El Salvador aprueba prórroga de cinco años para fideicomiso cafetalero ante vencimiento de certificados

Mantener herramientas de financiamiento como Ficafé es necesario para la sostenibilidad del sector
Un diputado salvadoreño explica por qué extender el fideicomiso cafetalero es crucial para productores que diversifican sus actividades.

En El Salvador, la Comisión de Hacienda legislativa aprobó extender por cinco años el Ficafé, un fideicomiso creado en 2001 para sostener financieramente a los productores de café frente a décadas de volatilidad climática y económica. La medida llega en un momento crítico: sin esta prórroga, el vencimiento de los certificados de inversión en julio de 2026 desencadenaría embargos sobre fincas que carecen de recursos para cubrir sus deudas. Es la historia de un sector que ha sobrevivido plagas, sequías y mercados inestables, y que ahora busca, una vez más, un puente hacia la continuidad.

  • Los certificados de inversión del Ficafé vencen en julio de 2026, y sin una prórroga aprobada a tiempo, el Estado enfrentaría una cascada de embargos sobre fincas cafetaleras ya debilitadas.
  • El límite legal de 25 años para fideicomisos privados en el Código de Comercio convierte este vencimiento en una trampa jurídica tanto como financiera.
  • Diputados de Nuevas Ideas argumentaron que la roya, las sequías y la volatilidad de precios internacionales hacen del Ficafé una herramienta de supervivencia sectorial, no un privilegio.
  • La Comisión de Hacienda aprobó el dictamen, pero la ratificación del pleno legislativo sigue pendiente antes de que la prórroga tenga fuerza de ley.
  • Las suspensiones de embargos vigentes hasta enero de 2027 ofrecen un margen temporal, pero la prórroga de cinco años busca garantizar estabilidad más allá de ese límite.

La Comisión de Hacienda de la Asamblea Legislativa de El Salvador aprobó extender por cinco años el Ficafé, el Fideicomiso Ambiental para la Conservación del Bosque Cafetalero. La decisión llega justo antes de que los certificados de inversión respaldados por este mecanismo venzan en julio de 2026, un vencimiento que, sin prórroga, provocaría embargos sobre fincas cafetaleras sin capacidad de pago.

El Ficafé nació el 27 de julio de 2001 como una alianza entre cinco bancos que transfirieron 860 créditos por 257,5 millones de dólares para financiar al sector. Hoy, de esa inversión original quedan apenas 4,5 millones de dólares vigentes. El problema no es solo financiero: el Código de Comercio fija un límite de 25 años para los fideicomisos privados, lo que convierte el 26 de julio de 2026 en una fecha de extinción legal para el mecanismo.

Los diputados que votaron a favor señalaron que el sector cafetalero ha enfrentado décadas de presión acumulada: precios internacionales volátiles, la roya devastando plantaciones y sequías que reducen cosechas. Además, muchas fincas han comenzado a diversificar con proyectos turísticos que requieren acceso a financiamiento estable para prosperar.

El dictamen aún debe ser ratificado por el pleno legislativo. Mientras tanto, las suspensiones de embargos aprobadas desde 2013 permanecen vigentes hasta enero de 2027, ofreciendo un colchón temporal. La prórroga de cinco años busca garantizar que el sector tenga estabilidad financiera más allá de ese punto de quiebre.

En San Salvador, la Comisión de Hacienda de la Asamblea Legislativa tomó una decisión que afecta directamente a miles de productores de café salvadoreños: aprobó extender por cinco años la vida del Fideicomiso Ambiental para la Conservación del Bosque Cafetalero, conocido como Ficafé. La medida llega justo a tiempo. Los certificados de inversión respaldados por este mecanismo vencen en julio de este año, y sin la prórroga, el Estado enfrentaría una cascada de embargos contra fincas cafetaleras que simplemente no tienen los recursos para cubrir sus obligaciones.

Ficafé no es un programa nuevo. Nació el 27 de julio de 2001 como resultado de una alianza entre cinco bancos —el Banco de Desarrollo de la República de El Salvador, el Banco de Fomento Agropecuario, Banco Hipotecario, Bancoagrícola, Cuscatlán y Davivienda— que decidieron crear un vehículo financiero común para facilitar créditos a los productores. En sus primeros años, los bancos transfirieron 860 créditos por un valor total de 257,5 millones de dólares, y colocaron certificados por 210,3 millones de dólares para financiar esa cartera. Hoy, después de más de dos décadas, quedan vigentes apenas 4,5 millones de dólares de esa inversión original.

El problema es legal tanto como financiero. El Código de Comercio salvadoreño establece un límite de 25 años para la duración de los fideicomisos privados. Ficafé, creado en 2001, llegaría a su vencimiento natural el 26 de julio de 2026. Sin una prórroga, el fideicomiso simplemente desaparecería, dejando sin cobertura a los certificados de inversión y a los certificados fiduciarios de participación amortizable que aún circulan. Luis Montoya, gerente de gobierno corporativo del Bandesal, que administra el fideicomiso, explicó esta situación durante la sesión de la Comisión.

Los diputados que votaron a favor argumentaron desde perspectivas complementarias. Boris Platero, de Nuevas Ideas, señaló que el sector cafetalero ha estado bajo presión constante: los precios internacionales fluctúan sin control, la roya —una enfermedad fúngica devastadora— ha azotado las plantaciones, y las sequías han reducido cosechas. En este contexto de vulnerabilidad, mantener Ficafé operativo es una cuestión de supervivencia sectorial. William Soriano agregó otro ángulo: muchas fincas cafetaleras han comenzado a diversificar sus ingresos con proyectos turísticos y otras iniciativas que fortalecen la sostenibilidad económica de las regiones productoras. Para que esos proyectos prosperen, necesitan acceso a financiamiento confiable.

La aprobación en la Comisión de Hacienda es un paso, pero no el final del camino. El dictamen aún debe ser ratificado por el pleno legislativo antes de convertirse en ley. Además, el contexto de protección para el sector no es nuevo. Desde 2013, la Asamblea Legislativa ha aprobado y renovado sucesivas leyes que suspenden embargos relacionados con créditos cafetaleros. Esas suspensiones permanecen vigentes hasta el 1 de enero de 2027, lo que significa que hay un colchón temporal mientras se resuelve la prórroga de Ficafé. Sin embargo, ese colchón tiene fecha de vencimiento, y la prórroga de cinco años busca garantizar que el sector tenga estabilidad financiera más allá de ese punto de quiebre.

El sector cafetalero ha enfrentado la volatilidad de los precios internacionales, los efectos de la roya y las consecuencias de la sequía
— Diputado Boris Platero, Nuevas Ideas
Muchas fincas diversifican sus actividades mediante proyectos turísticos y otras iniciativas que fortalecen la sostenibilidad del sector
— Diputado William Soriano
The Hearth Conversation Another angle on the story
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¿Por qué un fideicomiso de 25 años necesita una prórroga ahora? ¿No debería haberse planeado esto hace años?

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Sí, parece una sorpresa, pero el Código de Comercio fija ese límite de 25 años para todos los fideicomisos privados. Ficafé fue creado en 2001, así que simplemente llegó a su fecha de vencimiento natural. El problema es que los certificados de inversión que emitió siguen circulando, y sin la prórroga, esos certificados quedarían sin respaldo legal.

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¿Cuánto dinero sigue en juego?

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De los 257,5 millones de dólares originales que los bancos transfirieron, quedan vigentes apenas 4,5 millones de dólares. Es una cantidad pequeña comparada con el monto inicial, pero suficiente para causar problemas si se genera un embargo masivo.

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Los diputados mencionan sequías y roya. ¿Está el café salvadoreño en crisis?

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No en crisis total, pero bajo presión sostenida. Los precios internacionales son volátiles, la roya es una amenaza constante, y las sequías han afectado cosechas. Lo interesante es que algunos productores están diversificando hacia turismo y otros negocios. Ficafé es importante precisamente porque permite que esos productores sigan invirtiendo en sus fincas mientras exploran nuevas fuentes de ingresos.

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¿Qué pasa si el pleno legislativo rechaza la prórroga?

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Entonces los embargos comenzarían en julio. Hay una suspensión de embargos vigente hasta enero de 2027, así que hay un margen, pero es estrecho. La prórroga de cinco años busca evitar esa crisis y dar al sector tiempo para estabilizarse.

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¿Es esta una solución permanente o un parche temporal?

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Probablemente un parche. La prórroga de cinco años lleva el vencimiento a 2031, pero el problema de fondo —que el Código de Comercio limita los fideicomisos a 25 años— seguirá existiendo. Eventualmente, habrá que pensar en una solución más estructural.

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