las pruebas de los sistemas que utilizarán las futuras misiones Artemis
— NASA
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Qué hace que Bresnik sea la persona indicada para comandar esta misión?

Model

Ha pasado más de treinta y dos horas flotando en el vacío. Eso no es un número abstracto. Es el tiempo que necesitó para aprender a trabajar en condiciones donde un error es fatal. Además, ha estado dentro de la Estación Espacial Internacional como comandante. Conoce cómo funciona el liderazgo cuando estás a cuatrocientos kilómetros de altura.

Inventor

Pero hay otros astronautas con experiencia. ¿Qué lo distingue?

Model

Su carrera no es solo espacial. Voló cazas de combate, pilotó noventa y cinco tipos diferentes de aeronaves. Eso significa que entiende máquinas complejas a un nivel que pocos alcanzan. Y luego pasó años diseñando los sistemas que usará en la Luna. No es alguien que llega a comandar una misión. Es alguien que la ha estado construyendo.

Inventor

¿Cuál es el peso real de comandar Artemis III?

Model

Es el primer regreso humano a la Luna en más de cincuenta años. Todo lo que salga mal será visible. Pero Bresnik ha entrenado en cuevas profundas, ha vivido bajo el océano, ha trabajado en ambientes donde el error no es una opción. Eso no es experiencia teórica. Es experiencia vivida.

Inventor

¿Qué significa que haya coordinado el desarrollo de todos los sistemas desde 2018?

Model

Significa que conoce cada tornillo, cada procedimiento, cada contingencia. No está llegando a una misión que otros diseñaron. Está comandando algo que ayudó a construir. Eso cambia todo.

Inventor

¿Hay algo en su trayectoria que parezca prepararlo específicamente para esto?

Model

Vivió en cuevas con la Agencia Espacial Europea estudiando comportamiento humano en aislamiento. Comandó una misión submarina en el fondo del océano. Pasó meses en órbita. Es como si su vida entera hubiera sido un entrenamiento progresivo para este momento exacto.

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