En Suecia, el ciclo político ha completado su giro: el escrutinio definitivo ha confirmado la victoria del bloque progresista de centroizquierda, y el primer ministro saliente ha presentado su dimisión como reconocimiento formal del mandato ciudadano. Magdalena Andersson, líder socialdemócrata, se prepara para encabezar un nuevo gobierno que llega cargado de expectativas sobre política social, igualdad y gestión económica. Este relevo en el poder nórdico se inscribe en el movimiento más amplio de las democracias europeas, donde las urnas siguen siendo el espejo más fiel de las inquietudes cole