En las orillas de una ciudad atravesada por el ruido y el humo del tráfico, un grupo de investigadores ha encontrado que el aire que respiramos dentro de nuestros hogares puede moldear, con discreta pero medible influencia, la velocidad con que nuestra mente navega el mundo. Un ensayo publicado en Scientific Reports sugiere que un mes de aire filtrado con tecnología HEPA mejoró la función ejecutiva en adultos de 40 años en adelante en un 12%, recordándonos que el entorno invisible que habitamos no es ajeno a quiénes somos capaces de ser.