Desde las costas del Caribe colombiano llega al Congreso una pregunta antigua disfrazada de proyecto de ley: ¿puede una nación diversa gobernar con una sola medida? El senador Gonzalo Baute y el representante Estefanel Gutiérrez proponen que el cálculo del consumo básico de energía incorpore el calor, la humedad y la sensación térmica real de cada región, reconociendo que vivir en el trópico exige más electricidad que vivir en las alturas. Después de 22 años de una regulación que mide el país por altitud y no por clima, la iniciativa plantea que la justicia tarifaria comienza por mirar la real
Proyecto de ley busca reformar cálculo del consumo básico de energía considerando clima regional
Regulación fijada hace 22 años desde un frío escritorio, ignorando el calor del Caribe
¿Por qué después de 22 años nadie había cuestionado esta regulación?
Porque el problema es invisible para quien no lo vive. En Bogotá o en ciudades de altitud, el sistema funciona. Pero en la costa, la gente ha estado pagando más por algo que debería ser básico.
Espera. ¿Tenemos números de cuánto más pagan? El artículo no dice eso.
No, no los da. Pero el argumento es que si el consumo básico no reconoce que necesitas aire acondicionado todo el año, entonces cualquier gasto en eso está fuera del subsidio.
¿Y cómo se mediría eso? ¿Quién decide qué es "sensación térmica" en cada lugar?
Eso es lo que el proyecto tendría que especificar. Probablemente usando datos meteorológicos reales, no solo altitud.
Pero el artículo no explica la metodología propuesta. Solo dice qué factores incluiría. Eso es importante: no sabemos si es técnicamente viable.
¿Quién más está detrás de esto? ¿Solo Baute y Gutiérrez?
El artículo solo menciona a esos dos. Pero que sea un senador y un representante de la región sugiere que hay respaldo político local.
Aunque eso también podría significar que es una iniciativa regional, no nacional. No sabemos si otros congresistas la apoyan.
¿Qué pasa si se aprueba? ¿Cambia inmediatamente?
Probablemente no. Habría que implementar la nueva metodología, capacitar a las empresas de energía, recalcular tarifas. Eso toma tiempo.
Y aquí viene lo importante: ¿quién paga la transición? ¿Se suben las tarifas en otras regiones? El artículo no lo dice.
Il Polso
- Una regulación de 22 años ignora el calor constante del Caribe colombiano, obligando a sus hogares a pagar tarifas que no reflejan sus necesidades energéticas reales.
- El sistema actual divide el país por altitud, un criterio que funciona en el papel pero que deja fuera la humedad, la sensación térmica y las temperaturas sostenidas que definen la vida en la costa.
- El proyecto propone reemplazar ese criterio único por una metodología climática regional que reconozca cuánto aire acondicionado y cuántos ventiladores necesita realmente una familia para vivir.
- Si prospera, la iniciativa podría sentar precedente para que las políticas de servicios públicos en Colombia respondan a la diversidad regional en lugar de aplicar raseros uniformes.
- El proyecto ya está radicado en el Congreso; lo que ocurra en los próximos meses revelará si el país está dispuesto a gobernar según la realidad o seguir haciéndolo desde un escritorio lejano.
Desde las costas del Caribe colombiano llega al Congreso una pregunta antigua disfrazada de proyecto de ley: ¿puede una nación diversa gobernar con una sola medida? El senador Gonzalo Baute y el representante Estefanel Gutiérrez proponen que el cálculo del consumo básico de energía incorpore el calor, la humedad y la sensación térmica real de cada región, reconociendo que vivir en el trópico exige más electricidad que vivir en las alturas. Después de 22 años de una regulación que mide el país por altitud y no por clima, la iniciativa plantea que la justicia tarifaria comienza por mirar la realidad donde la gente habita.
El jueves pasado, el senador Gonzalo Baute y el representante Estefanel Gutiérrez radicaron en el Congreso un proyecto de ley que apunta a un problema concreto: Colombia lleva más de dos décadas calculando cuánta electricidad necesita una familia sin tomar en cuenta el clima donde esa familia vive.
La regulación vigente divide el país principalmente por altitud —municipios por encima o por debajo de los mil metros sobre el nivel del mar— y ese criterio simplemente no captura la realidad del Caribe colombiano, donde el calor no es un detalle sino el factor que organiza la vida cotidiana. Baute lo dijo sin rodeos: esa norma se fijó hace 22 años desde un frío escritorio, ignorando por completo lo que significa vivir en una región de calor constante.
Lo que propone el proyecto es incorporar al cálculo factores que cualquier costeño reconocería de inmediato: humedad relativa, sensación térmica real y temperaturas sostenidas. Esos elementos determinan cuánto aire acondicionado necesita un hogar para ser habitable, y por tanto cuánta energía debería considerarse consumo básico de subsistencia. Sin ese reconocimiento, los hogares caribeños terminan pagando más por lo que la ley llama su mínimo vital energético, subsidiando en la práctica a regiones donde el clima permite vivir con menos.
El argumento central es de justicia tarifaria: Colombia es un país de regiones, y esa diversidad debería reflejarse en las decisiones sobre servicios públicos fundamentales. Ahora el proyecto aguarda su trámite en el Congreso, y lo que ocurra con él dirá si el país está dispuesto a ajustar sus políticas a la realidad de cada territorio, o si seguirá aplicando criterios uniformes que funcionan mejor en el papel que en la vida de la gente.
El jueves pasado, un proyecto de ley llegó al Congreso de la República con una propuesta que toca un problema concreto: la forma en que Colombia calcula cuánta electricidad necesita una familia para vivir. La iniciativa, presentada por el senador Gonzalo Baute acompañado por el representante a la Cámara Estefanel Gutiérrez, busca que ese cálculo tome en serio el clima del lugar donde la gente vive.
Durante más de dos décadas, la regulación que determina el consumo básico de energía ha funcionado con criterios que ignoran buena parte de la realidad. El sistema actual divide el país principalmente por altitud: municipios por debajo o por encima de los mil metros sobre el nivel del mar. Eso funciona para algunas cosas, pero no captura lo que realmente importa en regiones como el Caribe colombiano, donde el calor no es una variable secundaria sino el factor dominante que define cómo viven las personas.
Baute fue directo al señalar el problema. Esa regulación, dijo, se fijó hace 22 años desde un frío escritorio, ignorando completamente el calor del Caribe. Lo que propone el proyecto es incorporar factores que cualquiera que viva en la costa reconocería de inmediato: la humedad relativa, la sensación térmica real, las altas temperaturas sostenidas. Estos elementos determinan cuánto aire acondicionado y cuántos ventiladores necesita una casa para ser habitable, y por lo tanto cuánta energía debe considerarse como consumo básico de subsistencia.
El argumento es de justicia tarifaria. Si el consumo básico se calcula sin considerar que en el Caribe hace calor constantemente, entonces los hogares de esa región terminan pagando más por lo que legalmente se considera su derecho a un mínimo de energía. Están subsidiando, en efecto, a regiones donde el clima permite vivir con menos aire acondicionado. Baute, quien pertenece a Cambio Radical, enfatizó que Colombia es un país de regiones, y esa diversidad debe reflejarse en las decisiones sobre servicios públicos fundamentales.
El proyecto no es una queja abstracta. Propone reemplazar un criterio único basado en altitud por una metodología que reconozca las particularidades climáticas reales de cada zona. Eso significa que regiones con temperaturas altas, humedad elevada y sensación térmica extrema tendrían un consumo básico reconocido como más alto, lo que se traduciría en tarifas más justas para esos hogares.
Ahora el proyecto está en el Congreso. Lo que suceda con él en los próximos meses dirá si Colombia está dispuesta a ajustar sus políticas de servicios públicos según las características reales de cada región, o si seguirá aplicando criterios uniformes que funcionan mejor en el papel que en la vida de la gente.
Citazioni salienti
La regulación vigente se fijó hace 22 años desde un frío escritorio ignorando el calor del Caribe. Llegó la hora de lograr justicia tarifaria para las regiones— Senador Gonzalo Baute