Durante cuatro años, los partidos de la derecha española han construido un relato sostenido sobre la supuesta manipulación electoral del Gobierno, recurriendo a casos tan distintos como la empresa tecnológica Indra, el voto por correo o la ley de nietos. Las acusaciones han mutado de forma sin desaparecer jamás, y aunque ninguna ha sido respaldada por pruebas concretas, el Tribunal Supremo ha otorgado recientemente una legitimidad parcial a algunas de estas tesis al suspender derechos de voto vinculados a la ley de nietos. En la historia de las democracias, la sospecha sobre el proceso elector