Tres semanas después de recibir el Nobel de Medicina, Shimon Sakaguchi y su equipo en Japón han dado un paso que transforma el conocimiento en cura: aprendieron a fabricar en laboratorio las mismas células que el cuerpo usa para protegerse de sí mismo. Al reprogramar linfocitos T dañinos en células reguladoras —las llamadas Tregs— y multiplicarlas por millones, lograron suprimir enfermedades autoinmunes en ratones, abriendo una vía hacia la medicina personalizada que pronto se pondrá a prueba en personas.
Premio Nobel desarrolla terapia revolucionaria que convierte células dañinas en curativas para enfermedades autoinmunes
Reprogramar las células que causan el daño para que lo protejan
¿Por qué es importante que hayan convertido células dañinas en curativas? ¿No podrían simplemente eliminar las células malas?
Porque las células que causan el daño en una enfermedad autoinmune son células T normales que simplemente están confundidas. Eliminarlas debilitaría el sistema inmune. Lo inteligente aquí es reprogramarlas para que protejan lo que atacaban.
Pero esto funcionó en ratones. ¿Qué tan predecibles son los resultados cuando pasamos a humanos? Los ratones no tienen la complejidad inmunológica de una persona.
Ese es exactamente el punto de los ensayos clínicos que comienzan ahora. Pero el hecho de que funcione en tres enfermedades diferentes en ratones sugiere que el mecanismo es robusto.
¿Cuánto tiempo tardará en estar disponible para los pacientes?
Amagai dijo que las prioridades inmediatas son seguridad y estabilidad a largo plazo. Eso significa años de ensayos, no meses.
¿Y el costo? ¿Cuánto cuesta fabricar millones de células personalizadas para cada paciente?
El artículo no menciona el costo. Eso es una pregunta importante que probablemente se responda cuando comiencen los ensayos.
¿Por qué el pénfigo es el primer candidato?
Porque es una enfermedad donde el sistema inmune ataca una proteína específica, la Dsg3. Cuando sabes exactamente qué proteína atacar, es más fácil diseñar una célula que la proteja.
¿Y qué pasa con enfermedades donde no hay un único antígeno bien definido, como la artritis reumatoide?
Amagai admitió que esas requerirán estrategias adicionales. No es un problema resuelto aún.
Le Pouls
- El sistema inmune de millones de personas con enfermedades autoinmunes se ha vuelto contra su propio cuerpo sin que la medicina pudiera revertirlo desde la raíz.
- El equipo de Sakaguchi logró reprogramar en laboratorio los propios linfocitos causantes del daño, convirtiéndolos en células Tregs que frenan el ataque inmunológico.
- En tres enfermedades distintas —Crohn, injerto contra huésped y pénfigo— los ratones tratados mejoraron, y a mayor dosis de Tregs, mejores resultados.
- Para el pénfigo, los investigadores diseñaron Tregs a medida dirigidas exactamente contra la proteína Dsg3 que el cuerpo ataca por error, demostrando que la terapia puede personalizarse.
- Los primeros ensayos clínicos en humanos están próximos, comenzando por seguridad y estabilidad, con la vista puesta en expandir el tratamiento a muchas otras enfermedades autoinmunes.
Tres semanas después de recibir el Nobel de Medicina, Shimon Sakaguchi y su equipo en Japón han dado un paso que transforma el conocimiento en cura: aprendieron a fabricar en laboratorio las mismas células que el cuerpo usa para protegerse de sí mismo. Al reprogramar linfocitos T dañinos en células reguladoras —las llamadas Tregs— y multiplicarlas por millones, lograron suprimir enfermedades autoinmunes en ratones, abriendo una vía hacia la medicina personalizada que pronto se pondrá a prueba en personas.
Hace apenas tres semanas, Shimon Sakaguchi recibió el Premio Nobel de Medicina por descubrir las células con las que el cuerpo frena sus propios ataques. Ahora su equipo en Japón ha dado el siguiente paso: fabricar esas células en laboratorio, modificarlas y multiplicarlas por millones para inyectarlas en organismos enfermos. Los ratones tratados mejoraron. Los ensayos en personas comenzarán pronto.
Estas células se llaman Tregs, un tipo de linfocito T que actúa como guardián del sistema inmunológico. En las enfermedades autoinmunes, ese sistema de frenos falla. Trabajando con Masayuki Amagai de la Universidad de Keio, el equipo tomó linfocitos T de ratones enfermos —incluso algunos de los que causaban el daño— y los reprogramó para convertirlos en Tregs funcionales, que luego multiplicaron hasta obtener millones de células.
El tratamiento se probó en tres enfermedades: enfermedad inflamatoria intestinal, injerto contra huésped y pénfigo, una afección donde el sistema inmune ataca la piel y las mucosas provocando ampollas y úlceras. En los tres casos, dosis más altas de Tregs produjeron mejores resultados.
Lo más destacado es que los investigadores demostraron que pueden diseñar estas células a medida. Para el pénfigo, crearon Tregs programadas específicamente para desactivar el ataque contra la proteína Dsg3, exactamente la que el cuerpo ataca por error. Amagai explicó que el pénfigo es el primer candidato para ensayos clínicos porque tiene un autoantígeno como diana bien definida. Las prioridades inmediatas serán verificar la seguridad y estabilidad de las células antes de ampliar los ensayos.
Los resultados se publican hoy en dos artículos en Science Translational Medicine. El equipo ya ha producido Tregs a partir de células de personas con pénfigo, listas para el siguiente paso. Lo que nació como un descubrimiento fundamental sobre cómo el cuerpo se regula a sí mismo se convierte ahora en una terapia con potencial para transformar el tratamiento de las enfermedades autoinmunes.
Hace apenas tres semanas, Shimon Sakaguchi recibió el Premio Nobel de Medicina por descubrir las células que el cuerpo usa para frenar sus propios ataques. Ahora, en un giro que convierte ese hallazgo en medicina práctica, su equipo en Japón ha aprendido a fabricar esas células en el laboratorio, a modificarlas, a multiplicarlas por millones, e inyectarlas de vuelta en organismos enfermos. Los ratones con enfermedades autoinmunes que recibieron el tratamiento mejoraron. Los investigadores dicen que los primeros ensayos en personas comenzarán pronto.
Las células en cuestión se llaman Tregs, un tipo de linfocito T que actúa como guardián del sistema inmunológico. Normalmente, estas células evitan que el cuerpo se ataque a sí mismo. En las enfermedades autoinmunes, ese sistema de frenos falla. El equipo de Sakaguchi, trabajando con Masayuki Amagai de la Universidad de Keio, encontró una manera de tomar linfocitos T de ratones enfermos—incluso algunos de los que causaban el daño—y reprogramarlos en el laboratorio para convertirlos en Tregs funcionales. Una vez transformadas, las multiplicaron hasta obtener millones de células.
Probaron el tratamiento en tres enfermedades diferentes. Los ratones con enfermedad inflamatoria intestinal, que incluye el Crohn y la colitis ulcerosa, vieron suprimirse sus síntomas. Lo mismo ocurrió con ratones que sufrían enfermedad de injerto contra huésped, una complicación grave que puede surgir después de un trasplante de médula ósea. Un tercer grupo de ratones padecía pénfigo, una enfermedad donde el sistema inmune ataca la piel y las membranas mucosas de la boca, el esófago y los genitales, causando ampollas y úlceras dolorosas. En todos los casos, dosis más altas de células Tregs inyectadas produjeron mejores resultados.
Lo que distingue este trabajo no es solo que funcionó en animales, sino que los investigadores demostraron que pueden diseñar estas células a medida para cada enfermedad. Para el pénfigo, crearon Tregs específicamente programadas para desactivar el ataque del sistema inmune contra la proteína Dsg3, que es exactamente la proteína que el cuerpo ataca erróneamente en esa enfermedad. Esto sugiere un camino claro hacia la medicina personalizada: extraer células de un paciente, modificarlas en el laboratorio para que protejan lo que necesita protección, multiplicarlas, e inyectarlas de vuelta.
Amagai explicó a La Vanguardia que el pénfigo es el primer candidato para ensayos clínicos porque tiene "un autoantígeno como diana bien definida". En otras palabras, los investigadores saben exactamente qué proteína atacar. Las prioridades inmediatas serán verificar que las células Tregs sean seguras y que se mantengan estables a largo plazo antes de expandir a ensayos más amplios. El investigador señaló que en el futuro, esta tecnología "tiene un potencial más amplio y en principio permitiría tratar muchas enfermedades autoinmunes". Para enfermedades donde no hay un único antígeno bien definido, será necesario desarrollar estrategias adicionales para enriquecer las Tregs.
Los resultados aparecen hoy en dos artículos en Science Translational Medicine: uno detalla cómo producir células Tregs funcionales en laboratorio, el otro se enfoca en su aplicación clínica para el pénfigo. El equipo ya ha producido células Tregs de personas con pénfigo, listos para el siguiente paso. Lo que comenzó como un descubrimiento fundamental sobre cómo el cuerpo se controla a sí mismo se está convirtiendo en una terapia que podría cambiar cómo se tratan las enfermedades autoinmunes.
Citations marquantes
Ahora estamos preparando los primeros estudios en humanos. Las prioridades inmediatas serán la seguridad y la estabilidad de las Tregs a largo plazo antes de emprender ensayos más amplios.— Masayuki Amagai, Escuela de Medicina de la Universidad de Keio
Las células Tregs obtenidas en laboratorio tienen un potencial más amplio y en principio permitirían tratar muchas enfermedades autoinmunes.— Masayuki Amagai