En las elecciones regionales y municipales de 2026, el Perú profundo ha hablado con una voz distinta a la de su capital: partidos que apenas existían en el mapa nacional emergieron como fuerzas dominantes en el centro y oriente del país. El fenómeno revela que la legitimidad política no se construye igual en Lima que en Junín, Ayacucho o Ucayali, y que las regiones guardan lógicas propias de confianza y representación. Lo que los boca de urna de Datum registran no es solo un resultado electoral, sino la evidencia de un país plural que vota por criterios que la política nacional todavía no ha s
Podemos Perú y Somos Perú ganan terreno en centro y oriente según boca de urna
Partidos que fracasaron nacionalmente encontraron espacios donde resonaban
¿Cómo es posible que Podemos Perú, con apenas 1,5% nacional, gane dos gobiernos regionales?
Porque las elecciones regionales funcionan con lógicas completamente distintas. Los candidatos locales tienen presencia territorial, redes, historias que importan en Junín o Ayacucho de formas que no importan a nivel nacional. El voto es mucho más personal.
Pero espera—estos son números de boca de urna de Datum. ¿Qué tan confiables son? ¿Hay margen de error que podría cambiar los resultados?
El boca de urna es una herramienta útil pero no definitiva. Los números pueden variar cuando se cuentan todos los votos. Dicho esto, márgenes como 36,3% en Ayacucho son bastante amplios.
¿Qué significa esto para la política nacional? ¿Estos partidos van a tener más poder en el Congreso o en negociaciones futuras?
Potencialmente sí. Controlar gobiernos regionales les da recursos, visibilidad y capacidad de negociación. Pero depende de cuántos gobiernos realmente ganen después de las segundas vueltas.
Aquí hay algo que no sabemos: ¿por qué votaron así? ¿Fue rechazo a los grandes partidos, o fue apoyo genuino a estos candidatos? El boca de urna no nos dice eso.
Entonces Renovación Popular, que ganó en Lima, ¿está en problemas?
No necesariamente en problemas, pero sí con márgenes más estrechos de lo que podrían esperar. El 20,3% en Lima Provincias no es una victoria arrolladora.
Y en Loreto, Somos Perú está a menos de dos puntos de ganar. Eso es prácticamente un empate dentro del margen de error de cualquier encuesta.
¿Cuál es el siguiente paso después de estas segundas vueltas?
Los gobernadores electos tomarán posesión y comenzarán a gobernar. Algunos de estos partidos pequeños tendrán que demostrar que pueden administrar presupuestos regionales y servicios públicos.
Y si fracasan, eso podría ser un argumento poderoso en 2030 de que los votos regionales fueron un accidente, no una tendencia.
El Pulso
- Podemos Perú, descartado con apenas 1,5% en las elecciones generales, se convirtió en la fuerza dominante en Junín y Ayacucho, con porcentajes que superan el 32% y el 36%, una contradicción que sacude las certezas del análisis político convencional.
- Somos Perú, prácticamente invisible a nivel nacional con 0,75% de los votos, lidera la primera vuelta en Amazonas y Ucayali y disputa el segundo lugar en Loreto, reescribiendo su propia historia de irrelevancia en cuestión de horas.
- La fragmentación del voto regional obliga a múltiples regiones a segunda vuelta, convirtiendo los resultados de hoy en puntos de partida de una negociación política que apenas comienza.
- Renovación Popular mantiene su liderazgo en Lima Provincias con el 20,3%, pero su ventaja es más estrecha de lo esperado, señalando que su hegemonía capitalina no se traduce automáticamente en dominio territorial.
- Dos candidatos —en San Martín y Madre de Dios— lograron superar el umbral de primera vuelta, con Simón Horna alcanzando el 47% en Madre de Dios, una mayoría que contrasta con la fragmentación que caracteriza al resto del país.
En las elecciones regionales y municipales de 2026, el Perú profundo ha hablado con una voz distinta a la de su capital: partidos que apenas existían en el mapa nacional emergieron como fuerzas dominantes en el centro y oriente del país. El fenómeno revela que la legitimidad política no se construye igual en Lima que en Junín, Ayacucho o Ucayali, y que las regiones guardan lógicas propias de confianza y representación. Lo que los boca de urna de Datum registran no es solo un resultado electoral, sino la evidencia de un país plural que vota por criterios que la política nacional todavía no ha sabido leer.
Las elecciones regionales y municipales de 2026 han reconfigurado el mapa político peruano de maneras que pocos anticipaban. Partidos que habían cosechado resultados marginales en los comicios generales —apenas migajas del electorado nacional— emergieron como fuerzas decisivas en territorios específicos del centro y oriente del país, sugiriendo que las regiones votan con criterios propios, ajenos a los que dominan la política capitalina.
El caso más llamativo es el de Podemos Perú. Con solo el 1,5% a nivel nacional, la agrupación parecía condenada a la irrelevancia. Sin embargo, sus candidatos en Junín y Ayacucho obtuvieron el 32,1% y el 36,3% respectivamente según el boca de urna de Datum, posicionándolos como gobernadores regionales electos o en camino de serlo. Somos Perú vivió una trayectoria aún más sorprendente: con el 0,75% en las generales, logró liderar la primera vuelta en Amazonas y Ucayali con el 25,1% y el 29,5%, y quedó en segundo lugar en Loreto con el 24,8%.
El centro del país mostró un patrón similar. En Huancavelica, Alianza para el Progreso avanzó a segunda vuelta con el 29,5%. En Pasco, el Frente de la Esperanza obtuvo el 31,6%. En Huánuco, Rosali Leandro de País para Todos se perfiló como la próxima gobernadora regional con ese mismo porcentaje. En Lima Provincias, Renovación Popular lideró con el 20,3%, pero deberá enfrentar una segunda vuelta contra Somos Perú, evidenciando que su hegemonía en la capital no garantiza dominio en las provincias limenses.
Dos regiones escaparon a la lógica de la segunda vuelta: en San Martín, Óscar Cabrera de Avanza País superó el umbral del 30% con el 31%, y en Madre de Dios, Simón Horna de Ahora Nación alcanzó el 47%, una mayoría contundente en medio de la fragmentación generalizada. Lo que estos números revelan es un país donde la geografía define la política tanto como la ideología, y donde las segundas vueltas que se avecinan decidirán si esta reconfiguración se consolida o si el mapa vuelve a moverse.
Las elecciones regionales y municipales de 2026 han reescrito el mapa político peruano de formas que nadie anticipó hace apenas semanas. Partidos que fracasaron estrepitosamente en los comicios generales—obteniendo apenas migajas de apoyo nacional—han emergido como fuerzas dominantes en territorios específicos del centro y oriente del país. El fenómeno es tan marcado que sugiere algo más profundo que un simple rebote electoral: las regiones están votando por criterios completamente distintos a los que prevalecen en la capital.
Podemos Perú es el caso más llamativo. En las elecciones generales, la agrupación de José Luna y Daniel Urresti apenas alcanzó el 1,5% de los votos válidos a nivel nacional. Fue un resultado que parecía sentenciar su irrelevancia política. Pero en Junín, Fernando Orihuela, su candidato, capturó el 32,1% de la preferencia electoral según el boca de urna de Datum. En Ayacucho, Renol Pichardo llegó al 36,3%. Ambos resultados los posicionan como gobernadores regionales electos o en vías de serlo. Dos gobiernos regionales para un partido que la mayoría de peruanos había descartado hace meses.
Somos Perú vivió una trayectoria aún más dramática. Con apenas el 0,75% en las elecciones generales, prácticamente invisible en el escrutinio nacional, el partido logró posicionar a dos candidatos en el primer lugar de sus respectivas regiones en Oriente. Almicar Díaz en Amazonas obtuvo el 25,1% de los votos, mientras que Sandro Acosta en Ucayali alcanzó el 29,5%. Ambos avanzan a segunda vuelta, pero desde posiciones de liderazgo claro. En Loreto, otro candidato de Somos Perú, Germán Chong, quedó en segundo lugar con el 24,8%, apenas por debajo de Fernando Meléndez de Alianza para el Progreso, quien registró el 26,7%.
El centro del país mostró un patrón similar de reconfiguración. Alianza para el Progreso, la agrupación de César Acuña, logró que Juan Común llegara a segunda vuelta en Huancavelica con el 29,5%, prácticamente empatado con el umbral del 30% necesario para ganar en primera vuelta. Común se enfrentará a Samuel Morán de Perú Primero. En Pasco, Lucio Rojas del Frente de la Esperanza de Fernando Olivera obtuvo el 31,6% de los votos. En Huánuco, Rosali Leandro de País para Todos se perfiló como la próxima gobernadora regional con el 31,6% de la preferencia electoral.
En Lima Provincias, Renovación Popular consolidó su posición como la agrupación más votada en las elecciones regionales, aunque con márgenes más ajustados de lo que su dominio en la capital podría sugerir. Javier Alvarado, candidato de Renovación Popular en alianza con Movimiento Regional Patria Joven, obtuvo el 20,3% de los votos e irá a segunda vuelta contra Andrés Tello de Somos Perú, quien alcanzó el 16,8%. El resultado muestra que incluso en Lima Provincias, donde Renovación Popular ganó las municipales, su ventaja en la contienda regional es más estrecha.
En el oriente, dos candidatos lograron la elección en primera vuelta. Óscar Cabrera de Avanza País en San Martín superó el umbral del 30% con el 31% de los votos, asegurando su victoria sin necesidad de segunda vuelta. En Madre de Dios, Simón Horna de Ahora Nación obtuvo el 47% de la preferencia electoral, una mayoría contundente que lo convierte en gobernador electo de facto.
Lo que emerge de estos números es un país donde las preferencias electorales varían radicalmente según la geografía. Los partidos que no pudieron construir una narrativa nacional competitiva encontraron espacios donde sus mensajes, sus líderes o sus estructuras locales resonaban con fuerza. Mientras tanto, Renovación Popular mantiene su hegemonía en Lima pero debe competir en igualdad de condiciones en otras regiones. Las segundas vueltas que se avecinan definirán si estos resultados del boca de urna se consolidan o si hay movimientos de voto en las próximas semanas.
Citas Notables
Partidos que no obtuvieron el respaldo esperado en las Elecciones Generales tuvieron una nueva oportunidad en el centro del país— Análisis de resultados de boca de urna de Datum