Cada noche, mientras los hogares descansan, una constelación silenciosa de aparatos electrónicos sigue consumiendo energía en modo espera, acumulando un gasto invisible que se refleja mes a mes en la factura. La Unión Europea ha respondido con regulación —el Reglamento 2023/826, vigente desde mayo de 2025— que limita estos consumos residuales y promete ahorros colectivos de 530 millones de euros anuales. Pero la sabiduría práctica no está en desenchufar todo indiscriminadamente, sino en comprender qué aparatos justifican la interrupción y cuáles, como el router o el frigorífico, deben permanec
Qué aparatos apagar por la noche: guía práctica para reducir consumo sin sacrificar funciones
Organizar aparatos por grupos es más útil que desconectar veinte enchufes cada noche
¿Entonces no debería simplemente apagar todo lo que pueda cada noche?
No. El problema es que algunos aparatos necesitan estar encendidos. Un router que alimenta tu sistema de seguridad o tu domótica no debería apagarse. Lo que importa es identificar qué consume realmente y qué no.
Pero ¿cuánto ahorro estamos hablando? El artículo menciona 530 millones de euros para toda la UE, pero eso no me dice cuánto ahorraría yo en mi casa.
Exacto. Por eso los expertos recomiendan medir primero. Cada vivienda es diferente. Un hogar con muchos dispositivos antiguos ahorrará más que uno con equipos nuevos que ya cumplen la regulación europea.
¿Y la regleta con interruptor? ¿Eso funciona?
Para grupos de equipos audiovisuales, sí. Pero tienes que saber qué estás enchufando en ella. No puedes meter un router o un equipo médico en una regleta que apagas cada noche.
El artículo dice que los nuevos cargadores consumen entre 0,10 y 0,30 vatios sin carga. ¿Eso es realmente significativo?
No, no lo es. Por eso el experto advierte contra las afirmaciones exageradas sobre el coste de un único cargador vacío. Deberías priorizar aparatos con mayor consumo permanente.
Entonces, ¿cuál es la estrategia correcta?
Organizar por grupos, medir lo que realmente consumes, y luego actuar sobre los consumos continuos que puedas evitar sin sacrificar funciones necesarias.
¿Y si no tengo medidor de enchufe?
Entonces empieza por lo obvio: grupos audiovisuales que no necesitan estar encendidos toda la noche. Pero consulta siempre las instrucciones del fabricante antes de desconectar algo.
El Pulso
- El consumo fantasma nocturno de televisores, consolas, decodificadores y altavoces inteligentes se acumula silenciosamente durante ocho a doce horas cada noche, engrosando la factura sin que nadie lo perciba.
- La tentación de recorrer la casa desenchufándolo todo es comprensible, pero los expertos advierten que puede ser ineficiente e incluso contraproducente si se interrumpen sistemas de seguridad, domótica o telefonía.
- La normativa europea de ecodiseño vigente desde mayo de 2025 fija topes de 0,5 a 2 vatios en standby para los nuevos productos, aunque los equipos más antiguos del hogar pueden superar ampliamente esos límites.
- La solución más eficaz pasa por agrupar los equipos audiovisuales en regletas con interruptor, medir consumos reales con un medidor de enchufe y priorizar los dispositivos de mayor gasto continuo antes de actuar.
- Frigoríficos, alarmas, equipos médicos y dispositivos de asistencia nunca deben desconectarse: el ahorro energético tiene un límite ético y funcional que no debe cruzarse en nombre de unos pocos vatios.
Cada noche, mientras los hogares descansan, una constelación silenciosa de aparatos electrónicos sigue consumiendo energía en modo espera, acumulando un gasto invisible que se refleja mes a mes en la factura. La Unión Europea ha respondido con regulación —el Reglamento 2023/826, vigente desde mayo de 2025— que limita estos consumos residuales y promete ahorros colectivos de 530 millones de euros anuales. Pero la sabiduría práctica no está en desenchufar todo indiscriminadamente, sino en comprender qué aparatos justifican la interrupción y cuáles, como el router o el frigorífico, deben permanecer vivos para sostener la vida doméstica.
Cuando la casa se queda en silencio por la noche, una parte considerable de sus aparatos sigue trabajando. El televisor espera una señal del mando, la consola permanece en pausa, el router mantiene su conexión. Individualmente, cada dispositivo consume poco; sumados y multiplicados por horas, el gasto residual se acumula de forma discreta en la factura mensual.
La respuesta instintiva —recorrer la casa desenchufándolo todo— no es la más inteligente. El abogado especializado en consumo Jordi Català advierte que resulta más útil identificar grupos completos de equipos, como el conjunto audiovisual del salón, que perseguir cada pequeño cargador moderno, cuyo consumo sin dispositivo conectado puede ser prácticamente despreciable. El ahorro real depende del consumo específico de cada aparato, las horas en espera y el precio de la electricidad de cada hogar.
La Unión Europea ha intentado poner orden con el Reglamento 2023/826, en vigor desde mayo de 2025, que limita el consumo en standby a entre 0,5 y 2 vatios según el tipo de dispositivo. La Comisión Europea estima que estas exigencias permitirán ahorrar unos 530 millones de euros anuales en las facturas europeas. Sin embargo, estas cifras son agregadas: los equipos más antiguos de un hogar pueden estar sujetos a normas anteriores o a ninguna regulación, y consumir bastante más.
El router merece consideración aparte. Apagarlo ahorra electricidad, pero puede interrumpir alarmas, cámaras, domótica y actualizaciones automáticas. Si solo proporciona conexión a internet durante horas en que nadie la usa, puede valorarse programar su apagado; si sostiene servicios esenciales, conviene mantenerlo activo. Lo mismo aplica a altavoces inteligentes que funcionen como despertador o central domótica.
Hay aparatos que nunca deben desconectarse por razones de seguridad o salud: frigoríficos, congeladores, equipos médicos, alarmas y dispositivos de asistencia. La mejor estrategia nocturna no consiste en desenchufar veinte aparatos uno a uno, sino en organizar los equipos por grupos mediante regletas con interruptor, medir consumos reales antes de actuar y mantener conectados únicamente los servicios que cumplen una función real durante la noche.
Cuando cae la noche y la casa se sume en el silencio, una parte considerable de sus aparatos eléctricos sigue trabajando. El televisor espera una orden del mando. La consola permanece lista para reanudarse. El router mantiene su conexión activa. La impresora, los altavoces inteligentes, el decodificador con su reloj iluminado: todos ellos siguen consumiendo electricidad mientras los habitantes duermen. Cada dispositivo toma solo una cantidad pequeña de energía, pero esas fracciones se prolongan durante ocho, diez, doce horas cada noche, y cuando son varios los aparatos conectados simultáneamente, el consumo residual se acumula de forma silenciosa en la factura mensual.
La tentación es obvia: recorrer la casa cada noche desenchufándolo todo. Pero los expertos advierten que esta estrategia es tanto ineficiente como potencialmente contraproducente. Jordi Català, abogado especializado en derecho del consumo y cuestiones económicas cotidianas, señala que no todos los aparatos merecen la misma atención. "Es más útil localizar grupos completos de equipos —televisor, consola, decodificador, barra de sonido y reproductores— que desconectar diariamente un pequeño cargador moderno cuyo consumo sin dispositivo puede ser mínimo", explica. El ahorro real dependerá del consumo específico de cada aparato, del número de horas que permanezca en espera y del precio de la electricidad que pague cada hogar. No existe una cifra única y universal que pueda aplicarse a todas las viviendas.
La Unión Europea ha intentado establecer límites claros. Desde el 9 de mayo de 2025, una regulación revisada sobre ecodiseño —el Reglamento 2023/826— se aplica a los nuevos productos que llegan al mercado. La norma limita el consumo en modo apagado y en standby a 0,5 vatios cuando solo mantiene una función de reactivación; permite hasta 0,8 vatios si el modo de espera incorpora información o una indicación de estado. Para la espera en red, el límite general es de 2 vatios, aunque ciertos equipos de alta disponibilidad pueden alcanzar 8 vatios. La Comisión Europea calcula que estas exigencias permitirán ahorrar en toda la UE aproximadamente 4 TWh anuales de electricidad en 2030 y unos 530 millones de euros anuales en las facturas de los consumidores en conjunto. Pero estas son cifras agregadas europeas, no números que puedan trasladarse directamente a cada hogar individual.
Una cautela importante: estos topes no significan que todos los aparatos que hoy existen en una vivienda consuman esas cantidades. Las nuevas exigencias afectan solo a los productos puestos en el mercado bajo la nueva regulación. Una casa puede conservar equipos mucho más antiguos, sujetos a otras normas o a ninguna regulación específica, que consumen significativamente más. En el salón, donde televisor, consola, decodificador y accesorios suelen convivir, la solución más práctica puede ser una regleta con interruptor que agrupe todos estos dispositivos audiovisuales. Gemma Reinón, de Català Reinón Abogados, advierte que la precaución está en no convertir la regleta en una solución indiscriminada: hay que comprobar las características del dispositivo y evitar utilizarla para aparatos que necesiten alimentación permanente. Siempre conviene respetar las especificaciones de potencia y las instrucciones del fabricante.
El router merece un análisis separado. Apagarlo cada noche puede ahorrar electricidad, pero también interrumpe teléfonos vinculados, sistemas de seguridad, cámaras, actualizaciones automáticas, copias de seguridad y dispositivos domóticos. En una vivienda donde de él dependan alarmas, domótica, telefonía o vigilancia, mantenerlo operativo puede ser necesario. Si únicamente proporciona conexión a internet y nadie la utiliza durante varias horas, puede valorarse una programación compatible con el equipo y con los servicios contratados. Lo mismo ocurre con altavoces inteligentes y pantallas conectadas: antes de apagarlos conviene saber si también funcionan como despertador, central domótica o enlace con otros servicios de la vivienda.
La imagen del cargador del móvil enchufado como gran enemigo de la factura también necesita matices. Los cargadores modernos regulados tienen consumos muy bajos: la regulación europea fija límites de consumo sin carga de 0,10, 0,21 o 0,30 vatios según sus características. Esto no significa que dé igual dejarlos conectados, pero sí que no es riguroso atribuir a un único cargador moderno un gran ahorro anual sin medir primero su consumo real y conocer cuánto tiempo permanece enchufado. Hay aparatos con los que el ahorro nocturno no debe plantearse en absoluto: frigoríficos, congeladores, equipos médicos, alarmas, detectores esenciales, bombas, acuarios ni dispositivos de asistencia nunca deben desconectarse. Una luz nocturna necesaria para prevenir caídas tampoco debe eliminarse por perseguir unos pocos vatios.
Cuando hay dudas, el paso más útil es comprobar qué ocurre realmente en esa vivienda. Un medidor de enchufe compatible con el aparato o los datos de un contador doméstico de monitorización permiten separar un dispositivo con gasto residual prácticamente despreciable de otro que mantiene una demanda continua durante toda la noche. La jerarquía importa más que el gesto. Iluminación decorativa olvidada, grupos audiovisuales, equipos antiguos o dispositivos permanentemente conectados sin ninguna función nocturna ofrecen un terreno más lógico de revisión que perseguir sistemáticamente cada pequeño adaptador. La mejor rutina nocturna no consiste en recorrer cada habitación desconectando veinte enchufes, sino en organizar los aparatos por grupos, automatizar los que no necesitan funcionar y mantener conectados únicamente los servicios que aportan una utilidad real durante la noche.
Citas Notables
Es más útil localizar grupos completos de equipos que desconectar diariamente un pequeño cargador moderno cuyo consumo sin dispositivo puede ser mínimo— Jordi Català, abogado especializado en derecho del consumo
La mejor rutina nocturna no consiste en recorrer cada habitación desconectando veinte enchufes. Consiste en organizar los aparatos por grupos, automatizar los que no necesitan funcionar y mantener conectados únicamente los servicios que aportan una utilidad real durante la noche— Jordi Català