Durante siglos, la gramática jerárquica fue considerada el sello exclusivo de la mente humana. Un equipo de la Universidad de Zúrich ha encontrado, en las vocalizaciones del tití, el bonobo y el colobo verde, estructuras matemáticas compatibles con gramáticas suprarregulares —aquellas capaces de anidar elementos dentro de elementos—, sugiriendo que los cimientos del lenguaje podrían ser más antiguos y más compartidos de lo que la ciencia suponía. El hallazgo no disuelve la frontera entre el habla humana y la comunicación animal, pero la hace más porosa, invitándonos a repensar el lugar que ocu
Primates comparten estructuras gramaticales que se creían exclusivas del lenguaje humano
Las herramientas para organizar secuencias complejas podrían tener raíces mucho más antiguas
¿Qué significa exactamente que encontraron estructuras suprarregulares en las llamadas de estos primates?
Significa que cuando analizaron matemáticamente cómo se organizan los sonidos, descubrieron que no funcionan como una simple cadena donde cada sonido depende solo del anterior. Hay agrupaciones más complejas, donde fragmentos se organizan dentro de estructuras mayores, como ocurre en el lenguaje humano.
Pero eso no prueba que los animales usen esas estructuras para comunicar significados, ¿verdad?
Exacto. Los investigadores son claros en eso. Encontraron un patrón matemático, pero no demostraron que los primates utilicen esas estructuras para expresar conceptos como nosotros hacemos.
¿Entonces por qué es importante el hallazgo?
Porque sugiere que algunas de las herramientas organizativas que creíamos exclusivamente nuestras podrían tener raíces evolutivas mucho más antiguas, compartidas con otros primates.
¿Cuán sólidos son estos datos? ¿Cuántas vocalizaciones analizaron?
Trabajaron con conjuntos de datos relativamente pequeños. Los propios investigadores reconocen que necesitan analizar muchas más grabaciones y diferentes poblaciones de estos animales para confirmar si los patrones se sostienen.
¿Hay otras explicaciones posibles para lo que encontraron?
Sí. Las agrupaciones podrían ser simplemente una organización formal de los sonidos sin una sintaxis de comunicación detrás. La música tiene estructuras jerárquicas complejas sin ser un idioma.
Entonces estamos ante un hallazgo interesante pero preliminar que abre preguntas más que responde.
Precisamente. Es el tipo de trabajo que cambia cómo pensamos sobre la evolución del lenguaje, pero requiere mucha más investigación antes de sacar conclusiones definitivas.
O Pulso
- La creencia de que la gramática jerárquica es patrimonio exclusivo de los humanos se tambalea ante datos matemáticos extraídos de tres especies de primates.
- El estudio, publicado en bioRxiv, no intenta descifrar qué dicen los animales, sino cómo organizan sus secuencias sonoras, una distinción que cambia radicalmente las preguntas que se pueden hacer.
- Los investigadores validaron primero sus modelos con lenguaje humano antes de aplicarlos a los primates, dotando de rigor metodológico a unos resultados que de otro modo serían fácilmente descartables.
- Las cautelas son reales: muestras pequeñas, ausencia de significado comprobado y la posibilidad de que la estructura detectada sea formal, no comunicativa, como ocurre con la música.
- El horizonte apunta a ampliar el análisis a más especies y más datos, con la esperanza de determinar si el lenguaje humano emergió de la nada o creció sobre raíces evolutivas compartidas.
Durante siglos, la gramática jerárquica fue considerada el sello exclusivo de la mente humana. Un equipo de la Universidad de Zúrich ha encontrado, en las vocalizaciones del tití, el bonobo y el colobo verde, estructuras matemáticas compatibles con gramáticas suprarregulares —aquellas capaces de anidar elementos dentro de elementos—, sugiriendo que los cimientos del lenguaje podrían ser más antiguos y más compartidos de lo que la ciencia suponía. El hallazgo no disuelve la frontera entre el habla humana y la comunicación animal, pero la hace más porosa, invitándonos a repensar el lugar que ocupamos en la historia evolutiva del sonido y el sentido.
Durante décadas, la capacidad de organizar el lenguaje de forma jerárquica —anidar una estructura dentro de otra, combinar elementos de maneras potencialmente infinitas— fue considerada el rasgo que separaba a los humanos del resto del reino animal. Un nuevo estudio publicado en bioRxiv pone en duda esa certeza al detectar patrones matemáticos en las vocalizaciones de tres especies de primates que parecen encajar con estructuras gramaticales complejas, no con simples cadenas de sonidos.
El equipo analizó las llamadas del tití común, el bonobo y el colobo verde utilizando dos modelos matemáticos: uno que trataba cada sonido como dependiente solo de los anteriores, y otro capaz de identificar relaciones más profundas, donde fragmentos sonoros se agrupan dentro de estructuras mayores. Antes de aplicar estos modelos a los primates, los investigadores los probaron con grabaciones de lenguaje humano para confirmar que funcionaban correctamente. Los resultados en las tres especies fueron consistentes: sus vocalizaciones presentaban características compatibles con lo que se denomina gramáticas suprarregulares, tradicionalmente reservadas al lenguaje humano.
Sin embargo, los propios autores advierten que encontrar una arquitectura matemática no equivale a encontrar un lenguaje. Las agrupaciones detectadas podrían reflejar una organización formal de los sonidos sin que exista detrás una sintaxis comunicativa comparable a la nuestra. La música, por ejemplo, puede ser jerárquicamente compleja sin ser un idioma. A esto se suma que los conjuntos de datos analizados son relativamente pequeños, lo que obliga a verificar los hallazgos con más grabaciones y más poblaciones.
A pesar de estas limitaciones, el trabajo abre una pregunta de fondo sobre nuestros orígenes: quizá el lenguaje humano no surgió de repente, sino que creció sobre herramientas organizativas con raíces evolutivas mucho más antiguas, compartidas con nuestros parientes primates. El siguiente paso será ampliar el análisis para determinar si estos patrones se sostienen a mayor escala.
Durante décadas, los científicos han considerado que la capacidad de organizar el lenguaje de manera jerárquica —de meter una estructura dentro de otra, de combinar elementos de formas infinitas— era lo que nos hacía únicamente humanos. Un nuevo estudio publicado en bioRxiv sugiere que esa frontera podría no ser tan clara como creíamos. Investigadores han encontrado patrones matemáticos en las vocalizaciones de tres especies de primates que parecen encajar mejor con estructuras gramaticales complejas que con simples cadenas de sonidos.
El análisis examinó las llamadas del tití común, el bonobo y el colobo verde. En lugar de intentar traducir qué significan esos sonidos —algo que sería imposible con el conocimiento actual—, los científicos utilizaron herramientas matemáticas para estudiar cómo se organizan las secuencias. Compararon dos modelos: uno que trataba cada llamada como dependiente únicamente de las que la precedían, y otro capaz de detectar relaciones más complejas, donde fragmentos de sonido se agrupan dentro de estructuras mayores. Cuando aplicaron estos modelos a las grabaciones de los tres primates, encontraron que en los tres casos aparecían características compatibles con lo que se conoce como gramáticas suprarregulares.
Antes de llegar a esa conclusión, los investigadores pusieron a prueba sus herramientas con grabaciones de lenguaje humano para verificar que podían distinguir correctamente entre diferentes tipos de organización. Solo después de confirmar que los modelos funcionaban, analizaron las vocalizaciones de los primates. Los resultados fueron consistentes en las tres especies.
Pero aquí es donde la historia se vuelve más complicada. Encontrar una estructura matemática en las llamadas de los animales no significa que posean un lenguaje comparable al nuestro. Los investigadores son cuidadosos en señalar que las agrupaciones detectadas podrían representar simplemente una organización formal de los sonidos sin que exista detrás una sintaxis de comunicación equivalente a la humana. La música, por ejemplo, puede presentar estructuras jerárquicas complejas sin funcionar como idioma. Algunas aves cantan de maneras sofisticadas sin que eso implique un sistema lingüístico.
Además, el estudio tiene limitaciones prácticas. Los investigadores trabajaron con conjuntos de datos relativamente pequeños, por lo que será necesario verificar si los mismos patrones aparecen cuando se analizan muchas más vocalizaciones y diferentes poblaciones de estos animales. Los propios autores contemplan otras explicaciones para lo que encontraron.
A pesar de estas cautelas, el trabajo abre una pregunta fascinante sobre nuestros orígenes. Quizá la evolución del lenguaje humano no fue la aparición repentina de una capacidad que ningún otro primate poseía. Algunas de las herramientas necesarias para organizar secuencias complejas podrían tener raíces mucho más antiguas, compartidas con nuestros parientes primates. El siguiente paso será ampliar el análisis a más datos y más especies para ver si estos patrones se sostienen.
Citações Notáveis
Encontrar una estructura matemática no equivale necesariamente a demostrar la existencia de un lenguaje— Los investigadores del estudio