En un mundo donde las líneas del poder se redibujan con cada cumbre y cada apretón de manos, Vladimir Putin llegó a Nueva Delhi el 10 de septiembre de 2026 para participar en la cumbre de los BRICS, ese foro que durante un cuarto de siglo ha transitado de alianza económica a actor político de peso global. Su presencia en suelo indio, pese a las sanciones occidentales y al conflicto en Ucrania, habla de la persistente búsqueda de un orden multipolar donde el sur global reclama su lugar en la mesa de las decisiones. El encuentro bilateral con el primer ministro Modi condensa, en un solo diálogo,