Psicóloga advierte: relajarse viendo true crimes podría indicar un problema psicológico grave

Una joven surcoreana asesinó y descuartizó a un desconocido por curiosidad, confesando ser aficionada a true crimes; Alfredo Galán asesinó a seis personas entre 2003.
Si el trauma te relaja, eso es lo que necesitas cuestionarte
La psicóloga Thelma Bryant advierte sobre normalizar la violencia como herramienta de relajación.
Mark

¿Entonces la psicóloga está diciendo que todos los que ven true crimes tienen problemas psicológicos?

Mimi

No exactamente. Bryant distingue entre quienes ven el contenido y sienten inquietud —lo cual es una respuesta normal— y quienes lo ven y se sienten calmados. Ese segundo grupo es el que le preocupa.

Luke

Pero aquí hay un problema: ¿cuántas personas realmente se sienten "calmadas" viendo crímenes? ¿Tenemos datos sobre eso o es una observación clínica?

Mimi

Es una observación que Bryant hace en el podcast. No hay números específicos en la fuente sobre cuántas personas experimentan esa calma.

Mark

¿Y el caso de la joven surcoreana? ¿Dice la psicóloga que los true crimes la inspiraron directamente?

Mimi

No, no lo dice así. La joven confesó ser aficionada al género, pero la fuente no establece una relación causal directa entre ver true crimes y cometer el crimen.

Luke

Ese es un punto crítico. La noticia conecta los dos hechos —el auge de true crimes y el caso de la joven— pero no hay evidencia de que uno causara el otro. Es una correlación que los medios están haciendo.

Mimi

Correcto. Bryant usa el caso como contexto para su advertencia, pero no afirma que el género haya causado el crimen.

Mark

¿Qué dice sobre por qué algunas personas buscan este contenido?

Mimi

Sugiere que quienes crecieron bajo estrés confunden la paz con el aburrimiento. Para ellos, la incomodidad se siente familiar, así que buscan contenido perturbador.

Luke

Eso es una teoría psicológica, pero ¿está respaldada por investigación? ¿O es la interpretación de Bryant?

Mimi

Es su interpretación basada en su experiencia como psicóloga. La fuente no cita estudios específicos.

Mark

¿Entonces cuál es el consejo práctico? ¿Deberíamos dejar de ver true crimes?

Mimi

Bryant no lo dice directamente. Lo que enfatiza es la importancia de sentir disgusto ante estos contenidos, no calma.

  • Una joven surcoreana de veinte años asesinó y descuartizó a un desconocido por curiosidad, confesando ser seguidora entusiasta del true crime, lo que disparó alarmas internacionales sobre la influencia real del género.
  • La psicóloga Thelma Bryant advierte que relajarse con episodios de crímenes antes de dormir no es una excentricidad inofensiva, sino un posible indicador de trauma normalizado desde la infancia.
  • El auge imparable de producciones como 'Monstruo: Jeffrey Dahmer' o la docuserie sobre el asesino de la baraja revela una demanda masiva que la industria satisface sin cuestionarse sus consecuencias.
  • Bryant señala que quienes crecieron en entornos de estrés crónico pueden confundir la paz genuina con el aburrimiento, buscando inconscientemente contenido perturbador para sentirse en terreno conocido.
  • La pregunta que deja abierta esta advertencia no es si el true crime entretiene, sino si está normalizando la fascinación por la violencia a una escala sin precedentes históricos.

En un momento en que el true crime domina las plataformas globales, la psicóloga Thelma Bryant lanza una advertencia que incomoda a millones de espectadores: encontrar calma en relatos de violencia extrema no es un hábito inocente, sino una posible señal de perturbación psicológica arraigada. El caso de una joven surcoreana que asesinó a un desconocido inspirada por su afición al género pone rostro humano a una pregunta que la sociedad prefiere no formularse: ¿qué dice de nosotros aquello que elegimos para descansar?

Los aficionados al true crime reciben una advertencia incómoda: si encuentras paz viendo series sobre asesinos antes de dormir, podrías estar normalizando algo que debería perturbarte. La psicóloga Thelma Bryant planteó esta inquietud en el podcast de Mel Robbins, conectando el consumo masivo del género con patrones psicológicos que merecen atención.

El fenómeno llega en un momento de auge sin precedentes. Producciones como 'Monstruo: La historia de Jeffrey Dahmer' y 'Mindhunter' capturan audiencias globales, y en España la docuserie sobre Alfredo Galán —el asesino de la baraja, que mató a seis personas entre enero y julio de 2003— fue uno de los estrenos más vistos de Netflix. Pero el fenómeno trasciende la pantalla: una joven surcoreana de veinte años asesinó y descuartizó a un desconocido por pura curiosidad, confesando ser seguidora entusiasta del género. El caso generó una pregunta incómoda en medios internacionales: ¿está el formato creando nuevas psicópatas?

Bryant va más allá del debate sobre entretenimiento. Si tu rutina nocturna incluye varios episodios de crímenes para relajarte, dice, deberías preguntarte por qué el trauma te calma. Su explicación apunta al desarrollo: quienes crecen bajo estrés constante aprenden a confundir la paz con el aburrimiento, y buscan contenido perturbador porque reproduce los patrones de ansiedad que conocen desde la infancia.

La industria seguirá produciendo estas historias porque funcionan, y el morbo del público es real y medible. Pero la advertencia de Bryant invita a una pausa: si la respuesta a por qué vemos la historia de un asesino en serie es «para relajarme», quizás sea momento de pensar en qué significa exactamente eso.

Los aficionados a las historias de crímenes reales enfrentan una advertencia incómoda: si encuentras paz viendo series sobre asesinos mientras te preparas para dormir, podrías estar normalizando algo que debería perturbarte. La psicóloga Thelma Bryant planteó esta inquietud recientemente en el podcast de Mel Robbins, conectando el consumo masivo de true crimes con patrones psicológicos que merecen atención.

La advertencia llega en un momento en que el género experimenta un auge sin precedentes. Producciones como Monstruo: La historia de Jeffrey Dahmer, The Staircase y Mindhunter han capturado audiencias globales, mientras plataformas como Netflix ven cómo documentales sobre criminales reales se posicionan entre sus contenidos más vistos. En España, la docuserie sobre Alfredo Galán, conocido como el asesino de la baraja, se convirtió en uno de los estrenos más consumidos de la plataforma. Galán asesinó a seis personas entre enero y julio de 2003, sembrando pánico en la población española. Su apodo surgió de una macabra coincidencia: los medios lo bautizaron así, y él comenzó a dejar cartas de naipes en las escenas de sus crímenes.

Pero el fenómeno trasciende la pantalla. Hace poco, una joven surcoreana de veinte años asesinó y descuartizó a un desconocido. Cuando fue detenida, confesó que lo hizo por pura curiosidad y que era seguidora entusiasta del género de true crimes. El caso saltó a los titulares de medios internacionales, planteando una pregunta incómoda: ¿está el formato creando nuevas psicópatas?

Bryant ofrece una perspectiva que va más allá del simple entretenimiento. Según ella, si tu rutina nocturna incluye tres episodios de una serie sobre crímenes para relajarte antes de dormir, deberías cuestionarte por qué el trauma te calma. "Eso es lo que es", dice. "Quiero decir que es daño, crimen, violación, ataques y eso es lo que te va a calmar a la hora de acostarte". La psicóloga sugiere que las personas que ven o escuchan este tipo de producciones y mantienen una sensación de calma podrían estar experimentando una perturbación psicológica más profunda.

La explicación que ofrece Bryant apunta a patrones de desarrollo. Algunas personas crecen en entornos de estrés constante, lo que genera una confusión entre paz y aburrimiento. Para encontrarse a uno mismo, argumenta, es necesario sentirse incómodo, porque la comodidad genuina no resulta familiar. Esto significa que quienes buscan contenido perturbador para sentirse tranquilos podrían estar reproduciendo los patrones de ansiedad que conocen desde la infancia.

Lo que hace particularmente relevante esta advertencia es que no se trata de una opinión aislada. Bryant está señalando algo que muchos han escuchado alguna vez: la posibilidad real de encontrarse con verdaderos psicópatas en la vida cotidiana. La diferencia es que ahora, con el consumo masivo de true crimes, la pregunta no es solo si existen, sino si el género está normalizando la fascinación por la violencia en formas que antes no era posible.

La industria del entretenimiento continuará produciendo estas historias porque funcionan. El morbo del público por contenidos sensibles es real y medible en números de visualización. Pero la advertencia de Bryant sugiere que vale la pena hacer una pausa y preguntarse qué buscamos realmente cuando nos sentamos a ver la historia de alguien que mató a seis personas, o la de un asesino en serie que dejaba cartas de naipes en las escenas del crimen. Si la respuesta es relajación, quizás sea momento de pensar en qué significa eso.

Si tu idea de relajarte antes de irte a dormir es ver tres episodios de una serie sobre crímenes, deberías pensar en por qué el trauma te relaja. Eso es daño, crimen, violación, ataques.
— Thelma Bryant, psicóloga
Las personas que ven o escuchan este tipo de producciones y mantienen una sensación de calma pueden estar perturbadas
— Thelma Bryant, psicóloga
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