En la frontera entre Galicia y Portugal, el municipio de Tui se ha convertido en un espejo silencioso de las tensiones económicas que atraviesan la región: cuando el precio del combustible sube en Portugal lo suficiente, sus ciudadanos cruzan la línea para repostar en España, ejerciendo con cada depósito lleno una forma elemental de arbitraje de mercado. Este flujo transfronterizo no es una anomalía, sino la expresión más honesta de cómo los consumidores responden cuando la libertad de movimiento y la diferencia de precios coinciden en el mismo lugar.