En el corazón de Madrid, la derecha española convoca por segunda vez en menos de un mes a sus seguidores bajo la bandera de la defensa nacional, con Ceuta como símbolo y la migración como fondo. El Partido Popular y Vox, fuerzas que juntas representan una parte sustancial del electorado conservador, han decidido transformar una protesta ciudadana en un acto político de primer orden. Este gesto revela algo más profundo que una marcha: la voluntad de instalar la cuestión migratoria como eje definitorio del debate público español en los tiempos que vienen.