Dos sistemas atmosféricos —una onda tropical y una depresión en altura— confluyen sobre Cuba en plena temporada de lluvias, recordando que la naturaleza impone sus propios ritmos sobre la vida cotidiana. El occidente del país ya sintió su fuerza: granizo, vientos de casi cien kilómetros por hora y casi medio metro de lluvia en apenas dos horas. Lo ocurrido no es un episodio aislado, sino el anuncio de un miércoles igualmente convulso para el interior y el sur de la isla.