En el cruce entre la ambición estratégica y la disciplina financiera, Puig Brands ha decidido completar su dominio sobre Isdin pagando 1.200 millones de euros por el 50% que aún no poseía. La operación refleja una apuesta deliberada por reducir la dependencia del perfume y anclar el futuro de la compañía en la dermocosmética, un segmento de márgenes más generosos. Sin embargo, los mercados respondieron con escepticismo ante unos múltiplos de valoración que exigen un crecimiento sostenido y una mejora de rentabilidad que aún está por demostrar.