En abril de 2026, América Latina y el Caribe extrajo 318 millones de barriles de petróleo, un 10 por ciento más que un año antes, consolidando su peso en los mercados energéticos globales. Brasil, México y Venezuela concentran siete de cada diez barriles producidos, mientras la región exporta la mayor parte de su crudo y aún depende de importaciones para satisfacer su propia demanda. Esta paradoja —abundancia productiva y dependencia interna— recuerda que la riqueza de los recursos no garantiza por sí sola la soberanía energética. La Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía advierte