Los libros funcionan como abrazo diferido ante la imposibilidad del contacto
Solo el 7% de la población reclusa son mujeres, de las cuales el 80% son madres y el 88% ha sufrido violencia machista en un sistema penitenciario diseñado para hombres. Los libros regalados se clasifican en cuatro categorías: genealogía femenina, pensamiento feminista, autoayuda y clásicos, con dedicatorias que usan palabras como abrazo y querida para restituir humanidad.
- 12.000 libros entregados en 23 cárceles españolas durante 8 años
- Solo el 7% de la población reclusa son mujeres; el 80% son madres y el 88% ha sufrido violencia machista
- El 70% de las dedicatorias adoptan un tono simétrico, de igualdad, sin jerarquías
- La iniciativa se ha replicado en Francia, México, Honduras, Colombia, Suiza y Panamá
El proyecto A las olvidadas presenta su primer informe sociológico tras ocho años distribuyendo más de 12.000 libros en 23 cárceles españolas, analizando cómo la literatura devuelve dignidad y singularidad a mujeres privadas de libertad.
Una habitación propia, de Virginia Woolf, fue el primer libro que llegó a las manos de una mujer encarcelada a través de A las olvidadas. Durante ocho años, esta iniciativa de la asociación Teta y Teta ha funcionado como un puente silencioso entre lectores en libertad y mujeres privadas de ella, entregando más de 12.000 volúmenes en 23 cárceles españolas. El proyecto nació de una pregunta simple lanzada en redes sociales: ¿Qué libro le regalarías a una mujer que está en la cárcel? Ahora, con la presentación de su primer informe sociológico, la iniciativa ha documentado no solo qué se lee en las prisiones, sino cómo la literatura funciona como acto de reconocimiento en un sistema que sistemáticamente olvida a quienes alberga.
Los números contextualizan la urgencia. Solo el 7% de la población reclusa en España son mujeres, pero esa minoría carga con realidades específicas: el 80% son madres, el 88% ha experimentado violencia machista. El sistema penitenciario, sin embargo, fue diseñado para hombres. Solo Madrid, Barcelona y Ávila tienen cárceles completamente femeninas. En el resto del país, las mujeres ocupan módulos dentro de prisiones masculinas, espacios pensados para otros, donde ellas son la excepción. En diez provincias ni siquiera existen módulos femeninos, lo que significa que las mujeres condenadas son enviadas lejos de sus familias, de sus redes de apoyo, de todo lo que las ancla a una vida anterior. Marina García, portavoz de Teta y Teta, lo expresó con claridad durante la presentación en La Casa Encendida de Madrid: A las olvidadas es revolucionario precisamente porque es una iniciativa solo para ellas en un sistema pensado solo para ellos.
El proceso es cuidadoso. Cuando llegan las donaciones, el equipo documenta cada título y cada dedicatoria antes de que los libros entren en prisión. Dos integrantes del proyecto los llevan personalmente, acompañadas de ilustradoras que registran la actividad mediante dibujos —dentro de las cárceles está prohibido cualquier registro audiovisual— y una artista que cierra la jornada con una pequeña actuación. No es una intervención social, subraya García. Es un evento cultural donde ellas son el centro, donde participan, donde leen las dedicatorias que otros han escrito pensando en ellas.
Los libros se organizan en cuatro categorías que revelan las intenciones de quienes donan. Está la genealogía femenina: historias de mujeres que han vivido violencia compleja, como Como agua para chocolate o La casa de los espíritus. Está el pensamiento crítico y feminista, con ensayos como Una habitación propia o Todas deberíamos ser feministas. Hay libros de autoayuda, promesas de mejor manejo del encierro. Y están los clásicos y best sellers, la evasión pura. Cada categoría corresponde a una intención diferente: identificación, crítica estructural, supervivencia emocional, fuga.
Pero el informe, elaborado por las investigadoras Sabela León y Beatriz Marín, encontró algo más profundo en las 372 dedicatorias analizadas. Las palabras más repetidas no eran las que uno esperaría en el contexto carcelario. Abrazo aparecía en aproximadamente el 30% de las dedicatorias. Querida. Mujer. Palabras que normalmente no habitan el imaginario de la prisión. El informe lo explica así: ante la imposibilidad del contacto físico, los libros funcionan como abrazo diferido. Una de las dedicatorias lo dice sin rodeos: No sé cómo envolver un abrazo y un beso, así que te los mando en forma de libro.
La posición desde la que se escriben estas dedicatorias también importa. El 70% adopta un tono simétrico, de tú a tú, sin jerarquías, compartiendo una experiencia común. El 16% es neutral. Solo el 14% es asimétrico, imperativo, correctivo. La mayoría de quienes donan se dirigen a las mujeres encarceladas como iguales, como hermanas. Una dedicatoria lo resume: Con mis mejores deseos de que, conociendo mejor nuestra realidad, podamos juntas contribuir a mejorarnos y mejorar nuestro entorno.
Hay un detalle que sorprendió al equipo: la novela erótica representa menos del 1% de los libros donados, aunque en muchas cárceles es uno de los géneros más solicitados. García reflexionó sobre lo que esto revela. En las prisiones no hay espacio para la intimidad, para la sexualidad. El cuerpo está controlado. Un libro puede ser mucho más que un libro. Esto llevó al equipo a cuestionarse qué entienden realmente por derechos culturales. ¿Incluye el derecho al placer? ¿El derecho a conocerse a una misma a través de la cultura? Quizá, sugirieron, la próxima vez deberían pensar menos en Simone de Beauvoir y más en lo que las mujeres encarceladas realmente desean leer.
A las olvidadas ha trascendido las fronteras españolas. Se ha replicado en Francia, México, Honduras, Colombia, Suiza y Panamá. El éxito ha generado expansión: un club de lectura feminista en el Centro Penitenciario de Extremadura, Estaripé —un glosario de jerga penitenciaria femenina con más de 50 palabras creado por las propias internas—, y Archivo Vivo, una propuesta de mediación cultural que permite a las mujeres encarceladas acceder al archivo de estos doce años: los libros con sus dedicatorias, las cartas de motivación de las donantes, sus propias cartas. Una mujer de la cárcel de Soto del Real lo expresó mejor que cualquier evaluador: Para nuestra sorpresa, las expectativas quedaron muy lejos de la realidad. Fue una mañana alegre, divertida, en la que las mujeres fuimos el todo. Por primera vez hemos visto con un libro en las manos a mujeres que antes no tenían esta inquietud, el sentimiento de que algo nos pertenece, que es exclusivamente para nosotras en un lugar donde el machismo está presente en cada momento.
Notable Quotes
A las olvidadas es revolucionario porque es una iniciativa solo para ellas en un sistema que está pensado solo para ellos— Marina García, portavoz de Teta y Teta
Por primera vez hemos visto con un libro en las manos a mujeres que antes no tenían esta inquietud, el sentimiento de que algo nos pertenece, que es exclusivamente para nosotras— Carta de mujeres de la cárcel de Soto del Real
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué un libro importa tanto en una cárcel? Parece casi demasiado simple.
Porque en la cárcel casi todo está diseñado para quitarte tu singularidad. Eres un número, una celda, una categoría. Un libro con una dedicatoria que dice tu nombre, que dice "querida", que dice "abrazo", te devuelve algo que el sistema intenta borrar: que eres una persona.
Pero hay libros en las cárceles. ¿Qué hace diferente a A las olvidadas?
La diferencia está en quién elige y cómo se elige. Aquí no es una institución decidiendo qué es "bueno para ellas". Son personas en libertad pensando específicamente en mujeres encarceladas, escribiendo dedicatorias que las ven como iguales, no como casos de caridad.
Notaste que casi no hay novela erótica. ¿Eso es un problema?
Es un síntoma. Dice que incluso quienes donan están pensando en lo que creen que "deberían" leer las mujeres presas, no en lo que ellas desean. El deseo sexual desaparece en la cárcel, y también desaparece de lo que se les ofrece leer. Es una forma más de control.
¿Y si simplemente no les interesa la novela erótica?
Entonces ¿por qué la piden? En las cárceles donde preguntaron directamente, fue uno de los géneros más solicitados. Lo que pasa es que quienes donan filtran sus propias ideas sobre lo que es "apropiado" para una mujer encarcelada.
¿Crees que esto cambia algo realmente, o es solo un gesto bonito?
Una mujer escribió desde Soto del Real que fue la primera vez que vio a otras mujeres que nunca leían con un libro en las manos, sintiendo que algo les pertenecía exclusivamente. Eso no es un gesto. Es la diferencia entre ser invisible y ser vista.