En las primeras horas de un domingo, un puma cruzó las avenidas céntricas de Bolívar, provincia de Buenos Aires, recordándole a la ciudad que los límites entre el mundo humano y el natural son más porosos de lo que solemos admitir. Las cámaras de seguridad municipales registraron cada paso del felino, desde los predios de una escuela técnica hasta que se perdió de vista en la oscuridad. Las autoridades activaron operativos de búsqueda y convocaron a especialistas, conscientes de que este tipo de encuentros exige tanto prudencia institucional como serenidad ciudadana. El episodio se inscribe en