En el cruce entre la fe y el poder, Vladimir Putin ha convertido los restos medievales del príncipe Dmitri Donskói en un instrumento de guerra contemporánea, enviándolos al frente de Donetsk como si la historia pudiera consagrar la violencia presente. Lo que el Kremlin llama milagro fue en realidad un hallazgo conocido desde 2007; lo que presenta como memoria sagrada es, según los historiadores, una narrativa construida sobre hechos distorsionados. Así, una reliquia del siglo XIV se convierte en coartada del siglo XXI: la guerra eterna de Rusia contra Occidente, bendecida por la Iglesia y fabr