En Lleida, un equipo médico ha comenzado a tratar la pérdida de capacidad física no como un destino inevitable, sino como un territorio recuperable mediante datos y movimiento. El programa de la Clínica Mi NovAliança convierte el ejercicio en una prescripción de precisión: treinta variables metabólicas, doce semanas y la promesa de devolver a cada paciente una versión más completa de sí mismo. Es una apuesta por la ciencia como forma de restaurar no solo el cuerpo, sino la vida que la enfermedad interrumpió.