El 12 de agosto, España contemplará su primer eclipse solar total en más de un siglo, un acontecimiento que la naturaleza no distingue entre quienes lo esperan en tierra y quienes surcan el cielo en pleno vuelo de vacaciones. Observar la totalidad desde un avión es posible, pero exige una confluencia casi milagrosa de trayectoria, altitud y orientación exacta. Y en cualquier caso, el cielo no perdona la imprudencia: las gafas homologadas son tan necesarias a diez mil metros como al nivel del mar.