En un recorrido por fábricas estratégicas de Pyongyang y sus alrededores, el primer ministro norcoreano Pak Thae Song llevó a pie el peso de las ambiciones económicas del régimen, interpelando directamente a trabajadores y gerentes sobre productividad, innovación y cumplimiento de planes. La visita, documentada por la agencia estatal, revela la tensión persistente entre los objetivos trazados por el partido y la realidad operativa de una industria que aún lucha con escasez de materiales y brechas de capacitación. En el horizonte de toda economía planificada late la misma pregunta antigua: ¿pue